Gaia encuentra la protogalaxia que se convirtió en el corazón de la Vía Láctea

¿El núcleo original de nuestra galaxia? Un nuevo estudio descubre la población de estrellas más antigua conocida en la galaxia.

 

Los nuevos datos de la nave espacial Gaia revelan la extensión total de lo que parece ser el núcleo original de la galaxia, la antigua población estelar alrededor de la que creció el resto de la Vía Láctea.


La base de nuestro hogar estelar


La Vía Láctea comenzó a formarse hace unos 12.500 millones de años, cuando varios y enormes cúmulos estelares y cúmulos de gas se unieron para formar una protogalaxia. Esta amalgama pasó por una serie de fusiones y colisiones con otras galaxias hasta que, finalmente, adquirió su forma actual.


Muchos científicos han sospechado durante mucho tiempo que todavía se pueden encontrar rastros de esta protogalaxia original en el centro de la Vía Láctea y un equipo internacional de investigadores se dispuso a probar esta suposición. Uno de los obstáculos para encontrar las estrellas originales de la Vía Láctea es que, por definición, deben ser tan antiguas como la galaxia. Además, estas estrellas deberían estar cerca del centro de la galaxia, en la constelación de Sagitario desde nuestra perspectiva. Para ello, recurrieron al archivo de datos del telescopio Gaia.


Un ejercicio de encontrar una aguja en un pajar


Concretamente, se basaron en los datos de GAIA para examinar 2 millones de estrellas dentro de los 30 grados del centro galáctico. Se centraron en las estrellas más antiguas del núcleo de nuestra galaxia, caracterizadas por una metalicidad (concentración de elementos más pesados ​​que el hidrógeno y el helio) excepcionalmente baja, que no supera el 3% de la solar. Luego, los investigadores analizaron la distribución de estas estrellas. Distinguir entre las estrellas que formaban parte de la Vía Láctea original y las capturadas de galaxias fusionadas más pequeñas no es fácil, ya que estas últimas también pueden ser muy pobres en metales. Pero extrapolando a todas las estrellas bloqueadas por el polvo u otros obstáculos, los autores estiman que el 0,2 por ciento de la masa de la Vía Láctea pertenece a esta población original.

Así, habiendo descartado aquellas luminarias cuyas órbitas pasan por el halo de la Vía Láctea, hallaron 18.000 estrellas antiguas. La conclusión es que estas formaban parte de una protogalaxia cuyo diámetro alcanzaba los 18.000 años luz, y cuya masa era de 50 a 200 millones de veces la masa del Sol.

Este es el núcleo original de nuestra Vía Láctea. La protogalaxia se formó cuando varios grandes grupos de estrellas y gas se conglomeraron hace mucho tiempo, antes de que surgiera el primer disco de la Vía Láctea, el llamado disco grueso. Se trata de una protogalaxia compacta, lo que significa que pocas cosas la han perturbado todos estos miles de años desde su formación.

Es curioso, porque el análisis de esta protogalaxia nos aporta datos como que las estrellas más antiguas de la proto-Vía Láctea apenas giran alrededor del centro de la galaxia, sino que se sumergen dentro y fuera de él, mientras que las estrellas ligeramente más jóvenes muestran cada vez más movimiento alrededor del centro galáctico.

Los autores bautizaron este último artículo científico como: "El pobre viejo corazón de la Vía Láctea", un titular que ha recibido todo tipo de elogios en Twitter, calificándolo como “el título más poético de un artículo científico en mucho tiempo”.

Así, aun cuando nuestra galaxia está girando rápidamente en nuestros días, este trabajo pone sobre la mesa que la Vía Láctea comenzó como una modesta protogalaxia cuyas estrellas siguen brillando a día de hoy y que podemos estudiar para conocer un poco más sobre el nacimiento y evolución iniciales de nuestro pequeño hogar en el universo.

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Referencia: H.-W. Rix et al. The poor old heart of the Milky Way. arXiv:2209.02722. Posted September 7, 2022. V. Belokurov and A. Kravtsov. From dawn till disc: Milky Way’s turbulent youth revealed by the APOGEE+Gaia data. Monthly Notices of the Royal Astronomical Society. Vol. 514, July 2022, p. 689. doi:10.1093/mnras/stac1267.

Sarah Romero

Sarah Romero

Fagocito ciencia ficción en todas sus formas. Fan incondicional de Daneel Olivaw y, cuando puedo, terraformo el planeta rojo o cazo cylons. Hasta que viva en Marte puedes localizarme en Twitter: sarahromero_ y en ladymoon@gmail.com

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