El pastor que dio nombre a un dinosaurio

Victorino Herrera, un pastor argentino, guio a unos científicos hasta el fósil de uno de los primeros dinosaurios: Herrarasaurus.

 

En Argentina se encuentra uno de los mejores yacimientos para estudiar fósiles de los primeros dinosaurios que caminaron por la Tierra. En un paraje seco y erosionado, hace cuarenta años que la ayuda de un pastor fue clave para encontrar el esqueleto de una especie primitiva de T. rex y  Velociraptor.

Un mundo perdido en Argentina

Hace 230 millones de años aparecieron los primeros dinosaurios. Para encontrar restos fósiles de las primeras especies tenemos el Parque Provincial de Ischigualasto, en la provincia de San Juan, Argentina. También es conocido como valle de la Luna, porque su paisaje parece extraterrestre. Tiene ese aire a escena de wéstern, con columnas de piedra esculpidas por el viento, polvo y tierra con escasa vegetación. Los Andes se levantan por el horizonte del noroeste y al sur se expanden las llanuras donde pastan las vacas que dan la famosa carne argentina. Es un paso de ganado y, como tal, la poca población que vive por la zona se dedica a la ganadería.

Millones de años antes que los humanos, allí vivían grandes anfibios, cinodontes, dicionodontes y rincosaurios entre otras especies. Los ríos erosionaban el terreno y, ocasionalmente, grandes tormentas hacían desbordar las corrientes de agua, arrastrando a dinosaurios y otros animales, que quedaban sepultados en barro: una desgracia para ellos, pero la mejor manera de que nos lleguen fósiles bien conservados a nuestros días.

La zona ha permanecido despoblada desde siempre y la erosión ha continuado haciendo su trabajo. Así que vaqueros que pasaban con su ganado han encontrado en varias ocasiones restos de esqueletos sorprendentes que emergían de la tierra. Los rumores acerca de estos extraños huesos se fueron expandiendo, pero no fue hasta la década de 1940 cuando los científicos fueron a estudiar los fósiles de Ischigualasto.

Fósil veo, fósil quiero

Uno de los primeros investigadores en cosechar cierto éxito en la zona fue Alfred Sherwood Romer, toda una eminencia en la paleontología. En 1958, Romer condujo un vehículo por aquellas tierras secas cuando ya contaba con sesenta y cuatro años. Encontró restos fósiles que extrajo de las rocas y protegió cuanto pudo para enviarlos a Buenos Aires y, desde allí, que se los hicieran llegar a Estados Unidos para estudiarlos en su laboratorio de Harvard. Pero los fósiles fueron retenidos en Buenos Aires más tiempo del previsto. Al parecer, a los argentinos no les hizo mucha gracia que un norteamericano se llevara pruebas argentinas para estudiarlas en su país extranjero. Romer no pudo dedicarle la atención que los fósiles requerían pero, con el paso del tiempo, se descubrió que el paleontólogo norteamericano había encontrado el primer dinosaurio (por parte la de ciencia) del valle de la Luna.

Pero el intento de Romer sirvió para que los propios argentinos le dieran importancia a Ischigualasto. Osvaldo Reig y José Fernando Bonaparte, científicos argentinos, organizaron varias expediciones a partir de 1959. En una de las campañas en busca de dinosaurios fosilizados, se encontraron con Victorino Herrera, un pastor local que conocía la zona a la perfección. Herrera condujo al equipo de Reig y Bonaparte a una zona donde recordaba haber visto huesos. Y, efectivamente, allí encontraron huesos, muchos huesos fosilizados. Los científicos pudieron reconstruir el esqueleto de un animal del tamaño de un caballo. Su morfología daba a entender que podía correr sobre las patas traseras, tenía dientes afilados y poderosas garras.

Herrerasaurus
Herrerasaurus

Así era el Herrerasaurus

Osvaldo Reig describió los fósiles como una nueva especie de dinosaurios y lo llamó, en honor al pastor, Herrerasaurus. Este dinosaurio resultó ser un depredador destacado en la zona, una versión primitiva del Tyrannosaurus rex o Velociraptor. Unos de los primeros dinosaurios terópodos: depredadores que corrían sobre dos patas, ágiles e inteligentes, que ocuparon la parte alta de la cadena alimentaria. Además, se demostró también que los restos hallados por Romer también pertenecían a Herrerasaurus.

Sorprendentemente, el hallazgo no hizo que decenas de paleontólogos se lanzaran a Ischigualasto en busca de fósiles. La zona pasó desapercibida durante dos décadas y no fue hasta finales de los ochenta cuando una nueva expedición volvió al valle de la Luna. Paul Sereno y un equipo, esta vez formado por argentinos y estadounidenses juntos, encontraron otro esqueleto de Herrerasaurus y otros fósiles de dinosaurios como Eoraptor y Eodromaeus.

Hasta llegar al presente, se han ido describiendo nuevos hallazgos, quedando más que patente que el Parque Provincial de Ischigualasto tiene mucho que ofrecernos para conocer el alba de los dinosaurios.

Referencias:

Brusatte, S. 2019. Auge y caída de los dinosaurios. La nueva historia de un mundo perdido. Debate.

Sereno, P. C. 2010. The skull and neck of the basal theropod Herrerasaurus ischigualastensis. Journal of Vertebrate Paleontology 13, 4, 451-476. DOI: 10.1080/02724634.1994.10011525.

Fran Navarro

Fran Navarro

Historiador y escritor (esto último solo lo digo yo). El destino me reservaba una carrera de ensueño en el mundo académico, pero yo soy más de divulgar, hacer vídeos y contenidos culturales para que mi madre se entere bien de lo que hablo. De entre las cosas menos importantes de la vida, los libros son lo más importante para mí. Y como no hay nada mejor que conocer bien un asunto para disfrutarlo al máximo, hice el máster de Documentos y Libros, Archivos y Bibliotecas. Para esto y todo lo demás tengo Twitter: @FNavarroBenitez.

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