El misterioso agujero en el tiempo del Gran Cañón podría estar resuelto

Una brecha en el tiempo de cientos de millones de años, un antiguo supercontinente y un nuevo método que explora la historia del calor en la roca son algunos de los componentes de esta fascinante historia geológica.

Gran Cañón
istockphoto

El Gran Cañón del Colorado, que recibe varios millones de visitantes al año, alberga también uno de los misterios más fascinantes para los geólogos del todo el mundo. Lo denominan la ‘Gran Disconformidad’: una brecha de tiempo misteriosa y perdida en el registro de rocas del cañón que cubre cientos de millones de años. Ahora, un estudio que se publica en la revista Geology propone una explicación plausible para este fenómeno.

“Los acantilados del Gran Cañón son como un libro de texto de historia de la Tierra”, explica Barra Peak, autor principal del nuevo estudio y estudiante de posgrado en la Universidad de Colorado Boulder. “Si escalas por las paredes rocosas del cañón, puedes retroceder casi dos mil millones de años en el pasado del planeta. Pero a ese libro de texto también le faltan páginas: en algunas áreas, más de mil millones de años de rocas han desaparecido del Gran Cañón sin dejar rastro”.

Según el equipo de investigadores, una serie de fallas pequeñas pero violentas podrían haber sacudido la región durante la desintegración de un antiguo supercontinente llamado Rodinia. El caos resultante destrozaría la tierra alrededor del cañón, provocando que las rocas y los sedimentos se vertieran al océano. "Tenemos nuevos métodos analíticos en nuestro laboratorio que nos permiten descifrar la historia en la ventana de tiempo que falta a través de la Gran Disconformidad", indica Rebecca Flowers, coautora del nuevo estudio y profesora de ciencias geológicas.

Las líneas que forman la Gran Disconformidad se pueden ver a simple vista desde el río, como explica Peak, quien realizó la pasada primavera un viaje de rafting a través el Gran Cañón: “En la parte inferior, se puede ver muy claramente que hay rocas que se han juntado. Sus capas son verticales. Luego hay un límite, y encima tienes estas hermosas capas horizontales que forman las colinas y picos que asocias con el Gran Cañón”. La diferencia entre esos dos tipos de rocas es significativa. En la parte occidental del cañón hacia el lago Mead, la piedra del sótano tiene entre 1.400 y 1.800 millones de años. Sin embargo, las rocas que se encuentran en la parte superior tienen solo 520 millones de años. Desde que esta anomalía geológica fuera descrita por primera vez hace más de un siglo, los científicos han visto evidencia de períodos similares de tiempo perdido en sitios alrededor de América del Norte.

Un continente se divide

Para explorar la transición, Peak y sus colegas emplearon un método llamado "termocronología", que rastrea la historia del calor en la piedra. Peak explicó que, cuando las formaciones geológicas se entierran a gran profundidad, la presión que se acumula sobre ellas puede hacer que se calienten. Ese calor, a su vez, deja un rastro en la química de los minerales en esas formaciones.

Con este enfoque, los investigadores realizaron un estudio de muestras de rocas recolectadas en todo el Gran Cañón. Descubrieron que la historia de esta característica puede ser más complicada de lo que los científicos han asumido. En particular, la mitad occidental del cañón y su parte oriental (la parte con la que los turistas están más familiarizados) pueden haber sufrido diferentes contorsiones geológicas a lo largo del tiempo.

 

"No es un solo bloque con el mismo historial de temperatura”, explican. Hace aproximadamente 700 millones de años, la roca del sótano en el oeste habría subido a la superficie. En la mitad oriental, sin embargo, esa misma piedra se encontraba sepultada bajo kilómetros de sedimento. La diferencia, probablemente, se debió a la ruptura de Rodinia, una masa terrestre gigantesca que comenzó a separarse aproximadamente al mismo tiempo. Los resultados de los investigadores sugieren que pudo haberse desgarrado en las mitades este y oeste del Gran Cañón de diferentes maneras y en momentos ligeramente diferentes, produciendo la Gran Disconformidad en el proceso. El equipo de científicos pretende ahora investigar otras zonas de la Gran Disconformidad en América del Norte para ver si sus resultados son extrapolables.

Continúa leyendo