El Nobel de Física 2017, para los ‘cazadores’ de ondas gravitacionales

Rainer Weiss, Barry Barish y Kip Thorne encabezan un proyecto de casi medio siglo que ha logrado demostrar empíricamente las predicciones de Einstein.

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La señal era extremadamente débil cuando alcanzó la Tierra; aun así, el evento se convirtió en una revolución de la astrofísica. Las ondas gravitatorias son una forma totalmente nueva de observar los acontecimientos más violentos del espacio y probar los límites nuestro conocimiento.

LIGO (Laser Interferometer Gravitational-Wave Observatory) es un proyecto colaborativo que cuenta con miles de investigadores de más de veinte países. Juntos, han elaborado un proyecto que tiene casi medio siglo de historia. Los premios Nobel de Física 2017, con su entusiasmo y determinación, son un reflejo del éxito de LIGO.

Los pioneros Rainer Weiss y Kip S. Thorne, junto con Barry C. Barish, el científico y líder que llevó el proyecto a su término, han asegurado que casi cinco décadas de esfuerzo tengan su recompensa. Pero la más importante es la observación definitiva de las ondas gravitacionales.

A mediados de los años setenta, Rainer Weiss ya había analizado posibles fuentes de ruido de fondo que perturbarían las mediciones, y también había diseñado un detector, un láser basado en interferómetro, que superaría este ruido. Desde el principio, tanto Kip Thorne como Rainer Weiss estaban firmemente convencidos de que las ondas gravitacionales podían ser detectadas, y que revolucionarían nuestro conocimiento del universo.

Las ondas gravitatorias se extienden a la velocidad de la luz, llenando el universo, como Albert Einstein describió en su Teoría de la Relatividad. Generalmente, se crean cuando una masa acelera, como cuando un pirueta realizada por un patinador sobre hielo; o bien cuando un par de los agujeros negros giran uno alrededor del otro. Einstein estaba convencido de que nunca sería posible medirlas.

Pero se equivocaba. Y nunca lo supo.

El logro del proyecto LIGO fue utilizar un par de gigantescos interferómetros láser para medir cómo la gravedad de la ola pasó por la Tierra con un cambio miles de veces más pequeño que un núcleo atómico,

Hasta ahora, todo tipo de radiación electromagnética, como los rayos cósmicos o los neutrinos, se han utilizado para explorar el universo. Sin embargo, las ondas gravitacionales son testimonio directo de las interrupciones en el mismo tejido espacio-tiempo.

Esto es algo completamente nuevos y diferente, logrando abrir mundos nunca antes vistos y una enorme riqueza de conocimientos, que aguarda a quienes logren capturar estas olas, e interpretar su mensaje.

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