Descubren seis galaxias atrapadas en la red de un monstruoso agujero negro

Este enorme agujero negro es de cuando el universo era aún muy joven, apenas un poco después del Big Bang.

seis-galaxias
ESO/L. Calçada

¿Cómo es posible que hubiera agujeros negros tan colosales cuando el universo apenas acababa de nacer? Es una buena pregunta. Los astrónomos llevan intentando mucho tiempo comprender cómo se podrían haber formado los agujeros negros supermasivos en el universo temprano. Saben que estos titanes cósmicos habrían necesitado crecer extremadamente rápido para alcanzar su estado supermasivo tan rápidamente (aproximadamente 1.000 millones de años después del Big Bang). Pero no está claro exactamente dónde encontraron tales ingentes cantidades de materia para crecer tanto.

Ahora, los nuevos hallazgos del Very Large Telescope (VLT) del Observatorio Europeo Austral, publicados en la revista Astronomy & Astrophysics, pueden proporcionarnos la respuesta.

Escondidos en el centro profundo de las galaxias, enormes agujeros negros acechan en las sombras y se alimentan de la materia que se atreve a acercarse. Algunos van un paso más allá, formando una estructura de galaxias en forma de red, succionando el gas de su presa capturada para crecer aún más masivamente en tamaño. Lo que han detectado los astrónomos es un evento único en su clase: seis galaxias atrapadas en la red de una viuda negra cósmica, un agujero negro monstruoso en un momento en que el universo tenía menos de 1.000 millones de años.

Dentro de una estructura similar a una telaraña de filamentos de gas, se encuentra este grupo de galaxias que rodean un agujero negro supermasivo. El agujero negro en sí es 1.000 millones de veces más grande que el Sol y recordemos que son tan densos que ni siquiera la luz puede escapar de su atracción gravitacional.

 

Las seis galaxias recién descubiertas residen dentro de una vasta red de gas, que se extiende unas 300 veces el diámetro de la Vía Láctea, y fueron identificadas gracias a observaciones ampliadas por el VLT. Después de analizar los datos, los investigadores determinaron que estaban viendo estas galaxias tal y como existían solo 900 millones de años después del Big Bang, cuando el universo tenía poco más del 6% de su edad actual. Se trata de la primera vez que encontramos una agrupación tan estrecha de galaxias en una etapa tan primitiva del universo.

Este nuevo hallazgo permitirá a los científicos comprender mejor cómo estos seres cósmicos evolucionan con el tiempo y crecen en tamaño.

 


Alimentando un agujero negro


Los científicos saben que existe un límite en la rapidez con la que puede crecer un agujero negro: el límite de Eddington. Pero si bien este factor juega un papel clave en la formación de agujeros negros supermasivos en el universo temprano, lo importante aquí es rastrear de dónde obtuvieron su “alimento” en primera instancia.

La clave probablemente tenga que ver con la vasta red cósmica del universo. Esta estructura se teje a través de todo el cosmos, conectando galaxias distantes, cúmulos de galaxias y supercúmulos de galaxias a través de hilos de gas tenue conocidos como filamentos.

Según los expertos, este agujero negro y sus galaxias circundantes probablemente se alimentaron del gas que estaba almacenado en un nudo enredado de filamentos de red cósmica.

“Los filamentos de la telaraña cósmica son como hilos de telaraña”, explica Marco Mignoli, líder del trabajo. "Las galaxias permanecen y crecen donde se cruzan los filamentos, y las corrientes de gas, disponibles para alimentar tanto las galaxias como el agujero negro supermasivo central, pueden fluir a lo largo de los filamentos".

 


¿Con la ayuda de la materia oscura?

Referencia: M. Mignoli et al. Web of the giant: Spectroscopic confirmation of a large-scale structure around the z=6.31 quasar SDSS J1030+0524, Astronomy & Astrophysics (2020). DOI: 10.1051/0004-6361/202039045

 

Sarah Romero

Sarah Romero

Fagocito ciencia ficción en todas sus formas. Fan incondicional de Daneel Olivaw y, cuando puedo, terraformo el planeta rojo o cazo cylons. Hasta que viva en Marte puedes localizarme por aquí.

Continúa leyendo