Este es el verdadero origen de los dinosaurios

La vida se abrió camino tras la mayor catástrofe en la historia de la Tierra.

No hace mucho tiempo eran pocos los estudiosos que daban un lugar en la historia a los dinosaurios. Pasaron muchos años en los que estos animales pasaban por bestias primitivas que caminaban mucho antes de la llegada del ser humano por un mundo tan distinto al actual que parecía que estuviésemos hablando de otro planeta. Apenas eran monstruos fascinantes, material para películas, que no merecían estudios serios.

Por suerte, la cosa cambió. Actualmente la paleontología, es decir, el estudio de los fósiles, goza de muy buena salud. Los paleontólogos encuentran una nueva especie de dinosaurio cada semana y avanzan en nuevas formas de estudiarlos. Las películas de Parque Jurásico terminaron por levantar el interés en los dinosaurios de toda una generación. Los curiosos nos beneficiamos y participamos de la fascinación que despiertan estos antiguos seres. Y con la misma curiosidad, cabría preguntarse: ¿de dónde vienen los dinosaurios?

El mundo antes de los dinosaurios

A veces da cierto vértigo pensar en tantísimo tiempo atrás. Los dinosaurios tienen mucha fama y posiblemente sean los seres más conocidos del pasado de nuestro planeta, pero hubo vida antes que ellos incluso, por supuesto. ¿Qué tipo de vida había y cómo era la Tierra que habitaban antes de existir los dinosaurios?

Nos situaremos al final del periodo Pérmico, hace unos 252 millones de años. De entrada, podemos confirmarte que algunos de los que denostaban los dinosaurios tenían razón: no reconocerías aquel mundo como nuestro mismo planeta Tierra. Por allí pululaban salamandras más grandes que un perro; pareiasaurios, unas bestias robustas con protuberancias en la piel que andaban a cuatro patas; los animalillos que hurgaban en el fango en busca de raíces eran los dicinodontes; y dominando a todos estaban los gorgonospsios, del tamaño de osos y con dientes como sables.

El final del Pérmico no fue un buen momento para estar vivo. La Tierra empezó a retumbar y se dieron los pasos más negativos posibles para la vida en general. Grietas con kilómetros de longitud estuvieron vomitando lava durante siglos. Continentes abrasados por completo, a lo que hay que sumar el calor, polvo y gases nocivos que afectaron a todo el planeta. El saldo de la catástrofe supera cualquier guion apocalíptico: el 90% de las especies desapareció. Esta extinción masiva ha sido lo más cerca que la Tierra ha estado de eliminar la vida por completo.

La vida se abre camino

La famosa frase del doctor Ian Malcolm en la película Parque Jurásico no puede ser más acertada para el final del Pérmico. A pesar de todo el fuego, muerte y destrucción, la vida resurgió.

Tras el Pérmico, con su extinción masiva, inició la era del Mesozoico, que dividimos en tres periodos: Triásico, Jurásico y Cretácico. Esta fue la era de los dinosaurios, unos 186 millones de años.

Tras la catástrofe, ya en el Triásico, la vida en la superficie despareció prácticamente. Apenas se encuentran fósiles, solo unos pocos rastros de lagartos y parientes de los mamíferos. Todos de pequeño tamaño, que pudieran esconderse y vivir escondidos bajo tierra.

Tuvieron que pasar dos millones de años desde la extinción para que algunas especies salieran de sus madrigueras y escondites. Un ejemplo es Prorotodactylus, un protodinosaurio que apenas levantaba unos centímetros del suelo. Algo así como la Lucy de los dinosaurios. Este animal andaba erguido, es decir, con las patas bajo el tronco, lo cual era extraño en el momento.

Antes de la extinción del Pérmico, el mundo estaba dominado por animales con las patas en los laterales del tronco (como las salamandras). Sin embargo, tras la catástrofe surgió un nuevo grupo de reptiles de postura erguida: los arcosaurios. Supusieron una evolución clave ya que la posición de las extremidades debajo del cuerpo permitió correr más deprisa, recorrer más distancia y perseguir presas con más facilidad y eficiencia. Esta ventaja fue decisiva para que los arcosaurios no solo resistieran, sino que mejoraran su posición en la Tierra.

Arcosaurio (digi)evoluciona en dinosaurio

No tardaron en diversificarse con una variedad enorme de especies. Los arcosaurios se dividieron en dos linajes principales (ambos linajes siguen teniendo representantes en la actualidad): el de los pseudosuquios, conocido como el linaje crocodiliano; y el de los avemetatarsalianos, el llamado linaje aviar, que dio lugar a los reptiles voladores (como los pterodáctilos), los dinosaurios y las aves.

Las primeras especies del linaje aviar son tomadas como dinosauromorfos, es decir, casi eran dinosaurios. Hace unos 246 millones de años, dinosauromorfos del tamaño de lobos corrían sobre dos patas, cazaban con sus garras y se comportaban como una versión mini del Tyrannosaurus rex. De hecho, el salto evolutivo de estos dinosauromorfos fue bastante mayor que el de éstos a los dinosaurios propiamente dichos, que apenas se diferenciaban en unos pocos detalles.

Entre hace 240 y 230 millones de años aparecieron los dinosaurios. La imprecisión cronológica deriva, entre otras cosas, de los problemas que tienen los paleontólogos en diferenciar cuándo un fósil es de dinosauromorfo y cuándo están ante un dinosaurio. Son de ese tipo de etiquetas que ponen los investigadores para hacer más identificable cualquier objeto de estudio y, a veces complican más que facilitan la vida. Con la misma, no hubo ningún ser humano que se fuera a dormir viviendo en la Edad Media y se despertara al otro día en la Edad Moderna. Claro que, cuando hablamos de períodos tan lejanos como el Mesozoico, la imprecisión cronológica se nos va a millones de años.

En cualquier caso, el apocalipsis de finales del Pérmico dejó un terreno de juego despejado para que toda clase de especies evolucionaran durante los 50 millones de años que duró el Triásico. Fue la época en la que los dinosaurios emergieron para hacerse con el dominio del mundo. Un tiempo en el que el planeta cambió para siempre hasta que otro cataclismo acabó con los dinosaurios, dejando paso a los actuales dominantes: los mamíferos. Por ello no extraña que algunos paleontólogos tomen al Triásico como “el alba del mundo moderno”.

Referencias:

Brusatte, S. 2019. Auge y caída de los dinosaurios. Debate.
Chen, Z. et al. 2012. The timing and pattern of biotic recovery following the end-Permian mass extinction. Nature Geoscience, 5, 375-383. DOI: 10.1038/ngeo1475.
Langer, M. C. et al. 2013. Non-dinosaurian Dinosauromorpha. Geological Society, Special Publications, 379, 157-186. DOI: 10.1144/SP379.9.
Fran Navarro

Fran Navarro

Historiador y escritor (esto último solo lo digo yo). El destino me reservaba una carrera de ensueño en el mundo académico, pero yo soy más de divulgar, hacer vídeos y contenidos culturales para que mi madre se entere bien de lo que hablo. De entre las cosas menos importantes de la vida, los libros son lo más importante para mí. Y como no hay nada mejor que conocer bien un asunto para disfrutarlo al máximo, hice el máster de Documentos y Libros, Archivos y Bibliotecas. Para esto y todo lo demás tengo Twitter: @FNavarroBenitez.

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