La misteriosa estrella P Cygni

A 5000 años-luz de nosotros se encuentra esta peculiar estrella cuyo brillo cambia con el tiempo pero que en ocasiones, su cambio de luminosidad se desboca.

 

“El universo ha resultado ser perverso. No nos va a dar respuestas sencillas”. De manera tan irónica como categórica se expresaba hace dos décadas el astrofísico John Huchra, del Harvard-Smithsonian Center for Astrophysics. El universo ha demostrado tener una casi infinita capacidad para asombrar a los astrónomos. A medida que nuevos y más grandes telescopios se ponen en funcionamiento, mayor es el número de incógnitas que aparecen.

Uno de esos misterios es una estrella visible en el cielo de verano. Sin alejarnos demasiado de la constelación del Águila cuya estrella principal, Altair, es una de la tres más brillantes del cielo de verano, podemos pasearnos por la constelación del Cisne, la cruz del norte, situada en medio de esa banda lechosa que cruza el cielo de parte a parte y que a veces recibe el nombre de “el camino de Santiago”. Justo donde se cruzan los dos brazos, en una zona donde abundan los grupos de estrellas y las nebulosas oscuras, se encuentra a P Cygni, una estrella débil, de quinta magnitud -a simple vista y con buen cielo podemos alcanzar a ver hasta la sexta-.

Está a una distancia de unos 5000 años-luz de nosotros y puede sorprendernos descubrir que esa débil estrella que a duras penas podemos ver es una de las más brillantes de la Vía Láctea. Habitualmente su brillo suele oscilar un 20% -0,2 magnitudes-, lo que la convierte en una estrella variable, objetivo de muchos astrónomos aficionados interesados en dibujar lo que se llama su curva de luz a lo largo del tiempo. Pero esta estrella es muy peculiar pues a veces su brillo se desboca.

Lo realmente llamativo es que P Cygni es una recién llegada en la historia de la astronomía. Nadie sabía de ella hasta que un 18 de agosto de 1600 un astrónomo y cartógrafo holandés llamado Willem Janszoon Blaeu la descubrió. Seguro que la sorpresa fue mayúscula porque allí antes no había nada. En 1603 un astrónomo alemán llamado Johann Bayer la incluyó en su atlas del cielo, Uranometria, como una estrella de tercera magnitud y la etiquetó con la letra P, y así ha permanecido desde entonces. Durante seis años la estrella se mantuvo con ese brillo, pero entonces poco a poco empezó a apagarse, hasta desaparecer de la vista en 1626. Pero no se fue para siempre, sino que volvió a verse en 1655. Durante los años siguientes su brillo fluctuó en muchas ocasiones y no fue hasta 1725 cuando se estabilizó en la quinta magnitud, que todavía hoy conserva (exactamente, es de magnitud 4,8).

Estrella P Cygni
Estrella P Cygni

Y es que nuestra querida estrellita P Cygni es una variable luminosa azul hipergigante, un grupo muy exclusivo donde se encuentran tanto las estrellas más luminosas como las más masivas del Universo: la temperatura en su superficie es de unos 100.000º C, casi 20 veces mayor que el Sol, y emite 700.000 veces más energía.

Sin embargo, P Cygni no es un ejemplo típico de este tipo de estrellas. Por lo general, el brillo de una estrella variable luminosa azul fluctúa a lo largo de años o décadas, y de vez en cuando se producen explosiones en las que el brillo aumenta dramáticamente. Sin embargo, P Cygni ha mantenido su luminosidad prácticamente igual desde los bruscos cambios que pudimos ver en el siglo XVII. Eso sí, por el análisis del entorno de P Cygni se piensa que ha sufrido una serie de grandes erupciones hace unos 900, 2100 y posiblemente 20.000 años. Por las observaciones, sabemos que, desde que se estabilizó su brillo, ha estado aumentando aproximadamente 0,15 magnitudes por siglo, lo que se atribuye a un descenso lento de su temperatura. ¿Por qué lo hace? Los astrónomos creen que esta estrella se va dirigiendo a su siguiente fase evolutiva, la de supergigante roja. Aparentemente estamos observando algo extremadamente difícil de presenciar: un corto estadio en la vida de una estrella muy masiva, que dura sólo unos 100.000 años. No sabemos qué nuevas sorpresas esconde P Cygni, pero su final sí está claro: estallará como supernova y sus restos terminarán formando un agujero negro.

Miguel Ángel Sabadell

Miguel Ángel Sabadell

Me licencié en astrofísica pero ahora me dedico a contar cuentos. Eso sí, he sustituido los dragones y caballeros por microorganismos, estrellas y científicos de bata blanca.

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