La 'Gran Mortandad' provocó que los animales fueran más inteligentes (y crecieran más rápido)

La extinción del Pérmico hace 252 millones de años, acabó con casi el 90% de la vida en la Tierra. Ahora, han descubierto la consecuencia positiva del dramático evento.

 

La extinción masiva más colosal que ha vivido la Tierra tuvo lugar hace unos 250 millones de años. La conocemos como “Gran Mortandad” y acabó con el 90% de todo ser vivo en nuestro planeta. Fue un periodo devastador en la historia del planeta. Sin embargo, un equipo de paleontólogos, dirigido por la Universidad de Bristol (Reino Unido), ha descubierto que después de la Extinción del Pérmico, surgieron nuevos depredadores que dieron como resultado que las presas desarrollaran nuevas defensas. Los animales se hicieron más listos y también hizo que crecieran más rápido en respuesta a la nueva amenaza.

Los lagartos y las aves se volvieron más rápidos al desarrollar una postura más erguida y los mamíferos y las aves desarrollaron algún tipo de aislamiento, ya fuese en forma de pelo o plumas. Así, este evento de extinción fue seguido por un 'renacimiento dramático de la vida' donde los animales evolucionaron para ser más rápidos y más inteligentes que sus ancestros fallecidos.

 


El mundo natural se recuperó con fuerza

En su estudio, publicado en la revista Frontiers in Earth Science, los científicos revelan que los depredadores se volvieron más crueles y los animales de presa se adaptaron rápidamente para encontrar nuevas formas de sobrevivir. En tierra, los ancestros de los mamíferos y las aves se volvieron de sangre caliente y podían moverse más rápido.


El Triásico supuso una explosión de vida en la Tierra y en los océanos y fue una época de aumento masivo de los niveles de energía.


"Todo se estaba acelerando", comenta Michael Benton de la Facultad de Ciencias de la Tierra de la Universidad de Bristol y autor principal del nuevo estudio. "Hoy en día, hay una gran diferencia entre las aves y los mamíferos por un lado, y los reptiles por el otro. Los reptiles son de sangre fría, lo que significa que no generan mucho calor corporal por sí mismos y, aunque pueden morder con bastante rapidez, no tienen energía y no pueden vivir en el frío”.

Muchos cambios

“Es lo mismo en los océanos", aclara Feixiang Wu del Instituto de Paleontología de Vertebrados en Beijing y coautor del trabajo. "Después de la extinción masiva de finales del Pérmico, los peces, las langostas, los gasterópodos y las estrellas de mar muestran nuevos estilos de caza. Eran más rápidos, ágiles y fuertes que sus antepasados".


Los fósiles utilizados en la investigación fueron descubiertos en China y presentan una variedad de depredadores que muestran que los nuevos estilos de caza aparecieron antes de lo que se creía. Los científicos encontraron tiburones de estilo moderno y el pez largo Saurichthys, que era muy común en todo el mundo (y era un cazador de estilo emboscada).

"Otros peces triásicos de China se adaptaron a triturar conchas", explicó Wu. "Varios grupos importantes de peces, e incluso algunos reptiles, se convirtieron en trituradores de conchas. Incluso encontramos el pez volador más antiguo del mundo, y esto probablemente fue para escapar de los nuevos depredadores".

Los últimos reptiles del Pérmico se movían lentamente y usaban una especie de postura extendida, como los lagartos modernos, donde las extremidades sobresalían a los lados, algo que limitaba su resistencia. Sin embargo, los que vinieron después de la Gran Mortandad se mantuvieron más erguidos, lo que les permitió moverse más rápido y por un período de tiempo más largo.

"Si esto es cierto, y los nuevos descubrimientos de fósiles parecen confirmarlo, toda la evidencia apunta a cambios importantes en estos reptiles a medida que el mundo se reconstruye después de la extinción masiva del final del Pérmico", según los investigadores.

A medida que un lado acelera y se vuelve más de sangre caliente, el otro lado también tiene que hacerlo. Esto afecta la competencia entre comedores de plantas o la competencia entre depredadores. "También se refiere a las relaciones depredador-presa: si el depredador se vuelve más rápido, la presa también lo hace para escapar", concluyen los expertos.

"Estas no son ideas nuevas. Lo que es nuevo es que ahora estamos descubriendo que aparentemente ocurrieron casi al mismo tiempo, a través del Triásico. Esto enfatiza una especie de aspecto positivo de las extinciones masivas. Las extinciones masivas, por supuesto, fueron noticias terribles para todas las víctimas. Pero la limpieza masiva de los ecosistemas, en este caso, ofreció un gran número de oportunidades para que la biosfera se reconstruyera, y lo hizo con un octanaje más alto que antes de la crisis", dice Benton.

Referencia: Michael J. Benton et al, Triassic Revolution, Frontiers in Earth Science (2022). DOI: 10.3389/feart.2022.899541

Sarah Romero

Sarah Romero

Fagocito ciencia ficción en todas sus formas. Fan incondicional de Daneel Olivaw y, cuando puedo, terraformo el planeta rojo o cazo cylons. Hasta que viva en Marte puedes localizarme en ladymoon@gmail.com

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