La curiosa historia de Tritemio, uno de los padres de la criptografía

Uno de los padres de la criptografía fue un monje benedictino cuya pasión por los mensaje secretos llevó a que lo consideraran uno de los coultistas más relevantes del siglo XVI.

Johann Heidenberg nació en Trittenheim, en lo que hoy es el estado alemán de Rheinland-Pfalz, en 1462. Según contó en su autobiografía, Nephiacus, su padre adoptivo le maltrataba y le forzó a mantenerse en la ignorancia más completa hasta que cumplió los 15 años. Fue entonces cuando aprendió a leer y escribir, lo mismo que los rudimentos del latín. Pero el maltrato seguía y decidió huir de casa en pos de una vida dedicada al estudio. Fue por casualidad, al refugiarse de una tormenta de nieve en el convento benedictino de Sponheim, que decidió quedarse allí.

De este modo, a los 8 días recibió los hábitos. Su vida fue tan ejemplar que a los dos años de ingresar en el monasterio y sin haber recibido los votos perpetuos, fue nombrado abad del monasterio con 22 años. Su pasión por el conocimiento le impulsó a adquirir los libros más importantes de la ciencia de la época. A lo largo de 23 años acumuló 2 000 volúmenes, convirtiendo su monasterio en una de las referencias más importantes de la cultura europea.

Siguiendo la sana costumbre de la época de latinizar los nombres Johann Heidenberg es conocido como Johannes Trithemius –en honor a su ciudad natal–. Tritemio ha pasado a la historia como uno de los fundadores de la criptografía, el arte de enviar mensajes secretos. Su libro Polygraphia, escrito en 1518, le asegura tal honor. Sin embargo, casi dos décadas antes, en 1500 escribió otra obra, Steganographia, pero no fue publicado hasta 1606, y el que le ha dado la fama de una de las figuras más prominentes del ocultismo del siglo XVI. En él afirmaba poder enviar mensajes todo lo lejos que se quisiera en menos de un día. ¿Cómo? Nada más y nada menos que con la ayuda de los espíritus. De hecho, leído con escaso espíritu crítico no queda más remedio que aceptar que el libro no es otra cosa que un tratado de la llamada magia angélica. De hecho una gran parte del libro está dedicada a dar los nombres y rangos de los distintos espíritus, números, subordinados, horas del día, planetas y constelaciones a los que están asociados.

El criptólogo ocultista

En apariencia el libro no es otra cosa que un tratado de la llamada magia angélica. Gran parte está dedicado a dar los nombres y rangos de los distintos espíritus, y sus números, horas del día, planetas y constelaciones a los que están asociados. Dividida la Steganographiae en tres partes, los libros I y II nos cuentan la manera de conseguir la ayuda de los espíritus. El método es bastante ingenuo: se escribe la carta, se recita el ritual apropiado para invocar al ángel correspondiente –por ejemplo, Padiel aporsy mesarpon omeuas peludyn malpreaxo– y el espíritu cartero aparecerá para llevar el mensaje al destinatario, que lo recibirá si usa la invocación oportuna. Por el contrario, el Libro III es sutilmente diferente. En él explica una variante de enviar un mensaje secreto donde ya no es necesario recitar la invocación y carece de largas cadenas de nombres demoníacos, además de elaborados cálculos astronómicos asociados con el espíritu en particular que se quiere invocar. Pero lo más importante es que no era necesario escribir la carta: el mensaje se transmitía por telepatía.

Aliado con el demonio

Con semejante contenido no es de extrañar que la Steganographia se convirtiera en texto polémico. Todo comenzó en 1499 cuando Tritemio escribió a su amigo el sacerdote carmelita Arnoldus Bostius diciendo que su futuro libro iba a estar lleno de maravillas, incluyendo más de cien tipos de escritura secreta, un método para enviar pensamientos a distancia por medio del fuego, un método para enseñar latín y griego a personas sin educación, y muchas otras cosas que no debían ser divulgadas públicamente. Pero cuando llegó la carta Bostius había muerto y sus colegas decidieron hacer público su contenido. Y la polémica se desató: unos dijeron que Tritemio era un mentiroso mientras que otros le acusaron de estar a sueldo del demonio. Como reacción a esta acusación Tritemio abandonó el libro, pero no su interés por la criptografía. Otra carta, de 1509, del matemático francés Charles de Bovelles cuenta que en una visita que le hizo en 1504 le había mostrado su Steganographia. Sorprendido por los extraños nombres de espíritus, Bovelles afirmó que el libro debería ser quemado y que Tritemio debía haberse asociado con demonios. Esta carta, que se publicó en 1510, fue la que  estableció la reputación de Trithemius como ocultista.

La controversia se intensificó con la impresión en 1606 de la Steganographia, y dos obras más cortas, Clavis Steganographiae y Clavis Generalis, presumiblemente escritas por Tritemio o por un ayudante suyo. En Clavis  explicaba, como si de un libro de cocina se tratara, cómo descifrar los Libros I y II. Porque los encantamientos eran, en realidad, tapaderas para los verdaderos mensajes ocultos en ellos.

Sorprendentemente, Clavis no alude al Libro III. De las 180 páginas de la Steganographia, sólo 21 pertenecen a esta parte que contiene un prefacio y un capítulo inacabado. El misterio se ha mantenido durante 500 años mientras ocultistas de todas las épocas se han afanado en ver realizado lo descrito por el monje. 

Steganographia descifrada

Para su desgracia, en 1993 el alemán Thomas Ernst, un lingüista en La Roche College de Pittsburg, rompía la cifra de Tritemio. Lo publicó en la revista holandesa Daphnis, por lo que su trabajo pasó desapercibido. Tres años más tarde Jim Reeds, matemático de los Laboratorios AT&T, llegaba a la misma conclusión. En esencia, la técnica de encriptado de Tritemio es una versión primitiva de Enigma, la máquina de cifrar que los nazis emplearon durante la II Guerra Mundial y que para romperla los británicos desarrollaron el primer ordenador de la historia, Colossus. Así, el Libro III contiene criptogramas disimulados como tablas astronómicas. Aunque la Steganographia está escrita en latín, el texto oculto está a veces en alemán. ¿Por qué se ha tardado tanto en descifrar? En parte porque era considerado un verdadero texto de magia, pero sobretodo porque el original fue destruido y quienes copiaron el texto cometieron errores al transcribir tablas que no comprendían. 

Pero una cosa es clara: Tritemio consiguió, y sorprendentemente consigue, convencer a sus lectores de que se trata de un libro para tratar de tú a tú con espíritus. La cortina de humo perfecta.

Referencia:

Reeds, J. (1998) Solved: The Ciphers in Book III of Trithemius’s Steganographia, Cryptologia, 4:291-317

Miguel Ángel Sabadell

Miguel Ángel Sabadell

Astrofísico y doctor en física teórica. Miembro del Comité Editorial de Muy Interesante, es autor de catorce libros, más de 300 artículos y creador de una treintena de proyectos de divulgación científica. Es colaborador habitual en prensa, radio y televisión, y consultor para exposiciones temporales y museos.

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