¿Es inevitable la aparición de vida en el universo?

Tomonori Totani, un cosmólogo de la Universidad de Tokio, ha calculado la probabilidad de que el ARN, una molécula crucial para la vida, hubiera aparecido de forma espontánea en el universo.

Una de las propiedades básicas de la vida es su habilidad para reproducirse a sí misma. A pesar de toda la diversidad que observamos, a nivel molecular la reproducción de todos los organismos sigue el mismo plan: un cierto tipo de polímero -un ácido nucleico- con forma de doble hélice, el ADN, gobierna el proceso a través de un mecanismo de ‘molde’. Es él quien conserva y transmite la información biológica. Pero hay otro tipo de ácido nucleico, el ARN, que se encarga de articular las instrucciones contenidas en el ADN, como la síntesis de proteínas.

La duplicación el ADN exige la presencia de proteínas, pero la síntesis de proteínas necesita del ADN. ¿Entonces, cómo apareció por primera vez el ADN? ¿Cómo salir de este círculo vicioso? La hipótesis mas plausible sugiere que fue el ARN el primer portador de la información genética. Esto es así porque se ha observado que las moléculas de ARN tienen la capacidad de hacer una doble labor: como ADN primitivo y como proteína. De este modo, en una fase inicial, en lugar del dúo ADN-proteína, el ARN llevaría a cabo tanto el almacenamiento como la manipulación de la información. Este paso inicial se llama “el mundo ARN”.

Un cosmólogo ha calculado la probabilidad de que haya vida fuera de la Tierra

Ahora bien, ¿cómo apareció el ARN? ¿Pudo aparecer por azar, por simple prueba y error? ¿Cuál es la probabilidad de que eso ocurra? Se cree que un ARN viable, válido para la vida, debe tener, como mínimo, entre 40 a 100 nucleótidos (las moléculas con las que se construye tanto el ADN como el ARN). Es aquí donde engarza el trabajo publicado por Tomonori Totani en la revista Scientific Reports. Según Totani, “las estimaciones actuales sugieren que no podría aparecer en el volumen de espacio que consideramos que ocupa el Universo observable”. Si el universo observable contiene alrededor de 10 elevado a 22 estrellas, por puro azar solo podría aparecer un ARN de aproximadamente 20 nucleótidos.

Pero Totani argumenta que el universo real es más grande que el observable debido a la inflación, un periodo de rápido crecimiento del universo en los primeros estantes de su nacimiento. De ahí Totani concluye que el universo real debe contener más de 10 elevado a 100 estrellas “y si este es el caso, las estructuras de ARN más complejas y que sostienen la vida son más que probables, son prácticamente inevitables”.

Esta no es la primera vez que un científico se lanza al ruedo de las matemáticas para 'demostrar' la inevitabilidad de la existencia de vida fuera de nuestro planeta. En 1998 el matemático Amir C. Aczel publicaba el libro Probability 1 donde haciendo uso de conceptos básicos de teoría de la probabilidad (y una serie de suposiciones sobre cómo es el universo) llega a la conclusión de que la vida es, como decía el bioquímico y Premio Nobel Christian De Duve, un imperativo cósmico.

 

Referencia: Totani, T. Emergence of life in an inflationary universe. Sci Rep 10, 1671 (2020). https://doi.org/10.1038/s41598-020-58060-0

Miguel Ángel Sabadell

Miguel Ángel Sabadell

Me licencié en astrofísica pero ahora me dedico a contar cuentos. Eso sí, he sustituido los dragones y caballeros por microorganismos, estrellas y científicos de bata blanca.

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