¿Detectó Marconi señales extraterrestres?

Desde los comienzos de la radio se planteó su uso para contactar con habitantes de otros planetas. E incluso se llegaron a recibirse unas misteriosas señales que el propio Marconi identificó como provenientes de Marte.

 

Hace muchos años el editor de un periódico envió un telegrama a un conocido astrónomo: “Telegrafíe inmediatamente 500 palabras sobre la posible existencia de vida en Marte”. El astrónomo contestó: “Lo ignoramos” 250 veces.

La búsqueda de marcianitos verdes con nariz de trompetilla tuvo su momento de gloria cuando en 1877 el gran observador de Marte Giovanni Schiaparelli afirmó haber observado unas "depresiones del suelo no muy profundas, extendiéndose en dirección rectilínea por miles de kilómetros, con un ancho de 100, 200 kilómetros o más”. Este fue el pistoletazo de salida para la gran obsesión de finales del XIX y principios del XX, los 'canales' marcianos, que alcanzaron su punto álgido con el astrónomo norteamericano Percival Lowell, que vio en ellos grandiosas obras de ingeniería planetaria. Resulta llamativo recordar la idea que se tenía entonces de Marte: es realmente evocadora. El gran divulgador de la astronomía, el francés Camille Flammarion, escribió: “Si llegásemos a Marte no encontraríamos mayores diferencias que las que percibe un europeo al llegar a Australia”.

No es de extrañar que con semejantes ideas la creencia de que la superficie del planeta rojo pudiera estar repleta de vida formara parte del imaginario de los científicos: en 1900 la viuda del millonario francés Pierre Guzman ofreció a través de la Academia de Ciencias Francesa un premio de 100.000 francos a quien comunicara por primera vez con otro mundo... salvo Marte.

Tesla y Marconi contra los marcianos

Por supuesto, la mejor forma de hacerlo era mediante un invento reciente, la radio. De hecho, sus dos inventores, Tesla y Marconi, ya habían hecho sus pinitos en ese campo. Mientras Tesla experimentaba con la transmisión de señales sin hilos en su laboratorio de Colorado Springs en 1899, detectó unas misteriosas señales que él supuso provenían de Marte: “en el transcurso de mis experimentos utilicé un receptor de una sensibilidad prácticamente ilimitada. No había ninguna otra estación de radio cerca entonces, ni ninguna lo suficientemente potente en este planeta para que pudiera afectar a la mía. Un día capté lo que parecían unas señales regulares. Sé que no se pudieron producir en la Tierra. La posibilidad de que vinieran de Marte pasó por mi mente, pero las presiones de mis otros negocios hicieron que abandonara este experimento”. Nadie ha podido saber qué fue lo que llegó a su transmisor, aunque se especula que lo que detectó fueron las emisiones de radio de su competidor, Marconi.

En la revista Collier's Weekly de marzo de 1901 Tesla escribió el artículo Hablando con los planetas: "Mis primeras observaciones me aterrorizaron... pero en ese momento la idea de que esas perturbaciones estuvieran siendo controladas inteligentemente no se me presentó inmediatamente... el sentimiento de que he sido el primero en escuchar el saludo de un planeta a otro crece en mi interior".

Ese mismo año Guglielmo Marconi protagonizaba los titulares de primera página de The New York Times: “La esperanza de Marconi es usar la radio hacia las estrellas”. Allí, el inventor italiano manifestaba que sería la mejor forma de comunicarnos con otros seres de planetas distantes. De hecho, al año siguiente afirmaba que sus estaciones de radio habían recibido señales que podrían ser de origen extraterrestre. Claro que toda esperanza se desvaneció cuando nos dimos cuenta de que se trataba de letras del alfabeto Morse; no es muy probable que los extraterrestres lo usaran en sus comunicaciones...

Llega la martemanía

Pero Marconi no se desalentó. El 18 de marzo de 1920 volvió a la carga cuando el periódico The Tomahawk publicaba unas declaraciones suyas en las que decía haber recibido mensajes de extraterrestres: “Durante mis experimentos de telegrafía sin hilos me he encontrado con el fenómeno más asombroso. Lo más llamativo para mí es que he recibido unas señales que creo que se originaron en el espacio más allá de nuestro planeta. Creo que es enteramente posible que esas señales puedan haber sido enviadas por los habitantes de otro planeta a los habitantes de la Tierra”. En la primavera de 1922 se dedicó a la caza de señales de marcianos –stricto sensu– con su barco Electra por todo el Atlántico.

Esta martemanía alcanzó su máximo esplendor los días 22 y 23 de agosto de 1924, cuando bajo la dirección del astrónomo David P. Todd el ejército y la marina de EE UU realizaron un apagón total de sus comunicaciones, salvo las estrictamente necesarias, para detectar posibles emisiones provenientes de Marte. Como no podía ser de otro modo, se recibieron “misteriosas señales” en distintas estaciones.

Décadas más tarde, en su cumpleaños de 1937, Tesla anunció que había estado preparando un aparato con el que "se pueden enviar considerables cantidades de energía a través del espacio interestelar y a cualquier distancia sin la más mínima dispersión". No le hizo falta decir que era una radio para hablar con extraterrestres. Nunca hizo público ningún detalle técnico ni supimos de qué aparato se trataba. O si llegó a construirlo.

Referencia:

Jakosky, B. (1998) The search for life in other planets, Cambridge University Press

Miguel Ángel Sabadell

Miguel Ángel Sabadell

Me licencié en astrofísica pero ahora me dedico a contar cuentos. Eso sí, he sustituido los dragones y caballeros por microorganismos, estrellas y científicos de bata blanca.

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