¿Hay alguien ahí fuera? Así nació el SETI

En 1958, Año Geofísico Internacional, surgió una de las ideas más revolucionarias de nuestro tiempo: la búsqueda de vida inteligente fuera de la Tierra.

Un año después, Morrison y Cocconi publicaban en la revista Nature un artículo técnico titulado “Searching for Interstellar Communication”. Los autores partían de las ideas de Percival Lowell en el S.XIX sobre la posibilidad de vida en Marte pero, esta vez, sin limitaciones. La pregunta era: ¿estamos solos en el universo?

En el artículo se planteaba el problema de determinar qué frecuencia habría que observar para detectar las posibles señales que los alienígenas utilizarían para comunicar su existencia. Al ser el hidrógeno el elemento más común en el Universo, Cocconi y Morrison concluyeron que, seguramente, los extraterrestres utilizarían la frecuencia de emisión de las moléculas de este elemento para comunicar al resto de civilizaciones su existencia

Sin duda, la publicación en Nature fue el punto de inflexión de la historia. La Academia Nacional de Ciencias de EE.UU. financió una conferencia en el Observatorio de Radioastronomía Nacional en Green Bank (Virginia) para discutir la búsqueda de vida alienígena inteligente. Allí se reunieron Frank Drake, un joven radioastrónomo que llevaba un tiempo buscando señales alienígenas, Otto Struve, director del Observatorio, Morrison y Carl Sagan, el astrofísico que más tarde sería la imagen pública del proyecto SETI (Search for Extraterrestrial Intelligence) . Eran los miembros de la Orden del Delfín.

Etiquetas: astronomíacienciaextraterrestres

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