La increíble ingeniería del telescopio James Webb

Su tamaño y características son tan particulares que ha precisado de una creativa ingeniería para ser lanzado en un cohete Ariane.

webb
ESA

El telescopio espacial James Webb, una asociación internacional entre la NASA, la ESA y la Agencia Espacial Canadiense (CSA), se lanzó el 25 de diciembre de 2021, en un cohete Ariane 5 desde el puerto espacial de Europa en Guayana Francesa, América del Sur. Tras el lanzamiento y la separación del cohete, el centro de operaciones de la misión de Webb en Baltimore, Estados Unidos, confirmó que la nave espacial desplegó su matriz solar correctamente y se encuentra viajando hacia el segundo punto de Lagrange L2, a 1,5 millones de kilómetros de la Tierra.

El hecho de tener su hogar tan lejos de nosotros, ha hecho que los ingenieros espaciales hayan tenido que idear múltiples mecanismos que fuesen capaces de plegarse en Tierra y desplegarse en el espacio sin margen de error.

Su espectacular espejo plegable y su parasol extensible son de los elementos más llamativos de su composición. De hecho, como el telescopio era demasiado grande para caber en el cono de la punta del cohete, los científicos configuraron el telescopio para que fuese transportado completamente plegado, como un origami. El despliegue del mismo ha sido y será una tarea compleja y desafiante que jamás había sido utilizado en ingeniería espacial. Todo está plegado e irá desplegándose parte a parte: primero la antena de comunicaciones, luego los paneles solares, luego el parasol y, finalmente el enorme espejo.

 


El espejo de Webb

La pieza central del telescopio es su enorme espejo primario, una estructura cóncava de 6,5 metros de ancho y formada por 18 espejos hexagonales más pequeños. Están hechos de berilio (que es fuerte y ligero) recubierto de oro, optimizados para reflejar la luz infrarroja de los confines del universo. Esta enorme longitud permite que el espejo recoja más luz de los objetos que observa cuando el telescopio está en el espacio. El telescopio incluye instrumentos de la Agencia Espacial Canadiense y la Agencia Espacial Europea.

 

 

El parasol de Webb

El parasol lo protegerá de la luz directa, ya que el telescopio necesita funcionar a temperaturas bastante bajas. Con unos -220 ºC, esta temperatura será más que suficiente para que operen correctamente la mayoría de sus instrumentos. El parasol consta de cinco capas, con forma de cometa y construido para desplegarse al tamaño de una cancha de tenis. Sus membranas están compuestas de Kapton, un material conocido por su alta resistencia al calor y estabilidad en un amplio rango de temperatura. Todo ello será muy necesario en el espacio, ya que el lado del escudo que mira hacia el Sol se calentará hasta 110 ºC, mientras que el otro lado alcanzará mínimos de menos -200 ºC.

Esta maravilla de ingeniería ayudará a responder preguntas fundamentales sobre el universo, mirando hacia atrás en el tiempo 13.000 millones de años. Es el observatorio espacial más poderoso jamás construido.


A diferencia del Hubble, que entra y sale de la sombra de la Tierra cada 90 minutos, Webb tendrá una vista sin obstáculos que permitirá que las operaciones científicas se realicen las 24 horas del día, los 7 días de la semana, 365 días al año. Siempre estará en la misma posición relativa a la Tierra, a aproximadamente a 1,5 millones de kilómetros de distancia, por lo que podemos tener comunicación constante con el telescopio mientras la Tierra orbita a través de la red del espacio profundo (DSN) utilizando tres grandes antenas terrestres ubicadas en Australia, España y California. Los datos se transmitirán desde JWST a la Tierra a través de la red de espacio profundo de la NASA, se procesarán y calibrarán en STScI y luego se difundirán online a astrónomos de todo el mundo.

 

Sarah Romero

Sarah Romero

Fagocito ciencia ficción en todas sus formas. Fan incondicional de Daneel Olivaw y, cuando puedo, terraformo el planeta rojo o cazo cylons. Hasta que viva en Marte puedes localizarme en ladymoon@gmail.com

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