El cercano asteroide Bennu sorprende por su vejez

Considerado peligroso por su proximidad a la Tierra, Bennu se originó hace entre 100 millones y 1.000 millones de años y se parece a los meteoritos más primitivos.


El asteroide (101955) Bennu fue descubierto por el equipo de Investigación Lincoln de  Asteroides Cercanos a la Tierra el 11 de septiembre de 1999 desde el Observatorio de Pruebas Experimentales de Socorro (Nuevo México). Cuando fue elegido como destino de una misión espacial a cargo de la sonda OSIRIS-REx de la NASA, la Sociedad Planetaria organizó un concurso para ponerle nombre. El ganador fue un niño de nueve años que sugirió el nombre de Bennu, que es un pájaro asociado con el dios egipcio Osiris. Finalmente, tras más de dos años de viaje (OSIRIS-REx fue lanzada al espacio el 8 de septiembre de 2016), el pasado 3 de diciembre de 2018 la sonda de la NASA llegó hasta Bennu para observarlo de cerca y tomar muestras de su superficie, que traerá de vuelta a la Tierra.


Los datos que la misión ha recogido hasta ahora en sus primeras observaciones han arrojado algunos resultados que han sorprendido a los científicos. Sobre todo su edad, que es mucha más antigua de lo que se imaginaban. Según sus cálculos, Bennu tiene una edad de entre 100 millones y 1.000 millones de años. Los expertos de la NASA piensan que probablemente se originó en el  Cinturón Principal de Asteroides, una región situada entre las órbitas de Marte y Júpiter. Para los astrofísicos, los  asteroides y los cometas constituyen una valiosa fuente de información para conocer la evolución del universo cercano, pues no son otra cosa que restos del proceso de formación del Sistema Solar.


Otro dato que ha sorprendido a la NASA gracias a lo que han detectado los instrumentos que lleva consigo la sonda OSIRIS-REx es la presencia generalizada de minerales hidratados en el suelo del asteroide, donde abundan las rocas de gran tamaño.

Hay más de 200 con un diámetro superior a 10 metros. El aspecto variado y heterogéneo de la superficie de Bennu, la ausencia de pequeños cráteres y otras características que denotan signos de actividad reciente parecen indicar que en este cuerpo cósmico coexisten regiones formadas en épocas distintas. El  asteroide mide unos 490 metros de diámetro y está clasificado como PHA o potencialmente peligroso. Su órbita le lleva a acercarse a la Tierra más o menos cada seis años, para situarse a una distancia de unos 450.000 kilómetros (la Luna, por ejemplo, está a 300.000 km de nosotros).


Por lo que se sabe hasta ahora sobre la evolución de su órbita, los astrónomos predicen que Bennu se aproximará casi a la distancia de la Luna en el año 2135. Es muy probable que este acercamiento le haga cambiar su trayectoria debido a la fuerza de la gravedad de la Tierra.

 


Dentro del equipo internacional de la misión OSIRIS hay investigadores del Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC), dedicados concretamente al procesamiento de imágenes y a analizar las fotografías captadas por la cámara MapCam que va a bordo de la nave. Por lo que han podido medir hasta ahora, saben que la superficie del asteroide es bastante oscura, pues apenas refleja un 4,5 % la luz solar. También han detectado que los colores del asteroide son de tipo espectral B, que suele ser un indicio de la presencia de condritas carbonáceas CM, donde suele aparecer materia orgánica. Las condritas carbonáceas son los  meteoritos más primitivos que se conocen y contienen sustancias primigenias de los inicios del Sistema Solar. Esto indica que asteroides como Bennu pudieron traer material hidratado y rico en carbono a nuestro planeta.


Crédito imagen: NASA/Goddard/University of Arizona.

 

Luis Otero

Luis Otero

Periodista y Diplomado en Derecho por la Universidad Complutense de Madrid, he trabajado en otras revistas del grupo GyJ –Mía, Estar Viva, Dunia, Geo–, en el programa de televisión La Vía Navarro (en Vía Digital) y en Muy Interesante desde 2001. Me puedes escribir a lotero@zinetmedia.es

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