Este dinosaurio tenía 500 dientes

Tenemos al récord mundial de la dentadura con más piezas del Cretácico.

 

Hace 110 millones de años vivió un extraño dinosaurio que utilizaba su boca como una excavadora que succionaba a ras de suelo.

Fue encontrado en el Sáhara en 1976 por el paleontólogo francés Philippe Taquet, pero no fue nombrado hasta 1999, cuando se hallaron restos mejor conservados que posibilitaron la descripción de esta especie. Su nombre científico es un homenaje al país donde se encontró, Níger, y al artífice del hallazgo: Nigersaurus taqueti.

Medía alrededor de 9 metros de longitud y “entre todos los dinosaurios, el Nigersaurus taqueti conseguiría el guinness al animal con más dientes, en torno a 500”, explicó Paul Sereno, director de la investigación que analizó esta especie de dinosaurio.

Se trata de un familiar más joven que el Diplodocus que vivió en Norteamérica, por tanto, su tamaño es pequeño para pertenecer a la familia de los saurópodos, esos gigantes de cuello largo que hacen temblar la tierra a cada paso que dan en la saga “Jurassic Park”. Pesaba unas 4 toneladas, algo así como un elefante actual y, a pesar de sus piernas robustas propias de los saurópodos, Nigersaurus presenta unas modificaciones morfológicas peculiares.

Ilustración Nigersaurus taqueti
Nigersaurus taqueti

Poco hueso para tanto peso

Tenía un cuello relativamente corto, con solo 13 vértebras. La cola es la única parte de la columna axial que contenía huesos sólidos. El resto de la columna vertebral estaba compuesta por piezas de escaso material óseo, reducidas a láminas delgadas de hueso. En la reconstrucción de su esqueleto destacan estas vértebras tan finas como para soportar tanto peso y tensión, “pero sabemos, con todo, que funcionaba perfectamente”, comentó Jeffrey Wilson, miembro del equipo, acerca de esta peculiaridad morfológica.

Esta ligereza de la columna vertebral va en consonancia con un cráneo de peso pluma que invita a reconsiderar varios aspectos de la paleobiología y la evolución de los saurópodos.

“Ningún otro tetrápodo herbívoro ha desarrollado un cráneo de tamaño comparable con un hueso tan pequeño que sea capaz de resistir el impacto sostenido del cizallamiento diente a diente […] Ningún tetrápodo ha colocado todos sus dientes en una posición tan distal, y mucho menos haciéndolo con una elaborada batería de dientes. De alguna manera, este aparato masticatorio fue capaz de crecer y mantener una masa corporal equivalente a la de un elefante promedio (alrededor de 4 toneladas)”.

Menudo bocazas

Porque sí, la característica más significativa del Nigersaurus taqueti la encontramos en su boca. Llena de cientos de pequeños dientes, se orientaba hacia abajo, no al frente del cráneo, como suele ser habitual en los dinosaurios. Su boca, ancha y plana, se cerraba como las dos palas de una grúa excavadora y todos los dientes se situaban al frente, confiriéndole un aspecto muy extraño en las recreaciones que se han hecho de este dinosaurio. Durante buena parte de 2021, incluso llegó a formar parte de los memes que circularon por internet.

Se piensa que el Nigersaurus taqueti mudaba los dientes con mucha facilidad: cada 14 días aproximadamente. Si tenía más 500, el Ratoncito Pérez del Cretácico debió pertrecharse con un ejército para llevar a cabo su labor con esta especie.

La estructura de su hocico indica que era un ramoneador, es decir, se alimentaba de hojas, brotes tiernos y puntas de ramas de árboles y arbustos. Al estilo de las jirafas actuales, solo que Nigersaurus lo haría con la cabeza cerca del suelo. De hecho, su boca, tan extraordinariamente amplia y cuadrada, facilitaría la recolección de plantas en el suelo o cualquier otra superficie plana.

El Nigersaurus taqueti es uno de los vertebrados más comunes de las zonas donde se encuentran restos fósiles y los investigadores creen que pudo haber tenido un impacto ecológicamente significativo en la vegetación superficial de varias áreas terrestres durante el Cretácico.

Referencias:

Sereno, P. et all. 2007. Structural Extremes in a Cretaceous Dinosaur. PLOS ONE. DOI: 10.1371/journal.pone.0001230.

Fran Navarro

Fran Navarro

Historiador y escritor (esto último solo lo digo yo). El destino me reservaba una carrera de ensueño en el mundo académico, pero yo soy más de divulgar, hacer vídeos y contenidos culturales para que mi madre se entere bien de lo que hablo. De entre las cosas menos importantes de la vida, los libros son lo más importante para mí. Y como no hay nada mejor que conocer bien un asunto para disfrutarlo al máximo, hice el máster de Documentos y Libros, Archivos y Bibliotecas. Para esto y todo lo demás tengo Twitter: @FNavarroBenitez.

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