La mitad de la población puede recordar cosas que nunca sucedieron

Un experimento demuestra que existe una fuerte predisposición a archivar hechos ficticios como recuerdos verdaderos.

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Mucho se habla últimamente de la proliferación de las noticias falsas en internet, fenómeno al que algunos atribuyen, por ejemplo, una influencia decisiva en la victoria de Donald Trump. Y hace pocos días, un joven armado irrumpió en una pizzería de Washington para tomarse la justicia por su mano: se había creído una teoría de la conspiración que situaba el establecimiento como el centro de operaciones de una red de pedofilia auspiciada por la mismísima Hillary Clinton.

Es un caso extremo, pero según un estudio de la Universidad de Warwick (Reino Unido), no solo somos asombrosamente vulnerables a las trolas, sino que además existe una fuerte predisposición humana  a almacenar recuerdos falsos como si fueran verdaderos, como ya han demostrado también otros trabajos.

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Esta vez, los investigadores, dirigidos por Kimberley Wade, hicieron un experimento con cerca de 400 voluntarios, a los que "implantaron" vivencias infantiles ficticias, como haber volado en globo o haber hecho alguna gamberrada en el colegio. Lo hicieron a base de repetirles el hecho y conminarles a que se lo imaginaran.

El resultado fue que el 30% de los participantes asumieron totalmente el falso recuerdo –incluso describían imágenes del mismo– y un 23% daban muestras de que se lo habían creído de alguna manera. Es decir, que la técnica de "lavado de cerebro" fue eficaz con alrededor de la mitad de los sujetos de estudio.

"Nuestra investigación se suma a otras que evidencian la influencia de las creencias adulteradas en la conducta, la intención y la actitud de la gente", indica Wade. La facilidad con que se inmiscuyen los falsos recuerdos en el cerebro humano debería sembrar dudas razonables, por ejemplo, sobre ciertos testimonios de las investigaciones policiales o en las vivencias que cuentan los pacientes a los profesionales de la salud mental.

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