Falsas vacunas y eslabones perdidos: estos son los fraudes científicos más famosos

Rememoramos algunas de las mayores 'fake news' del mundo de la ciencia: desde el hombre de Piltdown al famoso artículo que inspiró el movimiento antivacunas.

istockphoto

Aunque vivimos en la era de la información, en muchos aspectos podríamos estar más desinformados que nunca. En medio del aluvión de noticias y bulos de dudoso rigor, mucha gente opina que solo podemos fiarnos de la ciencia, que se realiza por un método rigurosamente objetivo y que solo ofrece, supuestamente, conclusiones objetivas y contrastadas. Sin embargo, tampoco el mundo de la investigación escapa de las trampas y las mentiras, y la lo largo de la historia se han cometido numerosos fraudes científicos.

 

Autismo y movimiento antivacunas

Una de las estafas disfrazadas de ciencia que más daño ha hecho a la salud pública es el caso de Andrew Wakefield y su estudio de 1998 que relacionaba la vacuna de la triple vírica con el autismo. Como se explica en este artículo de Nobbot, pronto se descubrió que este famosísimo trabajo había sido elaborado a partir de datos falsos, y también se llegó a hablar de posibles intereses financieros por parte de su autor. Pero el daño ya estaba hecho, e incluso hoy, cuando está más que demostrado el fraude, el estudio de Wakefield sigue siendo uno de los pilares en el que se apoya el movimiento antivacunas.

Y no es este el único caso de engaño relacionado con la salud y las vacunas. Otro de los ‘grandes hits’ en el mundo del fraude científico fue perpetrado por el profesor Dong-Pyou Han, quien anunció (y se logró enriquecer mucho por ello) el desarrollo de una vacuna frente al VIH. Fue en 2013 cuando su propia universidad demostró que todo había sido un timo, pues el investigador había mezclado sangre de humanos con anticuerpos del VIH con la sangre de conejos con los que estaba experimentando.

Pero, seguramente, el que ostente el dudoso honor de ser  el fraude científico moderno más impactante y conocido en el campo de la salud sea el del científico surcoreano Hwang Woo-suk y sus embriones humanos clonados. Su engaño fue publicado nada menos que en la prestigiosa revista Science, y afirmaba que había logrado clonar un embrión humano. Una mentira demasiado arriesgada como para que no te pillen. Hwang fue condenado a dos años de prisión por fraude y malversación de fondos dedicados a la investigación, aunque finalmente no cumplió la condena.

El hombre de Piltdown

Otra de las estafas científicas más sonadas proviene del mundo de la paleoantropología. Ya os hemos hablado en otras ocasiones del hombre de Piltdown, ese supuesto eslabón perdido que no era más que un conjunto de huesos procedentes de un orangután, un chimpancé y un hombre de la Edad Media, pero que tuvo engañada a la comunidad científica durante más de 40 años.

También de fósiles y eslabones perdidos trata el caso del Archaeoraptor liaoningensis, un supuesto dinosaurio con alas que llegó a ser portada de la revista National Geographic. Muchos paleontólogos afirmaron que su descubrimiento cambiaba el curso de las investigaciones sobre dinosaurios, pero un escáner demostró que en realidad los restos de este animal pertenecían a dos especies: un pequeño dinosaurio y un ave.

Como ya hemos visto, los bulos y los engaños también están presentes en el ámbito de la investigación. Y es que, por muy objetivo que sea el método científico, quienes lo aplican también son humanos, susceptibles a la tentación de engañar o falsear datos para ganar prestigio, recompensas, o avanzar en la carrera investigadora.

Pero no les culpemos solo a ellos: la existencia de fraudes científicos también es una llamada de atención para reflexionar sobre la situación del actual sistema científico, que en muchas ocasiones premia más la cantidad de artículos que la calidad de los mismos. Nada justifica el engaño, pero es cierto que la enorme presión por publicar para poder avanzar en la carrera científica, y la competencia feroz debido a la escasez de puestos de trabajo estable, es uno de los grandes problemas en el mundo académico, una realidad muy presente en países como el nuestro y sobre el que ya hemos hablado en una entrevista con el investigador Fernando Maestre que te recomendamos leer.

Victoria González

Victoria González

Bióloga de bota. Tengo los pies en la tierra y la cabeza llena de pájaros. De mayor quiero ser periodista.

Continúa leyendo