Especial Halloween: 3 monstruos terroríficos de 3 mitologías distintas

Algunos de los personajes más siniestros de la mitología mexicana, egipcia y árabe.

Toda religión es violenta. O, al menos, una parte de todas las creencias y mitologías, pues estas suelen procurar respuestas a un tema que nos incumbe a todos: la muerte. En mayor o menor medida, el final de la vida humana ocupa un lugar destacado entre las religiones que han pasado o siguen vigente a lo largo de nuestro planeta y en sus distintas manifestaciones culturales. Y con la muerte, las catástrofes, y otros eventos que suelen despertar desconcierto y temor en nosotros, el imaginario ha fabricado seres mitológicos cuyas características, mitos y apariencia vienen perfectos para pasar un ratito de lectura interesante y terrorífica para celebrar la noche de Halloween. 

Coatlicue

Representación más conocida de la diosa Coatlicue. Museo Nacional de Antropología. Ciudad de México. Wikimedia.

Coatlicue

Si de violencia en las religiones se trata, las creencias de la América precolombina ofrecen una amplia gama de mitos macabros y Coatlicue es un buen ejemplo de ello. Se trata de la diosa de la fertilidad mexica y solo con este detalle ya podemos ver algunas diferencias un tanto tétricas con deidades homólogas. Las diosas de la fertilidad y las figuras que representan a madres de dioses suelen tener una iconografía dulce y protectora, seres adorables como Isis o Afrodita. En cambio, presta atención a la imagen de Coatlicue sobre estas líneas. Es un bicho feísimo con una falda de serpientes, manos colgando de sus pechos, un cráneo sobre la cintura y su cabeza está formada por dos serpientes enfrentadas.  

Es la patrona de la vida y la muerte. Su mito tiene mucha importancia dentro de la cosmogonía mexica y guarda una estrecha relación con los sacrificios humanos que practicaban las culturas mesoamericanas. Coatlicue era la madre de 400 seres divinos que representan las estrellas. Al frente de todos ellos se situaba su hija, Coyolxauhqui, es decir, la Luna. Coatlicue vivía en el cerro de Coatepec y cierto día, mientras barría, cayeron dos plumas del cielo. Las recogió y las guardó en su pecho, de esta forma quedó embarazada de Huitzilopochtli, el dios Sol, la deidad principal de los mexicas. Los centenares de hijos y la Luna se ofendieron por este embarazo, que les pareció una deshonra, por ello se dispusieron a matar a su madre. En pleno ataque a Coatlicue nació Huitzilopochtli completamente formado y armado, a lo Atenea cuando salió de la cabeza de Zeus. El dios Sol venció a todos sus hermanos, le cortó la cabeza a la Luna y su cuerpo desmembrado rodó por el cerro de Coatepec. 

Este mito es el que los mexicas recreaban durante sus sacrificios humanos. Las pirámides representaban el cerro de Coatepec y el ritual simbolizaba cómo el Sol vence cada día a la Luna y las estrellas. Es por ello que, al igual que han entendido muchas otras mitologías y religiones, los mexicas creían que para que hubiese vida, tenía que haber muerte. De ahí los sacrificios humanos y la dualidad de Coatlicue como patrona de la vida y de la muerte. 

Ammyt

Ammyt
Juicio de Osiris con Ammyt bajo la balanza. Wikimedia.

La cultura que más importancia le ha dado a la muerte y la vida en el Más Allá posiblemente haya sido la de los antiguos egipcios. Infinidad de templos, tumbas, técnicas de momificación, rituales y multitud de enseñanzas iban destinadas a lograr la vida eterna después de la muerte. Atendiendo a estas creencias, es fácil imaginar el miedo atroz que debían sentir los egipcios por Ammyt, la devoradora de los muertos. 

Este  monstruo estaba formado por los animales más letales de la geografía egipcia: cabeza de cocodrilo y cuerpo mitad león, mitad hipopótamo. El mito coloca a Ammyt bajo la balanza utilizada durante el juicio de Osiris en el inframundo. Según los antiguos egipcios, el corazón de los muertos era pesado junto a la pluma de Maat, símbolo de la verdad y la justicia. Si pesaban lo mismo, el difunto se consideraba justo de voz, pero si el corazón pesaba más, era un impuro. Entonces Ammyt procedía a comerse su corazón y el fallecido no podía pasar al Aaru, el Paraíso egipcio. 

Ghoul

Ghoul
Ilustración de un ghoul por Mariana Ruiz Villarreal. Wikimedia.

Posiblemente el caso más siniestro entre los monstruos escogidos para este especial de Halloween. También llamado Gul, es un demonio necrófago del folclore árabe. Se cuenta que habita lugares hostiles y deshabitados. Suele merodear los cementerios, donde profana las tumbas para alimentarse de cadáveres. El término “ghoul” también se utiliza para referirse a una persona que se deleita con lo macabro. ¿Te estás deleitando con este artículo? Puede que tengas mote para la noche de Halloween. 

Este personaje funesto aparece en varias obras culturales muy conocidas entre el gran público. Por ejemplo, en los cuentos de “Las mil y una noches”, entre los mitos de Cthulhu escritos por H. P. Lovecraft y los aficionados al cómic y el cine de superhéroes conocerán al Ra’s al Ghul, el villano de Batman, cuya traducción del árabe significa “la Cabeza del Demonio”. 

Fran Navarro

Fran Navarro

Historiador y escritor (esto último solo lo digo yo). El destino me reservaba una carrera de ensueño en el mundo académico, pero yo soy más de divulgar, hacer vídeos y contenidos culturales para que mi madre se entere bien de lo que hablo. De entre las cosas menos importantes de la vida, los libros son lo más importante para mí. Y como no hay nada mejor que conocer bien un asunto para disfrutarlo al máximo, hice el máster de Documentos y Libros, Archivos y Bibliotecas. Para esto y todo lo demás tengo Twitter: @FNavarroBenitez.

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