La demanda de cannabis ha creado una huella de carbono gigante

Las emisiones de efecto invernadero de la producción de cannabis se deben, mayoritariamente, a la producción de electricidad y al consumo de gas natural en los interiores.

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Debido a la cantidad de personas que la consumen, la industria del cannabis se ha convertido un gran negocio para muchos países. Sin embargo, este negocio en auge está teniendo un importante coste ambiental, especialmente por las emisiones de efecto invernadero de la producción comercial en interiores.

Según un estudio desarrollado por la Universidad Estatal de Colorado (Estados Unidos), la demanda de cannabis es insaciable en los consumidores. De hecho, no hay evidencias de que la demanda vaya a detenerse a medida que se vaya legalizando en diferentes países. El estudio, además, analiza la energía y los materiales necesarios para cultivar la planta, y contabiliza las correspondientes emisiones de efecto invernadero.

De esta forma, los investigadores descubrieron que las emisiones de efecto invernadero de la producción de cannabis se deben, mayoritariamente, a la producción de electricidad así como al consumo de gas natural en los interiores. Igualmente, las luces de cultivo de alta intensidad y los suministros de dióxido de carbono para el crecimiento de las plantas suponen un gasto energético considerable.

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Estados Unidos, líder en la legalización

Por otro lado, los investigadores han descubierto que las emisiones de carbono pueden variar dependiendo de dónde se cultivase el producto (sobre todo por el clima y las emisiones de la red eléctrica). Así, si se analiza Estados Unidos, uno de los países líderes en la legalización del cannabis, se aprecia que las emisiones de gases de efecto invernadero son de entre 2 283 y 5 184 kilogramos de dióxido de carbono por kilogramo de flor seca.

En cambio, según el Informe de energía de cannabis publicado por New Frontier Data, las emisiones generadas en el cultivo del cannabis al aire libre y en invernaderos son de aproximadamente 326 kilogramos de dióxido de carbono por kilogramos de flor. No obstante, este informe solo tiene en cuenta los gastos en la electricidad, mientras que la investigación llevada a cabo por los científicos de la Universidad de Colorado es mucho más completa.

Por otro lado, los investigadores se sorprendieron al descubrir que los sistemas de calefacción y aire acondicionado y ventilación presentaban el mayor gasto de energía, ya que se requiere de una temperatura y humedad específica.

Ahora, los científicos están centrados en conseguir fondos para continuar con la investigación, pues quieren llevar a cabo una comparativa entre el cultivo de cannabis en interior y en exterior. Además, les gustaría ayudar a la industria a abordar las preocupaciones ambientales.

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