El ingrediente sorpresa de las partículas fantasma

Una inesperada característica de los neutrinos, partículas elementales sin carga eléctrica y masa minúscula, podría revelar nuevos secretos del cosmos.

El ingrediente inesperado de las partículas fantasma

Definidos por el físico norteamericano Frederick Reines como "la ínfima cantidad de realidad nunca imaginada por un ser humano", los neutrinos son partículas elementales sin carga eléctrica y una masa insignificante que apenas interactúan con la materia. Ahora mismo, mientras estás leyendo estas líneas, billones de ellos te están atravesando sin que se inmute una célula de tu cuerpo. De ahí que se les conozca popularmente como "partículas fantasma".

Cazarlos es, por tanto, uno de los mayores desafíos científicos que existen, y a ello se dedica el gigantesco observatorio IceCube, cuyo detector está enterrado a 1,45 kilómetros en el hielo antártico. Específicamente, IceCube captura un tipo especial de neutrinos, los astrofísicos o cósmicos, que, a diferencia de los que se producen en el Sol o la atmósfera terrestre, proceden de fenómenos muy violentos del universo.

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El nuevo descubrimiento del laboratorio antártico tiene que ver con una peculiar propiedad de los neutrinos denominada "sabor". Los físicos ya sabían que estas partículas fundamentales podían adquirir mientras viajan tres "sabores" o estados –hay neutrinos tau, muón y electrón–, y que estos se mezclan en lo que han dado en llamar "especies de neutrinos". La novedad es que, según las mediciones realizadas en IceCube, una de esas mezclas está hecha exactamente a partes iguales de neutrinos tau y muón, inesperada simetría que puede arrojar luz no solo sobre la naturaleza de los neutrinos, sino sobre otras claves de la física subatómica más allá del modelo estándar.

Es, probablemente, un indicio de un patrón oculto de la naturaleza:  los científicos se emocionan con este tipo de simetrías. Además, los resultados del IceCube concuerdan con los obtenidos por el experimento T2K, en Japón, que estudia neutrinos de más baja energía.

Si finalmente los científicos consiguen desentrañar todos los misterios del neutrino, podríamos saber, por ejemplo, de qué está hecha la materia oscura, ente invisible que llena el 27% del universo.

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