Enrico Fermi, el arquitecto de la era nuclear

Desarrolló las estadísticas aclaró muchos fenómenos subatómicos, exploró las transformaciones nucleares causadas por neutrones y dirigió la primera reacción en cadena controlada, necesaria para la fisión nuclear.

Fermi
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Enrico Fermi nació el 29 de septiembre de 1901 en Roma, Italia, y pasó a la historia como uno de los principales arquitectos de la era nuclear. Desarrolló las matemáticas estadísticas necesarias para aclarar gran parte de los fenómenos subatómicos, exploró las transformaciones nucleares causadas por neutrones y dirigió la primera reacción en cadena controlada, necesaria para la fisión nuclear

Fue galardonado con el Premio Nobel de Física de 1938 y en su honor se otorga el Premio Enrico Fermi del Departamento de Energía de EE. UU. Fermilab, el Laboratorio Nacional Acelerador, en Illinois, lleva su nombre, al igual que el fermión, elemento número 100 de la tabla periódica

La energía nuclear hoy es día es una alternativa a los combustibles fósiles que puede ayudar a frenar el cambio climático, y tiene multitud de aplicaciones pacíficas. No obstante, manipulada de una manera determinada, la energía nuclear puede usarse con fines armamentísticos, como es bien sabido, mediante el desarrollo de la bomba atómica.

Cabe aclarar que es imposible que una central nuclear estalle como lo haría una bomba atómica, dado que el enriquecimiento necesario para una y otra función son muy diferentes. 

El papel de Fermi en el Proyecto Manhattan 

Cuando Estados Unidos entró en la Segunda Guerra Mundial en diciembre de 1941, la investigación nuclear ya estaba consolidada hasta cierto punto. Fermi había construido una serie de ‘pilas’, como él las llamaba: consistía en una esfera aplanada de unos 7,5 metros de diámetro que contenía 380 toneladas de bloques de grafito, 6 toneladas de uranio metálico y 40 toneladas de óxido de uranio como combustible, distribuidos en un cuidadoso patrón.

En 1942 se demostro que dicha ‘pila’ se podía iniciar, controlar y detener durante una reacción nuclear. La Chicago Pile-1, como se la llamó, fue el primer prototipo de varios grandes reactores nucleares construidos en Hanford, Washington, donde se produjo plutonio, un elemento artificial más pesado que el uranio. El plutonio también podía fisionarse y, por tanto, equivalía a otra ruta hacia la bomba atómica. 

En 1944, Fermi se convirtió en ciudadano estadounidense y se mudó a Los Alamos, Nuevo México, donde el físico J. Robert Oppenheimer dirigió el laboratorio del Proyecto Manhattan, cuya misión era fabricar armas a partir de plutonio y del raro isótopo uranio-235. Fermi era director asociado del laboratorio y dirigía una de sus divisiones. Cuando se probó la primera bomba de plutonio el 16 de julio de 1945, cerca de Alamogordo, Nuevo México, Fermi hizo un cálculo aproximado de su energía explosiva. 

Las consideraciones éticas de la bomba atómica 

Después de que terminó la guerra, Fermi aceptó un puesto permanente en la Universidad de Chicago, donde influyó en otro distinguido grupo de físicos. Fermi evitó en gran medida la política, pero aceptó formar parte del Comité Asesor General (GAC), que asesoraba a los cinco comisionados de la Comisión de Energía Atómica. En respuesta a la revelación en septiembre de 1949 de que la Unión Soviética había detonado una bomba atómica, muchos estadounidenses instaron al gobierno a intentar construir una bomba termonuclear, que puede ser órdenes de magnitud más poderosa. 

El GAC fue públicamente unánime al oponerse a este paso, principalmente por motivos técnicos, y Fermi e Isidor Rabi fueron más allá al introducir una cuestión ética: "Una bomba así se convierte en un arma que en la práctica es casi una de genocidio. Es necesariamente una ‘cosa maligna’ considerada bajo cualquier punto de vista", escribieron. En cambio, el presidente de EE. UU. Harry S. Truman no hizo caso a sus advertencias, y el leal Fermi regresó por un tiempo a Los Álamos para ayudar en el desarrollo de las armas de fusión, con la esperanza de que resultasen imposibles de construir (como así fue).

La paradoja de Fermi 

Durante sus últimos años planteó una pregunta ahora conocida como la paradoja de Fermi: ‘¿Dónde están todos?’ Fermi se preguntaba por qué no parecía haber ninguna civilización extraterrestre detectable, a pesar del gran tamaño y edad del universo. 

Laura Marcos

Laura Marcos

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