El tigre dientes de sable podía atravesar cráneos de un bocado

El uso y efectividad de sus largos colmillos es uno de los asuntos más debatidos.

Uno de los animales prehistóricos más famosos entre el gran público es el llamado “tigre dientes de sable”. Una denominación muy general que suele relacionarse con el género Smilodon. La característica más destacada de este animal son sus extraordinarios colmillos, precisamente, el elemento que más debate ha despertado entre los paleontólogos. Muchos especialistas han argumentado que eran piezas dentales frágiles, menos letales de lo que podrían aparentar. Sin embargo, un equipo de investigadores ha publicado la existencia de fósiles que podrían demostrar la capacidad de los dientes de sable para atravesar huesos con sus colmillos.

Smilodon Knight

Recreación de Smilodon por Charles R. Knicht. Wikimedia.

¿Cómo cazaba el ''dientes de sable''?

Smilodon es un género extinto de félidos cuya población se extendía por todo el continente americano durante el Pleistoceno. Su presencia ocupa una amplia cronología, desde hace 2,5 millones de años hasta su extinción hace unos 10 000 años, por lo que llegaron a compartir hábitat con los humanos. Se trata de un animal del que tenemos abundantes especímenes fosilizados, sin embargo, todavía existen muchas dudas acerca de su método de caza. 

Nicolás Chimento, del Museo Argentino de Ciencias Naturales, ha encabezado un grupo de investigación que ha descrito dos fósiles de Smilodon populator, la especie “dientes de sable” que pudo pesar hasta 400 kilos, con una altura de 1,25 metros y unos 2,5 metros de longitud. Según el estudio, publicado en la revista “Comptes Rendus Palevol”: 

“Algunos autores han propuesto que los felinos con dientes de sable tenían una mordida débil y sus caninos eran frágiles, no útiles para atacar presas o penetrar huesos”. 

Efectivamente, una de las teorías sobre la extinción de los dientes de sable fue su excesiva especialización en cazar presas grandes. Debido a sus caninos superiores hipertrofiados, que alcanzaban los 28 centímetros de largo, muchos autores han considerado que estas cuchillas eran tan finas que, en caso de morder fuerte contra un hueso, se romperían. Por tanto, argumentan que la técnica de caza de Smilodon se basaba en sus potentes extremidades delanteras, con las que lograría derribar a sus grandes presas para luego apuñalarlas con sus colmillos en sus zonas blandas. Incluso hay paleontólogos que veían en los colmillos solo un elemento de exhibición para el apareamiento. 

Dientes de sable

Detalle de los fósiles, en los que se puede ver cómo el canino grande y curvo de un felino con dientes de sable (Smilodon populator) encaja perfectamente en el cráneo fósil de otro miembro de la misma especie. Chimento et al. 2019.

Colmillos letales

Sin embargo, Chimento y su equipo muestran fósiles con lesiones en el cráneo que, por su tamaño, forma y características, sugieren que fueron infligidas por los colmillos de otro Smilodon durante un enfrentamiento. No descartan que los agujeros de los cráneos fueran el resultado de otras causas, pero: 

“Debido a las fuertes similitudes en tamaño y forma, el único agente que puede presentarse como posible productor de estas lesiones es otro animal grande con la capacidad de lesionar cráneos con dientes de sable. Debido a que en ambos especímenes el orificio es único y elíptico, es poco probable que los orificios sean el resultado de patadas de un litopterna de tres dedos, un toxodon de cuatro dedos, un artiodáctilo grande de dos dedos o un caballo de dedos transversalmente anchos. Los osos, cánidos y otros carnívoros tienen caninos cónicos que tienen un contorno subcircular, lo que da como resultado agujeros redondos diferentes de los agujeros de forma elipsoidal informados aquí”. 

El informe contradice hipótesis como las que hemos planteado acerca del comportamiento de Smilodon. En este caso, los autores defienden que el animal pudo emplear de manera efectiva sus largos colmillos tanto para cazar otros animales como en enfrentamientos con individuos de la misma especie. 

“Este descubrimiento demuestra que los Smilodon usaban de manera activa sus grandes caninos y también indica que luchaban contra individuos de su misma especie”.

Los cráneos fueron descubiertos en el noreste de Argentina en dos momentos distintos. Javier Moleres, un aficionado a la paleontología, encontró el primer fósil en 1992. Javier Ochoa, paleontólogo del Museo Regional Florentino Ameghino, encontró el otro unos diez años más tarde. Los dos especímenes muestran una abertura similar en mitad del cráneo a la altura de las cuencas oculares. Según Chimento: 

“Los caninos de Smilodon eran lo suficientemente fuertes como para penetrar el hueso y eran formidables armas de caza. Luchaban por el territorio, el acceso a las hembras o la comida”.

Lesiones similares pueden verse en felinos actuales como leopardos, jaguares y guepardos. Además, los investigadores comentan que Smilodon fatalis, un pariente cercano que vivió en América del Norte, pudo tener un comportamiento similar al descrito en el estudio.

Referencias:

Chimento, N. et al. 2019. Evidence of intraspecific agonistic interactions in Smilodon populator (Carnivora, Felidae). Comptes Rendus Palevol 18, 4, 449-454. DOI: 10.1016/j.crpv.2019.02.006. 

Pickrell, J. 2019. Fossils reveal saber-toothed cats may have pierced rivals’ skulls. sciencenews.org

Fran Navarro

Fran Navarro

Historiador y escritor (esto último solo lo digo yo). El destino me reservaba una carrera de ensueño en el mundo académico, pero yo soy más de divulgar, hacer vídeos y contenidos culturales para que mi madre se entere bien de lo que hablo. De entre las cosas menos importantes de la vida, los libros son lo más importante para mí. Y como no hay nada mejor que conocer bien un asunto para disfrutarlo al máximo, hice el máster de Documentos y Libros, Archivos y Bibliotecas. Para esto y todo lo demás tengo Twitter: @FNavarroBenitez.

Continúa leyendo