James Webb ya ha llegado a su nuevo hogar: L2

Después de 30 días de viaje, Webb ya se encuentra aproximadamente a 1,5 millones de kilómetros de la Tierra.

La emoción estaba nuevamente servida. Tras un lanzamiento en plena Navidad, un mes de despliegues y ensamblajes en el espacio, a las 2:00 p. m. EST, James Webb encendió sus motores principales durante 297 segundos (casi 5 minutos) para alterar su velocidad en apenas 1,6 m/s y enviarlo a su nueva órbita. Ya está en el que será su nuevo hogar: el punto Lagrange L2.


Durante la rueda de prensa de la NASA, Keith Parrish, el director de la puesta en marcha de Webb, afirmó que se trata de “un logro increíble de todo el equipo”. “Los últimos 30 días, los hemos llamado '30 días al límite'. Estamos muy orgullosos de haberlo superado”. Pero el trabajo no acaba aquí. “Estábamos poniendo la mesa. Estábamos desplegando esta hermosa nave espacial y lista para hacer ciencia. Así que lo mejor está por venir”, dijo Parrish.

 


Aún tendremos que esperar varios meses para ver resultados


A Webb aún le quedan unas cuantas cosas por hacer en la lista de tareas pendientes. Afortunadamente, la órbita adoptada le permitirá una visión amplia del cosmos en cualquier momento, así como la oportunidad de que la óptica de su telescopio y los instrumentos científicos se enfríen lo suficiente como para funcionar y realizar una ciencia óptima. Tocan meses de ejercicios de calibración y enfriamiento (la mayor parte de Webb se ha estado enfriando desde que se desplegó el parasol el pasado 4 de enero). Solo la alineación minuciosa de cada uno de los 18 segmentos hexagonales del espejo principal del telescopio llevará unos tres meses. Deben alinearse con una precisión de unos 10-20 nanómetros para que funcionen como uno solo.


Como Webb ha utilizado muy poco combustible para las correcciones de rumbo mientras viajaba a L2, contará con mucho más para las operaciones ordinarias de Webb, como por ejemplo, mantenimiento de la estación (pequeños ajustes para mantener a Webb en su órbita deseada) y descarga de impulso (para contrarrestar los efectos de la presión de la radiación solar sobre el enorme parasol).

 

 

“Ahora estamos a punto de alinear los espejos, la activación y puesta en servicio de los instrumentos, y el comienzo de descubrimientos maravillosos y sorprendentes”, dijo Bill Ochs, gerente de proyectos Webb en el Centro de Vuelo Espacial Goddard de la NASA.

El telescopio permitirá a los astrónomos mirar más atrás en el tiempo que nunca, hasta cuando se formaron las primeras estrellas y galaxias hace 13.800 millones de años, poco después del Big Bang, cuando se creó el universo. Además de hacer observaciones estelares, Webb escaneará las atmósferas de mundos extraterrestres en busca de posibles signos de vida u observar mundos más cercanos a la Tierra, como Marte o Titán, la luna de hielo de Saturno.

Si todo va según lo previsto, el telescopio James Webb esta órbita especial que lo mantiene en constante alineación con la Tierra, estará completamente preparado en verano, momento en el que comenzará a mandar imágenes para comprobar que todo funciona como debe. Aunque las primeras no serán muy bonitas, ya que requerirá algunos ajustes finales antes de mostrarnos todo su potencial.


Webb marcará el comienzo de una revolución en astronomía, predicen los expertos, ofreciéndonos una exclusiva primera vista, el mejor asiento cerca de la Tierra para ver el universo, de las galaxias jóvenes que datan de solo 100 millones de años después del Big Bang.

 

 

Sarah Romero

Sarah Romero

Fagocito ciencia ficción en todas sus formas. Fan incondicional de Daneel Olivaw y, cuando puedo, terraformo el planeta rojo o cazo cylons. Hasta que viva en Marte puedes localizarme en Twitter: sarahromero_ y en ladymoon@gmail.com

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