Jurassic World Dominion apoyado por nuevos descubrimientos: los dinosaurios SÍ podrían vivir en la nieve

En Jurassic World Dominion se muestran dinosaurios en un ambiente nevado, lo que ha suscitado una pregunta: ¿podrían los dinosaurios vivir en climas tan fríos? En este artículo te cuento por qué la película tiene razón.

 

Ayer se estrenó la película Jurassic World Dominion, la última película de la saga de Parque Jurásico. Hace unos meses ya nos adelantaron las primeras imágenes en el tráiler, donde veíamos a dinosaurios en un ambiente frío y nevado. Esto suscitó muchas preguntas ¿Vivieron los dinosaurios en ambientes tan fríos? ¿Podrían sobrevivir en zonas con nieve y heladas?

Lo cierto es que se han encontrado restos de dinosaurios en zonas relativamente frías, lo que sugiere que los dinosaurios deberían tener capacidad de autorregular su temperatura corporal. Existen dos mecanismos de termorregulación en animales, la endotermia y la ectotermia. Los animales endotermos generan su propio calor (mediante su metabolismo), mientras que los animales ectotermos utilizan fuentes de calor externas. Como siempre en la naturaleza, estas divisiones entre animales endotermos y ectotermos no son tan claras. Existe un gradiente y casi ningún organismo está en el extremo.

Para identificar estas dos estrategias solemos distinguir entre animales ‘de sangre fría’ y ‘de sangre caliente’. Aunque estos términos se utilizan comúnmente, se desaconseja su uso en la actualidad porque puede llevar a confusión. Estos términos nos inducen a pensar que los animales ectotermos siempre tienen una temperatura corporal fría, al ser animales de ‘sangre fría’, cuando la realidad es que su temperatura corporal puede superar la de los endotermos si se exponen a una fuente de calor potente. La diferencia importante entre los endotermos y los ectotermos está en cómo regulan su temperatura, y no tanto en la temperatura corporal que alcanzan.

Fotograma de Jurassic World Dominion mostrando un dinosaurio en la nieve.
Fotograma de Jurassic World Dominion mostrando un dinosaurio en la nieve. Universal Pictures

¿Cuáles son los animales endotermos y ectotermos?

En la actualidad, tanto los mamíferos como las aves son endotermos, ya que son capaces de autorregular su temperatura corporal, a diferencia de otros vertebrados. Esto significa que pueden generar su propio calor para mantenerse a una temperatura distinta a la del medio en el que se encuentran. Los peces, anfibios y reptiles no tienen esta capacidad (salvo casos excepcionales) y regulan su temperatura con fuentes de calor externas, por ejemplo, a base de exponerse al sol para calentarse o ponerse a la sombra para reducir su temperatura corporal. Aquí llega la gran pregunta. Los dinosaurios, ancestros de las aves, ¿tenían también esta capacidad?

Durante mucho tiempo se creyó que los dinosaurios eran ectotermos, como los reptiles. Pero desde el descubrimiento de que las aves son descendientes de los dinosaurios, y tras algunos indicios histológicos y paleontológicos, algunos autores sugirieron que los dinosaurios serían en realidad endotermos. Sin embargo, durante décadas no se han encontrado pruebas directas de que eso fuera realmente así. Los estudios realizados en las últimas décadas apuntaban a que los dinosaurios que podían vivir en zonas frías lo hacían gracias a que su tamaño corporal era tan grande que les ayudaba a mantener su temperatura corporal (mecanismo denominado ‘gigantotermia’). También se había propuesto que los dinosaurios tuvieran un tipo de termorregulación intermedia entre los reptiles y las aves, entre la ectotermia y la endotermia (mesotermia). Todas estas propuestas previas pasan a un segundo plano, y hoy la comunidad científica tiene evidencias de que los dinosaurios eran endotermos. 

¿Cómo regulaban los dinosaurios su temperatura corporal?

Un reciente trabajo publicado en la revista Nature desvela que los dinosaurios eran completamente endotermos, como las aves actuales, y que esto no depende del tamaño corporal. Lo más novedoso de este último trabajo es que mide la presencia de moléculas que se generan en el proceso de producción de energía (calor) y que han fosilizado, y que por lo tanto presentan evidencia directa del tipo de metabolismo que tenían las especies. La presencia de estas biomoléculas significa que los animales eran capaces de producir calor, es decir, que eran endotermos.

Hasta ahora, se utilizaban indicadores indirectos para inferir el tipo de metabolismo que podrían tener los dinosaurios, como por ejemplo tener tasas de crecimiento altas, o alta temperatura corporal. Pero estos índices no están siempre relacionados con el metabolismo del animal (por ejemplo, hay reptiles viviendo en climas áridos que tienen altas temperaturas corporales pero son ectotermos, ya que dependen de la temperatura exterior). En este trabajo se utiliza por primera vez un índice que permite evaluar directamente el metabolismo de las especies extintas.

Este hallazgo provoca un cambio de paradigma en las posibles razones de extinción de los dinosaurios. Se creía que la capacidad de autorregular la temperatura corporal fue un factor que favoreció la supervivencia de algunos vertebrados en la extinción masiva del Cretácico, ya que pudieron sobrevivir a las fluctuaciones de temperatura de su entorno. Sin embargo, este nuevo hallazgo sugiere que los dinosaurios y los pterosaurios eran endotermos como los mamíferos y las aves que sobrevivieron. Así que además de la capacidad termorreguladora, otros factores desempeñaron un papel clave en la determinación del destino de los vertebrados a finales del Cretácico.

Referencia:

Wiemann, J., Menéndez, I., Crawford, J.M. et al. Fossil biomolecules reveal an avian metabolism in the ancestral dinosaur. Nature, 2022 DOI: 10.1038/s41586-022-04770-6

Iris Menéndez

Iris Menéndez

Soy bióloga y paleontóloga por la Universidad Complutense de Madrid, donde también realicé mi doctorado sobre evolución de ardillas. Mi investigación se centra en la integración de datos de especies actuales y extintas para esclarecer la historia evolutiva de los mamíferos, en concreto de los roedores.

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