Encuentran arte denisovano hecho por niños en el Tíbet

La obra de arte consiste en una serie de huellas de manos y pies atribuidas a niños denisovanos.

Huellas niños denisovanos
Zhang et al., Science Bulletin, 2021

Un grupo de científicos ha descubierto la que podría ser la obra de arte más antigua del mundo. Compuesta por una serie de huellas de pies y manos, los grabados tienen entre 169000 y 226000 años de antigüedad, es decir, fueron realizados a mediados del Pleistoceno. Serían, por tanto, bastante anteriores (tres o cuatro veces más antiguos) que las famosas pinturas rupestres encontradas en Indonesia, Francia y España.

¿Y por qué las huellas se consideran arte y no algo accidental? El grupo de investigadores internacionales que ha llevado a cabo el estudio, liderado por David Zhang de la Universidad de Guangzhou, acudió a Thomas Urban, científico investigador de la Facultad de Artes y Ciencias y del Laboratorio Cornell Tree Ring buscando una explicación. Lo que Urban les dijo es que las huellas no están colocadas de manera accidental.

Las huellas se estamparon en travertino, una piedra caliza que cuando está blanda permite hacer una impresión y luego se endurece hasta convertirse en una roca. Se cree que el travertino había llegado a esa zona por aguas calientes alimentadas por el calor geotérmico.

"Habría sido una superficie inclinada y resbaladiza", dijo Urban. "Realmente no cabía atribuir las huellas a una caída. Entonces, ¿por qué crear esta disposición de impresiones?", dijo Urban en un comunicado publicado en Cornell Chronicle. "Mi punto de vista fue, ¿podemos pensar en esto como un comportamiento artístico, un comportamiento creativo, algo claramente humano? El lado interesante de esto es que es muy temprano".

La presencia de huellas de manos relaciona la muestra tibetana con el arte parietal, arte que se realiza por estarcido (utilizando una plantilla, un calco) en las paredes de una cueva. El arte más antiguo de este tipo encontrado se remonta a entre 40 000 y 45 000 años, en la isla indonesia de Sulawesi y en la cueva de El Castillo, en España. Las pinturas rupestres de Chauvet, en Francia, datan de hace 30 000 años. Las encontradas en el Tíbet serían bastante más antiguas.

Los investigadores creen que las huellas de los pies pertenecen a un niño de 7 años y las de las manos a otro de 12. También apuntan a que los pequeños serían parte del enigmático clan de los denisovanos, un linaje emparentado con los neandertales. La razón es que justo en esa zona, en la meseta del Tíbet, se encontraron en 2019 restos de una mandíbula denisovana. Lo más seguro es que nunca conozcamos con exactitud la identidad de los niños, pero el hallazgo es una muestra de la primera ocupación de homínidos en la meseta.

Y sobre si es arte o no. Urban opina que considerar algo arte es un acto muy subjetivo pero que las huellas fueron realizadas de manera deliberada, tienen una composición clara y se hicieron en un momento de disfrute.

 

Fuente: Earliest parietal art: hominin hand and foot traces from the middle Pleistocene of Tibet.David D.Zhang, Matthew R.Bennett, Hai Cheng, Leibin Wang, Haiwei Zhang, Sally C. Reynolds, Shengda Zhang, Xiaoqing Wang, Teng Li, Tommy Urban, Qing Pei, Zhifeng Wu, Pu Zhang, Chunru Liu, Yafeng Wang, Cong Wang, Dongju Zhang, R. Lawrence Edwards. https://doi.org/10.1016/j.scib.2021.09.001

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