Detectan Freón-40 a 400 años luz de la Tierra

Se trata de un biomarcador, lo que complicará la búsqueda de vida en otros planetas.

freon40

Por primera vez en la historia, un equipo de astrónomos ha descubierto en los alrededores de una estrella joven y de un cometa, una molécula anteriormente considerada un marcador útil de la vida tal y como la conocemos: Freón-40. Este hallazgo determina que los organohalógenos -que contiene carbono e hidrógeno enlazados con un halógeno, en este caso cloro- quizá no sean tan buenos marcadores de la presencia de vida, aunque sí sugeriría que estos ingredientes se heredan durante la fase de formación de los planetas.

 

Las observaciones realizadas con el telescopio ALMA (Atacama Large Millimeter/submillimeter Array) y la misión Rosetta de la ESA, alrededor del sistema estelar infantil IRAS 16293-2422, situado a unos 400 años luz de distancia de la Tierra y del famoso cometa 67P/Churyumov-Gerasimenko en nuestro propio Sistema Solar, dieron como resultado la detección de rastros de freón 40, también conocido como cloruro de metilo y clorometano. Se trata de la primera vez que se detecta un organohalogenado en el espacio interestelar, lo que complica la posibilidad de encontrar moléculas que puedan indicar la presencia de vida más allá de la Tierra.

En la Tierra ya sabemos que estos compuestos se crean por algunos procesos biológicos así como por procesos industriales como la producción de medicamentos. Pero el hallazgo de este compuesto en un lugar anterior al origen de la vida, llena el camino de nuevos obstáculos para encontrar vida. Esperábamos que esta molécula pudiera usarse como biomarcador pero ahora parece que no es necesaria la intervención de la biología, lo que subraya lo difícil que será la búsqueda de vida más allá de nuestro mundo azul.

 

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"Simplemente, no predijimos su formación y nos sorprendió encontrarlo en tales concentraciones. Ahora está claro que estas moléculas se forman fácilmente en los viveros estelares, proporcionando importante información sobre la evolución química de los sistemas planetarios, incluyendo el nuestro propio", explica Karin Öberg, coautora del trabajo a la revista Nature Astronomy.


El producto químico también se encontró en la delgada atmósfera del cometa  67P / Churyumov-Gerasimenko por el orbitador de Rosetta.

"Basándonos en nuestro descubrimiento, es probable que los organohalógenos sean un componente de la llamada
'sopa primordial', tanto en la Tierra joven como en los exoplanetas rocosos nacientes", aclara Öberg.

 

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La investigación de exoplanetas -ya conocemos más de 3000 exoplanetas- ha dado un paso más allá de la mera localización de mundos, sino que la pretensión es la búsqueda de marcadores químicos que pudiesen indicar la presencia potencial de la vida. De ahí que un paso vital para ello sea determinar qué moléculas podrían indicar la vida pero, a la luz de los últimos resultados, establecer marcadores confiables sigue siendo un proceso difícil.

 

Parece que estábamos siguiendo un sendero equivocado, pues los organohalógenos en lugar de indicar la presencia de vida, podrían ser un elemento importante en la química del  origen de la vida.

"Nuestros resultados muestran que todavía tenemos mucho que aprender sobre la formación de los organohalógenos.
Será necesario llevar a cabo búsquedas adicionales de organohalógenos alrededor de otras protoestrellas y cometas para encontrar la respuesta", comenta Edith Fayolle , coautora del trabajo.

 

Referencia: Protostellar and cometary detections of organohalogens, Nature Astronomy (2017). DOI: 10.1038/s41550-017-0237-7

Crédito imagen: B. Saxton (NRAO/AUI/NSF); NASA/JPL-Caltech/UCLA

 

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