Hallan indicios de agua en el sistema TRAPPIST-1

Un nuevo estudio sugiere que algunos exoplanetas alejados de la estrella podrían albergar la sustancia indispensable para que surja la vida.

También te puede interesar: Descubren un exoplaneta con atmósfera de agua cristalina

De alguna manera, este nuevo estudio matiza un informe anterior más pesimista, que prácticamente descartaba esa posibilidad debido a las elevadas radiaciones recibidas por los exoplanetas.

El nuevo optimismo se sustenta en la información obtenida por el Space Telescope Imaging Spectrograph (STIS), herramienta que ha permitido medir los niveles de luz ultravioleta que llegan a cada una de las siete esferas rocosas girando alrededor de la estrella enana TRAPPIST-1. Como ha explicado el director de la investigación, el astrónomo suizo Vincent Bourrier, del Observatorio de la Universidad de Ginebra, e ste tipo de radiación es un factor muy importante para saber cómo han evolucionado las atmósferas de los exoplanetas. “Al igual que ocurre en la Tierra, la luz ultravioleta de baja energía puede romper las moléculas de vapor de agua en los dos elementos que lo componen: oxígeno e hidrógeno”. Es el proceso que se conoce como fotodisociación

 

20 océanos perdidos

Luego, la radiación UV más energética (conocida como radiación ultravioleta extrema o UVE) y los rayos X calientan la parte superior de las atmósferas y permiten escapar a los dos productos de la fotodisociación. Por eso, los niveles de radiación ultravioleta e hidrógeno detectados en torno a los exoplanetas son un posible indicador del vapor de agua presente en ellos.

Pues bien, según sugieren los datos del espectrógrafo del Hubble, la radiación UV emitida por la enana roja habría volatilizado ingentes cantidades de agua en los mundos de TRAPPIST-1 a lo largo de su historia, especialmente en los dos más cercanos a la estrella: TRAPPIST-1b y TRAPPIST-1c. Los científicos calculan que ambos podrían haber perdido un volumen equivalente a más de 20 océanos terrestres durante los últimos 8.000 millones de años.

Aquí sería imposible que surgiera, pues, la vida, pero la cosa cambia en los  más exteriores, incluidos TRAPPIST-1e, TRAPPIST-1f y TRAPPIST-1g, que están situados en la zona considerada como "habitable" por los científicos. Estos tres no solo habrían perdido mucha menos agua que sus “hermanos”, sino que además sus características geofísicas –son más masivos– apuntan a que habrían sido capaces de retenerla más fácilmente en su superficie.

Así que los mundos de TRAPPIST-1 vuelven a estar en el punto de vida de los exobiólogos, especialmente a partir del próximo año, cuando según lo previsto se ponga en órbita el telescopio espacial James Webb, el heredero del Hubble. De todos modos, Bourrier llama a la prudencia: “hacen falta nuevos estudios teóricos y observaciones complementarias en todas las longitudes de onda de la radiación emitida por la estrella TRAPPIST para determinar la naturaleza de sus siete planetas y su verdadero potencial de albergar vida”.

Foto: ESO / N. BARTMANN / SPACEENFINE.ORG

Etiquetas: astrobiologiaexoplanetasnoticias de ciencia

Continúa leyendo

CONTENIDOS SIMILARES

COMENTARIOS