Georges Cuvier, influencer de la paleontología del XIX

Cuvier fue el anatomista más reputado del siglo XIX y considerado el Padre de la Paleontología

Si hay un momento clave para la historia de la Paleontología es su propio nacimiento como disciplina científica: el momento en que dejamos atrás explicaciones mitológicas para explicar los fósiles y comenzó su estudio científico. Y en estos albores de la Paleontología hay una figura que brilla con luz propia: Georges Cuvier. A través de su estudio de los vertebrados fósiles de las cercanías de París y la comparación de su anatomía con la de los animales actuales, sentó las bases de la paleontología hablando por primera vez del concepto de extinción. Hasta aquel momento, por vivir en una sociedad muy influenciada por las ideas religiosas de la tradición judeocristiana, nadie había considerado la posibilidad de que las especies de animales y plantas del registro fósil no se correspondieran con especies no existentes en la actualidad. Ya que se creía a pies juntillas en la Creación, tal y como se narra en el libro del Génesis, estos fósiles siempre se atribuían a seres vivos como los actuales o, como mucho, a animales mitológicos. Además, gracias a sus exhaustivos estudios de anatomía comparada, propuso reconstrucciones esqueléticas de esqueletos fósiles parciales. Y por esta razón, sus grandes conocimientos en anatomía, fue consultado una y otra vez cuando algún hallazgo se le resistía a algún naturalista. Es por eso que en ocasiones nos hemos referido a él como “el influencer de la paleontología de finales del XVIII y principios del XIX”.

Nacido en 1769, Georges Cuvier fue un naturalista francés del periodo de la Ilustración, en un momento sin precedentes para las ciencias y las humanidades. Fue un gran estudioso de la naturaleza, en especial de la anatomía de los animales vertebrados. Su principal objetivo era llegar a correlacionar las características anatómicas de estos animales con la manera en que vivían, o sea, la manera con la que cada animal realizaba las principales funciones vitales. Si nuestro húmero es diferente del de un perro, y ambos son diferentes del de un ave, debía deberse al uso que cada ser vivo le da a su brazo, y esto guarda relación también con sus hábitos de alimentación o desplazamiento, por ejemplo. No le faltaba razón, aunque le faltaba otro motivo para las diferencias y semejanzas: el parentesco. Pero todavía era muy pronto. Y quizá ya era pedirle demasiado.

A través de sus estudios, llegó a correlacionar anatomía y función dentro de la gran diversidad de los animales conocidos, especialmente en los vertebrados. Por ejemplo, relacionaba la dieta con la dentición, ésta con su sistema digestivo y finalmente con el aparato locomotor. Este tipo de correlación era la base de su anatomía comparada.

Además, como ya hemos adelantado, fue la primer persona en hablar del concepto de extinción de especies, y por eso se le considera el padre de la Paleontología. Sin embargo, era creacionista, como cualquier señor de su época -todos y todas somos hijos del momento en que vivimos, para lo bueno y para lo malo- , y por lo tanto sus ideas eran “fijistas”, no aceptaba que los animales cambiaran con el tiempo.

Esta visión inmóvil de la naturaleza y los seres vivos no le impidió realizar grandes avances para la Paleontología de su época. Aplicando sus estudios de correlación anatómica para clasificar los fósiles de la Cuenca de París, llegó a identificarlos como pertenecientes a familias que viven en la actualidad, pero vio que tenían diferencias como para tratarse de especies que ya no viven entre nosotros, y que por lo tanto, debían haberse extinguido. También, con sus conocimientos anatómicos, llegó a proponer reconstrucciones completas de esqueletos de animales extintos a partir de unos pocos huesos.

Según su visión de la Historia de la Vida en la Tierra, los animales no cambiaban, pero tras eventos catastróficos de extinción (también se le considera el padre del catastrofismo), la Tierra era repoblada por los animales que habían sobrevivido, posiblemente por vivir en regiones del planeta no afectadas por la catástrofe. Y por eso en las diferentes capas de rocas veíamos épocas o eras en las que abundaban diferentes grupos de animales. Esta visión sin cambios graduales le enfrentó con otros grandes naturalistas, como el geólogo Charles Lyell, que se oponía al catastrofismo. Lyell defendía el “uniformitarismo” para las formaciones geológicas. Consideraba que los procesos que ocurren en la actualidad en el planeta eran los mismos que habían ocurrido en el pasado, y que por lo tanto, todas las formaciones que observamos en el registro geológico debían haberse formado -valga la redundancia- de manera lenta y gradual, sin necesidad de acudir a grandes catástrofes o diluvios universales.

Sin embargo, ser el anatomista más popular de la época hizo que Cuvier fuera consultado constantemente en los hallazgos de nuevos especímenes (de ahí nuestra broma recurrente de que fue el influencer paleontológico de su época). No llegó a ser autor de ningún dinosaurio, pero aportó su granito de arena en la identificación de sus restos fósiles, tanto de dinosaurios (como echando una mando a Gideon Mantell a identificar sus dientes de Iguanodon) como de reptiles marinos (formó parte del descubrimiento de los mosasaurios).

Sin duda, todo un hombre de la ilustración y todo un padre de la paleontología que, como cada persona, tenía sus luces y sus sombras. Pero al César lo que es del César. Y a Cuvier, lo que es de Cuvier.


Referencias:

Outram, D. 1984.  Georges Cuvier: Vocation, Science and Authority in Post-Revolutionary France. Palgrave Macmillan.

Taquet P. 2006. Georges Cuvier, Naissance d'un Génie. Ed. Odile Jacob.

Gascó, F. 2021. Eso no estaba en mi libro de historia de los dinosaurios. Guadalmazan.

Pakozoico

Francesc Gascó-Lluna (Pakozoico)

Doctor en Paleontología, especialista en dinosaurios y profesor en la Universidad Isabel I. Miembro de la junta directiva de la Sociedad Española de Paleontología e investigador colaborador del Grupo de Biología Evolutiva de la UNED. Su especialidad es la paleobiología, la reconstrucción de la biología de estos seres vivos del pasado, en especial a través del estudio de sus huesos al microscopio.

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