El asteroide Vesta entra en oposición

(4) Vesta forma parte del cinturón de asteroides -es el segundo objeto con más masa y el tercero en tamaño-

vesta
NASA

La contemplación de asteroides es una de las tareas menos practicadas en la astronomía observacional, debido a lo escurridizos que son estos objetos celestes. Sin embargo, es bastante satisfactorio cuando tenemos conocimiento de las características del asteroide que estamos observando, como es el caso de Vesta.

 

Este gigantesco asteroide, con un diámetro de 525,4 kilómetros, es el segundo más grande sistema solar y concentra aproximadamente el 9% de la masa del cinturón principal de asteroides entero. Gracias a su gran tamaño y a su capacidad para reflejar la luz del Sol (albedo=0,4228), es posible observarlo con un pequeño telescopio, con prismáticos o incluso a ojo desnudo cuando está en fase de oposición desde cielos muy oscuros.

 

Vesta es uno de los asteroides que más interés ha despertado entre los astrónomos desde su descubrimiento en 1807, por este motivo, durante muchos años, ha estado en el punto de mira de muchos estudios y misiones espaciales. Gracias a esto, es uno de los asteroides que mejor conocemos.

 

Este asteroide se ha estudiado con toda la tecnología disponible: se ha analizado su luz desde observatorios terrestre mediante técnicas fotométricas y espectrografía, lo que ha permitido conocer con total exactitud su periodo de rotación (5,343227 horas) y su forma aproximadamente esférica; su composición y densidad, que se sitúa en 3,5 gramos por centímetro cúbico (superior a la del mármol que es de 2,6 gramos por centímetro cúbico).

 

Las imágenes obtenidas con el telescopio espacial Hubble han permitido identificar rasgos como el gran cráter Rheasilvia, que ocupa el 80% de todo su diámetro, con una montaña central de 18 kilómetros de altura respecto al suelo del cráter.

 

Gracias a la misión Dawn, lanzada en 2007, se ha cartografiado toda la superficie de este asteroide con gran precisión y desveló que este asteroide estuvo sometido a tres grandes impactos, los cuales moldearon su forma hasta su estado actual. De dichos impactos surgieron fragmentos que dieron lugar a lo que hoy conocemos como la familia de asteroides vestoies.

 

La superficie de Vesta está compuesta por diferentes tipos de minerales como diogenitas, formados por procesos magmáticos bajo la corteza del asteroide. Este mineral también se ha identificado en meteoritos caídos en nuestro planeta y que se sospecha proceden de Vesta. Además, en Vesta se han identificado howarditas, un tipo de roca superficial compuesta por fragmentos procedentes de diferentes materiales expulsado y mezclado por el impacto de meteoritos. Estas rocas son las más abundantes en este asteroide.

 

Durante las próximas noches, este cuerpo brillará en magnitud 6 y lo podremos observar siendo conscientes de cuáles son sus rasgos más característicos.

 

 

 

Amadeo Aznar Macías

Grupo de Observatorios APT.

www.apt.com.es

 

 

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