Hay 1.000 filamentos magnéticos colgando del centro de la galaxia

Cada hebra magnética está hecha de electrones que giran en el campo magnético. ¿A qué están conectados estos hilos galácticos?

El corazón de la Vía Láctea está repleto de 1.000 misteriosos filamentos magnéticos, diez veces más de lo que se pensaba, según nuevas observaciones de radio realizadas con el radiotelescopio MeerKAT en el Observatorio de Radioastronomía de Sudáfrica (SARAO) en la provincia del Cabo Norte del país, que revelan que los astrónomos estaban observando una pequeña fracción de estos filamentos: hay al menos 10 veces más de lo que se sabía anteriormente.

Los extraños hilos, algunos extendiéndose hasta 150 años luz de diámetro, fueron descubiertos por primera vez por astrónomos de la Universidad Northwestern a principios de la década de 1980, pero gracias a las nuevas observaciones no solo han comprobado que hay muchos más, sino que están muy bien organizados, aparecen en pares y grupos y algunos están espaciados uniformemente como las cuerdas de un arpa.

 


¿Qué son estos filamentos galácticos? ¿Qué función tienen?

Según los expertos, la identificación de más hebras permitirá amplios estudios estadísticos que podrían permitirles desentrañar este rompecabezas pero quizá se trate de electrones de rayos cósmicos que hacen girar el campo magnético a una velocidad cercana a la de la luz. Pero qué los origina, es realmente todo un misterio.

“Hemos estudiado filamentos individuales durante mucho tiempo con una visión miope. Ahora, finalmente vemos el escenario general: una vista panorámica llena de una gran cantidad de filamentos. Solo examinar unos pocos filamentos hace que sea difícil sacar una conclusión real sobre qué son y de dónde provienen. Este es un hito en la mejora de nuestra comprensión de estas estructuras”, explica Yusef-Zadeh, autor principal del artículo que publica The Astrophysical Journal Letters.

 

Yusef-Zadeh expone claramente lo que supone este nuevo hallazgo en el corazón de la galaxia: “Si fueras de otro planeta, por ejemplo, y te encontraras con una persona muy alta en la Tierra, podrías asumir que todas las personas son altas. Pero si haces estadísticas de una población de personas, puedes encontrar la altura promedio. Eso es exactamente lo que estamos haciendo. Podemos encontrar la fuerza de los campos magnéticos, sus longitudes, sus orientaciones y el espectro de radiación”.

Parece poco probable que los filamentos estén relacionados con restos de supernovas. Es más probable que sean producto de Sagitario A*, el agujero negro supermasivo en el centro de la galaxia. Los astrónomos también pudieron comprobar que los campos magnéticos a lo largo de los filamentos se amplifican.

El equipo consiguió esta imagen que vemos tras crear un mosaico de 20 observaciones separadas de diferentes partes del cielo en dirección al centro galáctico, que se encuentra a unos 25.000 años luz de la Tierra.

 

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Referencia: “Statistical Properties of the Population of the Galactic Center Filaments: The Spectral Index and Equipartition Magnetic Field” by F. Yusef-Zadeh, R. G. Arendt, M. Wardle, I. Heywood, W. D. Cotton and F. Camilo, Accepted, The Astrophysical Journal Letters.
arXiv:2201.10552

“The 1.28 GHz MeerKAT Galactic Center Mosaic” by I. Heywood, I. Rammala, F. Camilo, W. D. Cotton, F. Yusef-Zadeh, T. D. Abbott, R. M. Adam, G. Adams, M. A. Aldera, K. M. B. Asad, E. F. Bauermeister, T. G. H. Bennett, H. L. Bester, W. A. Bode, D. H. Botha, A. G. Botha, L. R. S. Brederode, S. Buchner, J. P. Burger, T. Cheetham, D. I. L. de Villiers, M. A. Dikgale-Mahlakoana, L. J. du Toit, S. W. P. Esterhuyse, B. L. Fanaroff, S. February, D. J. Fourie, B. S. Frank, R. R. G. Gamatham, M. Geyer, S. Goedhart, M. Gouws, S. C. Gumede, M. J. Hlakola, A. Hokwana, S. W. Hoosen, J. M. G. Horrell, B. Hugo, A. I. Isaacson, G. I. G. Józsa, J. L. Jonas, A. F. Joubert, R. P. M. Julie, F. B. Kapp, J. S. Kenyon, P. P. A. Kotzé, N. Kriek, H. Kriel, V. K. Krishnan, R. Lehmensiek, D. Liebenberg, R. T. Lord, B. M. Lunsky, K. Madisa, L. G. Magnus, O. Mahgoub, A. Makhaba, S. Makhathini, J. A. Malan, J. R. Manley, S. J. Marais, A. Martens, T. Mauch, B. C. Merry, R. P. Millenaar, N. Mnyandu, O. J. Mokone, T. E. Monama, M. C. Mphego, W. S. New, B. Ngcebetsha, K. J. Ngoasheng, M. T. Ockards, N. Oozeer, A. J. Otto, S. S. Passmoor, A. A. Patel, A. Peens-Hough, S. J. Perkins, A. J. T. Ramaila, N. M. R. Ramanujam, Z. R. Ramudzuli, S. M. Ratcliffe, A. Robyntjies, S. Salie, N. Sambu, C. T. G. Schollar, L. C. Schwardt, R. L. Schwartz, M. Serylak, R. Siebrits, S. K. Sirothia, M. Slabber, O. M. Smirnov, L. Sofeya, B. Taljaard, C. Tasse, A. J. Tiplady, O. Toruvanda, S. N. Twum , T. J. van Balla, A. van der Byl, C. van der Merwe, V. Van Tonder, R. Van Wyk, A. J. Venter, M. Venter, B. H. Wallace, M. G. Welz, L. P. Williams and B. Xaia, Accepted, The Astrophysical Journal Letters.
arXiv:2201.10541

Sarah Romero

Sarah Romero

Fagocito ciencia ficción en todas sus formas. Fan incondicional de Daneel Olivaw y, cuando puedo, terraformo el planeta rojo o cazo cylons. Hasta que viva en Marte puedes localizarme en ladymoon@gmail.com

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