En España se puede ver uno de los mejores tigres de Tasmania disecados del mundo

Y fue comprado por solo 4 euros.

La noche del 7 de septiembre de 1936 murió Benjamin. Era el último espécimen de Thylacinus cynocephalus conocido. Con la muerte de Benjamin se dio por extinguida esta especie, conocida popularmente como tigre de Tasmania o lobo marsupial. Se guardan con cariño las fotos y vídeos en blanco y negro del último tilacino, que vivía en cautividad en el zoo de Hobart, localizado en la australiana isla de Tasmania, donde resistieron los últimos ejemplares antes de su extinción. Esos documentos gráficos son lo que nos queda para poder observar un tigre de Tasmania con vida. Al menos por ahora, pues un grupo de científicos está intentado devolverlo a la vida.

Ultimo tigre tasmania

Fotografía de Benjamin, en el zoológico de Hobart, el último tigre de Tasmania conocido. 1933 | Wikimedia.

El lobo de Australia

Muchas especies han desaparecido de nuestro planeta desde que el ser humano moderno colonizó la mayoría del mundo habitable. En el caso de Australia, las cifras son especialmente dramáticas. Aproximadamente un tercio de las extinciones contemporáneas de mamíferos se han dado en Australia desde la llegada de los europeos. El tilacino se cuenta entre uno de los últimos exponentes de esta pérdida de diversidad en la vida de la Tierra. 

Los nombres por los que se conoce a la especie popularmente responden, como suele ser habitual, a características que nos recuerdan a animales más comunes para el mundo occidental. El tilacino tenía un cuerpo parecido al de un perro de tamaño medio, con pelajes en tonos marrón claro. Sin embargo, tenía una cola rígida y, lo más característico, entre 13 y 22 rayas de un color más oscuro que recorrían la parte superior desde el trasero a la espalda.

Este rasgo es lo que le ha llevado a ser denominado como tigre de Tasmania que, junto a su largo hocico y dentición parecida a los cánidos, comparte nombre popular con el de lobo marsupial. Y he aquí su verdadero rasgo distintivo. A pesar de las comparaciones con tigres y lobos, estamos ante un marsupial, a los que se les reconoce por criar a su descendencia en una bolsa, el marsupio, como ocurre con los famosos canguros y koalas.

La morfología del tilacino le permitió evolucionar en Australia, donde su agilidad le sirvió para cazar presas a las que devorar con su poderosa mandíbula, capaz de abrirla hasta ochenta grados.

La primera descripción del tigre de Tasmania se la debemos al gobernador Willian Paterson. La publicó en el número 112 del “Sydney Gazette and new South Wales advertiser”, en 1805, después de que encontrara el cadáver de un tilacino que había sido atacado por perros. Tras una minuciosa descripción del espécimen, del que midió todas sus partes del cuerpo, remató diciendo que: 

“La forma del animal es la de una hiena, al mismo tiempo que recuerda fuertemente al observador la apariencia de un perro o lobo bajo. Los labios no parecen ocultar los colmillos. Los testículos ocultos en una bolsa entre las patas traseras, la bolsa en forma casi igual a la del canguro hembra”. 

Tres años más tarde, G. P. Harris se encargaría de dedicarle la primera descripción científica, en la que dio nombre a la especie: Didelphis cynocephala, siguiendo la asignación de Carl von Linneo para los marsupiales americanos. En 1810, E. G. Saint Hilaire cambió el género a Dasyurus. Finalmente, en 1824, C. J. Temminck lo clasificó como Thylacinus cynocephala. 

¿Por qué se extinguió?

El tilacino reunió, tristemente, un paquete de motivos que lo llevaron irremediablemente a desaparecer. A finales del siglo XVIII llegaron los primeros colonos europeos a Australia y pronto expandieron su manera de vivir. Sus cultivos, granjas con ganado, sus armas de fuego y unos fieles acompañantes allí donde sea que vaya el hombre: perros y ratas. Todos estos elementos se volvieron en contra de un animal que apenas había tenido competencia por sus recursos. 

Los tilacinos empezaron a cazas las ovejas de los colonos. A partir de 1888, el gobierno de Tasmania organizó un sistema por el que se pagaba una libra por cada tilacino adulto que entregaran muerto y diez chelines por una cría. No hubo una orden de protección de estos animales hasta julio de 1936, solo 59 días antes de la muerte de Benjamin. Para entonces, el exterminio llevado a cabo por cazadores ya era irremediable. A esta caza indiscriminada del tilacino se unió la nueva competencia de los perros, inexistentes en Australia hasta la llegada del hombre occidental y enfermedades nuevas en su hábitat, que produjeron una epidemia que causó estragos entre la población de tilacinos durante la década de 1920.

Tilacino museo Madrid

Ejemplar expuesto en el Museo de Ciencias Naturales de Madrid. Jesús Juez. mncnn.csic.es.

Un ejemplar único en Madrid

Hoy día solo podemos ver al tilacino en fotos, vídeo o disecado. Para el último caso, tenemos uno de los mejores ejemplares en Madrid. El Museo de Ciencias Naturales expone un tilacino que fue adquirido en diciembre de 1917 en la famosa tienda de taxidermia londinense de Rowland Ward Ltd. Según la factura conservada en el museo, se pagó por la excelente pieza 618 pesetas de aquel entonces, lo que suponen uno 3,71€ en la actualidad. 

Resucitar al tigre de Tasmania

Un proyecto entre la Universidad de Melborune y la empresa estadounidense Colossal tienen el objetivo de traer de vuelta a la vida al tilacino mediante ingeniería genética. Creen que en diez años podrían “resucitar” a la especie a través de una clonación. Sin embargo, pretenden introducir al tigre de Tasmania en su hábitat natural, lo cual, más allá de las dudas morales de estos procesos, ha generado críticas en un sector de la comunidad científica, que argumenta que fue ese hábitat precisamente el que acabó con el tilacino y no creen que los resultados serían satisfactorios. 

Referencias:

Martínez, C. 2018. La extinción de un mamífero legendario. mncn.csic.es.

Menzies, B. et al. 2012. Limited Genetic Diversity Preceded Extinction of the Tasmanian Tiger. PLoS ONE 7, 4, e35433. DOI: 10.1371/journal.pone.0035433. 

Agencia EFE. 2022. Científicos buscan "resucitar" genéticamente al extinto tigre de Tasmania. 20minutos.es.

Fran Navarro

Fran Navarro

Historiador y escritor (esto último solo lo digo yo). El destino me reservaba una carrera de ensueño en el mundo académico, pero yo soy más de divulgar, hacer vídeos y contenidos culturales para que mi madre se entere bien de lo que hablo. De entre las cosas menos importantes de la vida, los libros son lo más importante para mí. Y como no hay nada mejor que conocer bien un asunto para disfrutarlo al máximo, hice el máster de Documentos y Libros, Archivos y Bibliotecas. Para esto y todo lo demás tengo Twitter: @FNavarroBenitez.

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