'Interstellar': donde la ciencia es tan importante como la ficción

Los sacrificios que debemos hacer por nuestros seres queridos, muy especialmente por nuestros familiares más cercanos, son el corazón de esta película como también lo fueron de 'Origen'. Ambas cintas tienen cosas en común: no solo la búsqueda de la originalidad a toda costa, sino el uso de la combinación de ciencia e imaginación para narrar historias profundamente humanas.

Interestellar

Cuando esta película llegó a las salas de cine parecía difícil que Christopher Nolan consiguiera superar la conmoción causada por Origen (2010). Según algunas opiniones, lo logró; para otros, no llegó a tanto, pero se quedó cerca. Al margen de quién pueda tener razón, ya que para gustos se hicieron las películas, los dos títulos tienen muchos puntos en común: no solo la búsqueda de la originalidad a toda costa, sino el uso de la combinación de ciencia e imaginación para narrar historias profundamente humanas. Los sacrificios que debemos hacer por nuestros seres queridos, muy especialmente por nuestros familiares más cercanos, son el corazón de esta película como también lo fueron de Origen.

Estamos en el año 2060. El cambio climático ha dejado de ser una predicción y sus consecuencias han hecho retroceder décadas la vida en el planeta. La tecnología moderna parece haber sido borrada y la prioridad es cultivar la Tierra a pesar de las condiciones extremas, para conseguir suficiente alimento. No es de extrañar que el antiguo astronauta Cooper haya devenido en granjero; no s o lo nadie piensa ya en viajes espaciales, sino que a los niños se les enseña en las escuelas que estos nunca existieron. Pero un día a Cooper se le revela que la NASA continua existiendo en secreto, y que está preparando una última misión: una nave que penetrará en un agujero de gusano cerca de Saturno, en busca de posibles planetas que puedan albergar a la especie humana, ya que el agotamiento de la Tierra es irreversible. Cooper acepta liderar al equipo, aunque esto le cueste dejar atrás a su familia, ya que, recuperando las teorías de Einstein, el tiempo durante su viaje transcurrirá de forma distinta y los años pasarán mucho más deprisa en el planeta azuul que a bordo de la nave o en algunos de los mundos que visite.

Desde el momento en el que la nave Endurance despega,la película se divide en dos historias paralelas: la del viaje de los astronautas y la de la familia de Cooper en la Tierra, especialmente de su hija Murph, que crece hasta convertirse en una científica que trabaja en el proyecto espacial. Cooper recibe transmisiones, a las que no puede responder, en las que ve a sus hijos hacerse adultos, tener hijos a su vez, envejecer, morir. El choque le deja devastado, a pesar de que ya sabía que estaba emprendiendo un viaje sin retorno. Pero las leyes del tiempo y del espacio varían en su entorno, y al final puede que encuentre no solo una manera de volver a ver a su familia, sino de adentrarse en un círculo que demuestra cuál es la razón por la que fue elegido para encabezar aquella misión.

Si bien Nolan declaró que el elemento principal para él era la parte emocional de la película, narrar de nuevo la historia de un padre y sus hijos, no quiso dejar descuidada la base científica. El físico teórico y premio Nobel Kip Thorne actuó como asesor del guion, siempre vigilando para que las ideas que aparecen en la historia estuvieran fundamentadas en la ciencia y no en la imaginación. Igualmente, colaboró con la gente de efectos digitales –mucho más presentes aquí que en las demás películas de Nolan– para crear las simulaciones por ordenador de los agujeros negros y los agujeros de gusano.

Un largo viaje a los confines del Sistema Solar y un astronauta que vivirá allí una experiencia que desafía las leyes físicas: es difícil no acordarse de 2001: Una odisea del espacio , y el propio Nolan ha admitido que esa película es una de las grandes influencias de Interstellar. Pero frente a la frialdad de Kubrick en todo lo referente a los sentimientos humanos, Nolan los coloca en primera fila. Por eso nos fascinamos cuando vemos 2001, pero Interstellar se nos clava más hondo cuanto más lejos parece estar la nave comandada por Cooper

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