La complicada historia del flúor

Los primeros intentos de aislar este elemento dejaron tras de sí una estela de químicos muertos, los llamados “mártires del flúor”.

Pero, ¿es peligroso el flúor?

Llegados a este punto, es posible que os hayáis llevado las manos a la cabeza porque habéis recordado que el flúor está presente en vuestra pasta de dientes.

No os preocupéis, el flúor no os está corroyendo por dentro: en los productos destinados a entrar en el cuerpo humano no se utiliza flúor puro ni ácido fluorhídrico, por supuesto, sino compuestos inertes como el fluoruro de sodio. De la misma manera que el cloro y el sodio de la sal de mesa son muy peligrosos por separado, pero inofensivos cuando se unen para formar una molécula, estos compuestos que contienen flúor pueden consumirse en cantidades moderadas sin problemas.

Este es el mismo motivo por el que se añaden diminutas cantidades de compuestos de flúor al agua corriente: después de que se notara que en los lugares donde el agua presentaba más flúor de manera natural, la gente sufría menos problemas dentales, se empezó a tratar el agua con este elemento para mejorar la salud bucal de la población con un coste muy bajo. Es así de simple, por mucho que se empeñen en decir lo contrario algunas teorías conspiratorias.

Etiquetas: cienciaelementos químicosquímica

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