¿La Gran Conspiración OVNI o la Gran Fantasmada?

Una de las historias más recurrentes es que el gobierno oculta la verdad sobre los ovnis a sus ciudadanos, y que desde hace más de medio siglo tiene oculta una nave espacial estrellada.

Una de las cosas que más asustaba al gobierno norteamericano de 1947 es que los rusos pudieran construir una bomba atómica. De hecho tenían sospechas de que informaciones vitales del proyecto Manhattan habían ido a parar a manos soviéticas. Los militares se plantearon que tan peligroso como que los rusos construyeran la bomba atómica era que los americanos no se enterasen de ello. Por esta razón, a partir de 1945, empezaron diversos proyectos para detectar explosiones de prueba de bombas atómicas en Rusia. Uno de ellos era el Proyecto Mogul. Con él se pretendía captar con un sensor de alta precisión las ondas de choque producidas por las posibles explosiones, y para poder detectarlas había que situar los sensores en un globo a gran altura. Como una variación en la altitud del globo implica un cambio de presión del aire, que es lo que detectaban los sensores, los operarios de tierra debía saber si el globo aerostático permanecía estable a una altura fija, y eso debía hacerse mediante un radar.

Ahora bien, los globos meteorológicos eran transparentes a las microondas de los radares de entonces, con lo que a la vez que los sensores se instalaron unas estructuras con forma de cometa hechas de algo parecido al papel de plata. Curiosamente, una de las contramedidas utilizadas por los bombarderos atómicos para engañar a los radares durante la guerra fría era soltar una nube de papelitos de plata; así en tierra no se podía decidir cuál era el blanco correcto. Uno de estos globos, más concretamente, parte del llamado Vuelo 4, cayó en el verano de 1947 cerca de la ciudad de Roswell, en el desierto de Nuevo México.

Lo más divertido de esta historia de espías es que con el tiempo este hecho tan trivial se ha convertido en uno de los buques insignia de la ufología conspiranoica. Para los perseguidores de quimeras extraterrestres lo que cayó en Roswell fue una nave de otro planeta, que fue recuperada por el gobierno norteamericano y que tiene oculta en una base supersecreta llamada Área 51.

Por lo más irónico de esta historia es que, ciertamente, en Roswell hubo un auténtico encubrimiento: se disfrazó de globo meteorológico lo que en realidad era un detector de explosiones atómicas. Porque, por supuesto no podía llegar a la prensa que el gobierno americano estaba llevando a cabo un proyecto de escucha de explosiones atómicas soviéticas...

Conspiranoicos

Pero aún así, hay quienes creen que desde 1947 esa historia de los platillos estrellados es cierta. Es fascinante cómo podemos llegar a creer semejante patochada. Ocultar durante más de medio siglo algo tan grande como una nave espacial ha debido acarrear planes de vigilancia y control realmente alucinantes, nunca vistos en toda la historia. Y ya no solo por lo almacenar los restos, sino controlar a toda la gente implicada a lo largo de todo ese tiempo. Porque este supersecreto ha debido ser conocido por todos los militares de alta graduación con acceso a información restringida, por los responsables de las bases donde se encontraran los restos, por los suboficiales y soldados encargados de la vigilancia...

Como han debido ser analizados a fondo, muchos científicos e instituciones han tenido que trabajar en el estudio detallado de la nave, sus materiales y los cadáveres de los tripulantes. Por supuesto, no podemos olvidarnos de los diferentes presidentes, secretarios, subsecretarios y funcionarios de alto nivel, además del personal de la CIA y del FBI. Y si a todo esto añadimos a sus familiares más cercanos -¿o nos vamos a creer que ninguno de todos esos miles de personas iban a no mencionarlo nunca durante toda su vida a nadei de su entorno?- el número de personas conocedoras del secreto se hace enorme. Pues al parecer de los ufólogos semejante cover-up es factible de llevarse a cabo.

No existe el secretismo perfecto

¿Quién se puede creer un cuento así? Nunca ha existido, ni posiblemente exista jamás, un sistema de seguridad tan perfecto. Alguien se habría ido de la lengua; quizá alguien en su lecho de muerte, al que ya no le importaba nada revelar cualquier secreto; o alguien que quisiera obtener ventajas políticas; o simplemente que le interesa filtrarlo a los periodistas para hacerlo saltar por los aires.

También alguien que sufriera una crisis de conciencia al ocultar algo tan gordo; o quien se quisiera forrar vendiendo sus memorias; alguien que trabajara para una potencia extranjera (porque podemos entender que los EEUU pudieran ocultarlo; ¿pero por qué iban a hacerlo los rusos?). Eso sin dejar a un lado quien altruistamente quisiera contribuir a la verdad; o un espía industrial; o el marido que habla con su mujer o con su amante; la mujer que habla en la peluquería... La cantidad de razones posibles son infinitas. Es imposible callar a muchas personas durante mucho tiempo.

Los ejemplos son obvios, y la historia ha dado muestra de ello. Sin ir más lejos, la propia fabricación de la bomba atómica. Un verdadero proyecto ultrasecreto que involucró a miles de personas: hoy sabemos que a los rusos les llegaron los secretos de su construcción casi inmediatamente. Incluso con muy poca gente, muy bien pagada y muy motivada, es imposible guardar secretos; los escándalos como el Watergate, o las filtraciones de las vidas de la familia real inglesa, por poner unos pocos ejemplos, demuestran claramente que si mantener secretos es muy difícil, hacerlo cuando intervienen muchas personas y pasa mucho tiempo es imposible. Puedes guardar un secreto que sepa poca gente, pero no si lo saben miles de personas. Como dice un viejo refrán, “si no quieres que se sepa, no lo cuentes”.

Miguel Ángel Sabadell

Miguel Ángel Sabadell

Astrofísico y doctor en física teórica. Miembro del Comité Editorial de Muy Interesante, es autor de catorce libros, más de 300 artículos y creador de una treintena de proyectos de divulgación científica. Es colaborador habitual en prensa, radio y televisión, y consultor para exposiciones temporales y museos.

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