Jeff Bezos dona millones de dólares contra el cambio climático

La lucha contra el cambio climático está recibiendo una gran inyección de dinero y Jeff Bezos, el hombre más rico del mundo, no quiere quedarse atrás.

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La persona más rica del mundo, el fundador de Amazon, Jeff Bezos, anunció el lunes 17 de febrero que está dando los primeros pasos para crear una organización dedicada a la lucha contra el cambio climático, poniendo para ello 10 000 millones de dólares de su propio bolsillo como primera ronda de inversión.

El magnate de Amazon adelantó que su nuevo fondo otorgará subvenciones a científicos, activistas, organizaciones y a "cualquier esfuerzo que ofrezca una posibilidad real de ayudar a preservar y proteger el mundo natural". El nuevo Bezos Earth Fund, según escribió el multimillonario en una publicación de Instagram el lunes, combatirá así lo que describe como "la mayor amenaza para nuestro planeta".

En la lista de Forbes de filántropos, la organización del magnate ocupa la segunda posición detrás de la fundación de Bill y Melinda Gates, más orientada a la investigación en medicina. Hasta el anuncio de la Bezos Earth Fund, el CEO de Amazon era la persona más rica del mundo que, irónicamente, menos dinero destinaba a la beneficiencia.

"Quiero trabajar junto a otros para amplificar formas conocidas y explorar nuevas formas de combatir el impacto devastador del cambio climático en este planeta", agregó Bezos. "Estoy comprometiendo para empezar y comenzaré a otorgar subvenciones este verano. La Tierra es lo único que todos tenemos en común: protejámoslo juntos".

 

Movimiento no exento de críticas

Para algunas personas, la inversión de Bezos es pequeña si se compara con su inmensa fortuna, estimada en 100 440 millones de euros según Forbes. Por eso, no solo se le está exigiendo un mayor esfuerzo, sino que antes de todo ello trate de evitar las contradicciones en sus políticas empresariales.

Algunos de sus empleados, de hecho, si bien aplauden su gesto filantrópico, consideran que Amazon debería dejar de respaldar a las compañías de petróleo y gas. También se le acusa de haber financiado centros de estudios que niegan el cambio climático, como Competitive Enterprise Institute.

Y, sobre todo, se le hace responsable de usar aún miles de camiones y furgonetas impulsadas con diésel, en vez de empezar a apostar por los vehículos eléctricos.

Bezos está intentando  sortear estas críticas con otras iniciativas, más allá de la inversión económica. El pasado septiembre, por ejemplo, anunció una serie de iniciativas en el marco de un nuevo compromiso con la lucha contra el cambio climático, denominado Climate Pledge (La Promesa del Clima).

Según afirmó entonces, para 2030 la multinacional Amazon usará energía 100 % renovable y cumplirá los objetivos del acuerdo climático de París para 2040, lo que sería 10 años antes que la versión más ambiciosa de los objetivos suscritos en la capital francesa.

Bezos también se ha centrado en un nuevo esfuerzo de reforestación que costará 100 millones de dólares, al tiempo que anunciaba un pedido de 100 000 furgonetas eléctricas para el reparto de mercancías, como primera medida para reducir el uso de transporte con diésel.

Con todo, Amazon continúa siendo una de las empresas tecnológicas que menos energías renovables utiliza. Solo un 17% de su consumo procede de fuentes renovables, mientras que Apple utiliza un 82%.

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