El ejército, los servicios de inteligencia y la percepción extrasensorial

Durante muchos años tanto el ejército estadounidense como la CIA han estado financiando durante décadas programas de investigación en parapsicología. Estos son sus resultados.

Suele decirse que si los gobiernos se interesan en los fenómenos paranormales, subvencionando investigaciones y experimentos, es porque algo hay. ¿Seguro? Políticos, militares y espías pueden ser igualmente crédulos que las personas de la calle. En el Pentágono, la CIA y el FBI hay personas que creen en los fenómenos paranormales de la misma forma y con los mismos argumentos que cualquier otro ciudadano e, incluso, hagna el ridículo más espantoso. Por ejemplo, en la década de 1980 la CIA entrenó a psíquicos para que, mirando fotografías de coches soviéticos, contaran qué es lo que estaba pasando dentro. Pero quizá lo más extravagante fue que algunos ‘expertos’ de la Agencia consideraron seriamente ¡pinchar con agujas fotografías de coches para provocarles reventones!

Radiestesia y clarividencia

Veleidades aparte, las agencias de investigación militar han realizado diversos experimentos para ver si hay algo de cierto en las afirmaciones paranormales. Por ejemplo, a los radiestesistas, que dicen ser capaces de localizar, no sólo agua, sino oro, petróleo, metales... Haciéndose eco de tales afirmaciones, el Ejército Británico y el Ministerio de Defensa -a través del Military Engineering Experimental Establishment y de la Royal School of Military Engineering- utilizó a más de treinta zahoríes para localizar minas y venas de agua en una serie de experimentos controlados a comienzos de los 1970. La búsqueda de minas se hizo a distancia: es lo que se conoce con el nombre de teleradiestesia. En ella el ‘dotado’ se sienta delante de un plano y, concentrándose, trata de localizarlas—, y sobre el terreno, al igual que la búsqueda de agua. Los resultados fueron totalmente negativos. 

También la NASA ha mostrado interés en la parapsicología. Entre 1973 y 1974 financió, con una beca de 80 000 dólares, una investigación en el Stanford Research Institute con el fin de determinar la capacidad clarividente entre las personas. En las primeras fases del experimento, donde los controles para impedir un acceso “normal” a la información eran bastante laxos, se obtuvieron resultados esperanzadores. Sin embargo, en la fase principal del experimento, cuando las condiciones de control eran más rigurosas, los doce sujetos que habían obtenido las mejores puntuaciones preliminares no consiguieron resultados significativos. Dicho de otro modo: cuando se aplican los controles necesario spara impedir el acceso a la información por medios “normales” los poderes psi se desvanecen misteriosamente.

El proyecto de visión remota de la CIA

El interés de la CIA por el control de la mente se retrotrae a 1953, cuando se lanzó el programa MK-Ultra. La idea que hervía en las calenturientas mentes de algunos de sus altos cargos era si se podía utilizar el LSD o cualquier otra sustancia para controlar el comportamiento humano. Oficialmente finalizó en 1964, momento en el cual fue rebautizado con el nombre de MK-Search, que continuó hasta su cancelación en 1973. El resultado de estas y otras investigaciones fue un completo fracaso. “Hemos sido lo suficientemente ineficaces como para que podamos publicar nuestros hallazgos”, dijo un asesor del programa.

Pero la CIA no aflojó. Los años 70 fueron la época dorada de la parapsicología: muchas instituciones de prestigio había realizado investigaciones en ese campo. De todos estos centros había uno que brillaba con luz propia: el Stanford Research Institute. Allí, bajo el paraguas del programa secreto SCANATE, dos parapsicólogos, Russell Targ y Harold Puthoff, hicieron experimentos sobre visión remota: en una habitación aislada se coloca al ‘dotado’ y se le pide que se concentre en la imagen que está mirando otra persona en otro lugar, la dibuje o la describa. Después se comprueba si ha dado una descripción acertada del objetivo. 

Los experimentos sobre visión remota siguieron hasta que a finales de la década de 1970 la CIA abandonó el programa: no le vio ninguna utilidad. A pesar de todo el programa continuó: la Agencia de Inteligencia de Defensa, especializada en inteligencia militar, tomó el relevo y en 1991 lo amplió y le puso el nombre clave de Stargate.

El mayor programa de investigación paranormal

Estaba dividido en tres partes. La primera era monitorizar lo que otros países estaban haciendo en el campo de la guerra psíquica y del espionaje. La segunda, llamada ‘Programa de Operaciones’, consistió en mantener en nómina del gobierno a una serie de psíquicos para que las diferentes agencias del gobierno utilizasen sus servicios. El tercero era continuar la investigación de laboratorio llevada a cabo por el SRI en el Science Applications International Corporation (SAIC) de California a cargo de Edwin May. 

A medida que progresaba el programa la situación empeoraba y a principios de la década de 1990 el programa estaba viciado con una mala gestión y divisiones dentro de la organización, todo aderezado con un rendimiento deficiente y muy pocos resultados precisos. Vamos, lo que comúnmente se llama un desastre. 

La desclasificación de Stargate a principios de 1995 permitió un análisis externo de sus resultados. Debido a cierta polémica respecto al programa, un comité del Senado decidió transferirlo de vuelta a la CIA. Ésta, antes de decidir su destino, contactó con el American Institutes for Reseach -una de las organizaciones de investigación en ciencias sociales más grandes del planeta- para que lo evaluara. El análisis sobre el trabajo de los psíquicos con objetivos reales fue devastador: “la visión remota no ha demostrado tener valor en operaciones de inteligencia”. Esta es la conclusión del programa de investigación psíquica más importante jamás realizado y donde el gobierno de los EE UU se gastó 33 millones de dólares. ¿Y qué fue de los científicos que iniciaron el programa en el SRI? Targ montó una empresa destinada a vender servicios de visión remota a las empresas -que nunca despegó- y Puthoff en la actualidad participa en una empresa que pretende vender tecnología y materiales supuestamente obtenidos de naves extraterrestres...

Referencias:

Alcock, J. E. (1990) Science and Supernature, Prometheus Books

Beloff, J.  (1993) Parapsychology: a Concise History, The Athlone Press

Broughton, R. S. (1991) Parapsychology, the Controversial Science, Ballantine Books  

Haines, T. (1988) Pseudoscience and the Paranormal, Prometheus Books, Nueva York

Hansel, C. E. M. (1989) The Search for Psychic Power, Prometheus Books, Nueva York

Hyman, R. (1989) The Elusive Quarry, Prometheus Books, Nueva York

Jacobsen, A (2017), Phenomena: The Secret History of the U.S. Government's Investigations into Extrasensory Perception and Psychokinesis, Little Brown

Miguel Ángel Sabadell

Miguel Ángel Sabadell

Astrofísico y doctor en física teórica. Miembro del Comité Editorial de Muy Interesante, es autor de catorce libros, más de 300 artículos y creador de una treintena de proyectos de divulgación científica. Es colaborador habitual en prensa, radio y televisión, y consultor para exposiciones temporales y museos.

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