El cerebro humano no se encogió hace 3.000 años

Un reciente estudio hace añicos la teoría de la evolución. El trabajo se resiste a la creencia generalizada de que los humanos modernos experimentaron una disminución evolutiva en el tamaño del cerebro. Según los expertos, el tamaño del cerebro humano no ha cambiado en, probablemente, 300.000 años.

 

Un equipo de investigadores dirigido por la Universidad de Nevada, Las Vegas (EE. UU) pone patas arriba las teorías anteriores de la evolución, refutando una hipótesis que se está volviendo cada vez más popular entre la comunidad científica: el cerebro de los humanos no se redujo en el siglo XII a.C.

Así, las teorías científicas acerca de que el cerebro humano se contrajo a medida que hicimos la transición a las sociedades urbanas modernas durante el Holoceno han sido descartadas por este trabajo.

 

Desmontando teorías

Los investigadores concluyeron que cualquier suposición de que una reducción en el tamaño del esqueleto en la evolución humana implicaba un encogimiento del cerebro, es infundada.

"Este es un resultado bastante emocionante porque generalmente se acepta que hubo una reducción en el tamaño del cerebro en los humanos modernos", explica Mark Grabowski, coautor del estudio que publica la revista Frontiers in Ecology and Evolution.


Sin ir más lejos, un estudio reciente, de 2021, sugirió que hace unos 3 000 años, los humanos experimentaron una disminución en el tamaño del cerebro estimulada por la organización de la sociedad, lo que significaba que el almacenamiento de información se "agrupaba en el grupo". Este período se denominó Edad del Bronce Temprano a Medio, caracterizado por los primeros imperios en el Antiguo Cercano Oriente, que incluía civilizaciones como Mesopotamia y el antiguo Egipto.


Los investigadores creían que a medida que los humanos hacían la transición a las sociedades urbanas modernas, la capacidad de nuestros antepasados para almacenar información externamente en grupos sociales disminuyó nuestra necesidad de mantener cerebros grandes.

No hubo ninguna reducción en tamaño

“Nos sorprendieron las implicaciones de una reducción sustancial en el tamaño del cerebro humano moderno hace aproximadamente 3 000 años, durante una era de muchas innovaciones importantes y eventos históricos: la aparición del Nuevo Reino de Egipto, el desarrollo de la escritura china, la Guerra de Troya, y el surgimiento de la civilización olmeca, entre muchos otros”, dijo Biran Villmoare, también coautor del trabajo. “Volvimos a examinar el conjunto de datos de DeSilva et al. y encontramos que el tamaño del cerebro humano no ha cambiado en 30 000 años, y probablemente ni en 300 000 años. De hecho, según este conjunto de datos, no podemos identificar ninguna reducción en el tamaño del cerebro en los humanos modernos durante ningún período de tiempo desde los orígenes de nuestra especie".


Los investigadores desafiaron varias hipótesis diferentes del trabajo publicado en 2021, basado en un conjunto de datos de casi 1 000 especímenes de museos y fósiles humanos primitivos. Señalaron que, dado que el surgimiento de la agricultura y las sociedades complejas se produjeron en diferentes momentos en todo el mundo, debería haber una variación en el momento de los cambios en el cráneo observados en diferentes poblaciones.

Según los autores la investigación anterior estaba sesgada. Observaron que del conjunto de datos del estudio, más de la mitad de los 987 cráneos estudiados provenían de los últimos 100 años del período de tiempo de 9,8 millones de años que estaban investigando, por lo que no ofrece una idea clara de cuánto ha cambiado el tamaño del cráneo humano con el paso del tiempo.

Referencia: Brian Villmoare et al, Did the transition to complex societies in the Holocene drive a reduction in brain size? A reassessment of the DeSilva et al. (2021) hypothesis, Frontiers in Ecology and Evolution (2022). DOI: 10.3389/fevo.2022.963568

When and Why Did Human Brains Decrease in Size? A New Change-Point Analysis and Insights From Brain Evolution in Ants. Jeremy M. DeSilva et al. October 2021
Frontiers in Ecology and Evolution 9:742639 DOI:10.3389/fevo.2021.742639

 

Sarah Romero

Sarah Romero

Fagocito ciencia ficción en todas sus formas. Fan incondicional de Daneel Olivaw y, cuando puedo, terraformo el planeta rojo o cazo cylons. Hasta que viva en Marte puedes localizarme en Twitter: sarahromero_ y en ladymoon@gmail.com

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