La endogamia pudo ser clave en la extinción de los neandertales

Una investigación del CSIC realizada sobre restos óseos de neandertales de la cueva asturiana de El Sidrón detecta 17 anomalías genéticas congénitas.

Los científicos llevan tiempo sospechando que la endogamia fue una de las causas principales que provocaron la extinción del hombre de Neandertal. Y así parece confirmarlo un reciente estudio dirigido por el investigador español Antonio Rosas, del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), que ha sido publicado en Scientific Reports.

Para llevar a cabo la investigación, Rosas y su equipo analizaron los restos fósiles de los trece neandertales recuperados en la cueva asturiana de El Sidrón, miembros todos de la misma familia. Detectaron diecisiete anomalías congénitas repartidas por todo su esqueleto: nariz, mandíbula, costillas, pies, muñecas… En todas partes mostraban singularidades genéticas.

“Los neandertales vivieron en grupos pequeños y separados geográficamente entre sí, por lo que estaban prácticamente aislados –explica Rosas–. El resultado es que empezaron a cruzarse entre los miembros de una misma familia y, con el paso del tiempo, además, el grupo se fue reduciendo más aún y aumentó la endogamia. Esta endogamia, mantenida en el tiempo, pudo llevar a una importante disminución de la variabilidad biológica neandertal”.

Los restos de los trece neandertales de El Sidrón corresponden a siete adultos –cuatro mujeres y tres varones–, tres adolescentes y tres niños. Todos pertenecían a la misma familia. “Al menos cuatro de los trece neandertales de El Sidrón tenían una anomalía en el cierre del arco anterior o posterior de las vértebras cervicales –comenta otro de los investigadores, Luis Ríos, del Grupo de Paleoantropología del Museo Nacional de Ciencias Naturales del CSIC–. Otro caso llamativo es la presencia de anomalías de carácter congénito en el escafoides (uno de los huesos de la muñeca)”.

“Los estudios realizados en diversas muestras, incluyendo las de El Sidrón, indican unos niveles de endogamia elevados, mantenidos en el tiempo, y con un posible aumento en los últimos grupos neandertales que sobrevivieron”, añade Ríos.

Una vieja familia asturiana

Los restos descubiertos en la cueva de El Sidrón, en la localidad asturiana de Piloña, pertenecen a neandertales que vivieron allí hace unos 49.000 años. Esta colección de restos, compuesta por más de 2.500 piezas, es la más completa y abundante de la península ibérica. Entre los restos óseos hallados destacan cuatro mandíbulas, tres maxilares, multitud de dientes, fragmentos craneales y huesos del tronco y las extremidades.

La investigación de esos restos ha permitido extraer muchas conclusiones acerca de cómo vivían estas comunidades prehistóricas. Así, por ejemplo, se han hallado evidencias de que dividían el trabajo por sexos, que conocían el uso medicinal de ciertas plantas, que en su dieta se incluían piñones, setas y musgos e, incluso, de que practicaron el canibalismo.

Imagen: A la izquierda, esqueleto de un neandertal con 11 de las anomalías físicas detectadas. A la derecha, algunos de los huesos analizados para el estudio (Grupo de Paleoantropología MNCN-CSIC Comunicación).

Pedro Estrada

Pedro Estrada

Periodista y escritor. Convencido de que cualquier reportaje mejora si lo ilustras con fotos de chimpancés.

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