Descubren por qué la Luna se está oxidando

¿Cómo es posible que la Luna se oxide si es un mundo sin oxígeno ni agua líquida? Han dado con el motivo.

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Shuai Li

La Luna se está tornando ligeramente de color rojo. ¿La culpa? Probablemente de la Tierra. Un equipo de astrónomos del Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL) de la NASA en Pasadena, California, ha descubierto sorprendentes depósitos de hematita (Fe2O3) en la superficie de la Luna que se encuentran en latitudes altas y predominantemente en el lado cercano de nuestro satélite con respecto a nosotros, según los datos del Moon Mineralogy Mapper (M3) a bordo de la misión Chandrayaan-1 de India. De ahí que los expertos planteen que la atmósfera de nuestro planeta pueda estar provocando que la Luna se oxide. Creen que el oxígeno de la Tierra está volando a la Luna y formando este mineral.

 


El hierro es muy reactivo al oxígeno


El óxido u óxido de hierro, es un compuesto rojizo que se forma cuando el hierro se expone al agua y al oxígeno. El óxido es el resultado de una reacción química común para materiales como clavos, puertas, las rocas rojas del Gran Cañón del Colorado en Estados Unidos e incluso para Marte. De hecho, nuestro vecino planeta rojo recibe este apodo del óxido que adquirió hace mucho, mucho tiempo, cuando el hierro en su superficie se combinó con oxígeno y agua, explican los científicos en su estudio publicado en la revista Science Advances.

 

Sin embargo, la Luna no tiene esta inclinación a la oxidación porque ni tiene atmósfera ni tiene agua. Está seca. ¿Entonces cómo es posible que se esté oxidando? Si hay minerales altamente oxidados en la Luna, como la hematita, ¿cuál es la explicación?


"Es muy desconcertante", comentó Shuai Li, investigador asistente del Instituto de Geofísica y Planetología de Hawái de la Universidad de Hawái en Mānoa y líder del trabajo. "La Luna es un entorno terrible para que se forme óxido".


Para dilucidar esta cuestión, los cientificos analizaron los datos de reflectancia hiperespectral adquiridos por el instrumento M3.

“Cuando examiné los datos de M3 en las regiones polares, encontré que algunas características espectrales y patrones son diferentes de los que vemos en las latitudes más bajas o las muestras de Apolo”, aclaró Li. “Tenía curiosidad por saber si es posible que haya reacciones agua-roca en la Luna. Después de meses de investigación, descubrí que estaba viendo la firma de la hematita ".

Además, los lugares en que estaba (y está) presente la hematita están más concentrados en el lado cercano, que siempre mira hacia la Tierra.

 


¿Tiene la Tierra algo que ver?

"Nuestra hipótesis es que la hematita lunar se forma a través de la oxidación del hierro de la superficie lunar por el oxígeno de la atmósfera superior de la Tierra que ha sido continuamente arrastrado a la superficie lunar por el viento solar", expone Li. Este oxígeno terrestre viaja a la Luna a lo largo de una extensión alargada del campo magnético del planeta llamada 'cola magnética'.

La cola magnética de la Tierra puede llegar hasta el lado cercano de la luna, donde precisamente se ha identificado más cantidad de hematita. Además, en cada luna llena, la cola magnética bloquea el 99% del viento solar para que no golpee la Luna, dibujando una cortina temporal sobre la superficie y facilitando ciertos períodos de tiempo para que se forme óxido. Sin embargo, nos sigue faltando otro ingrediente para que se forme óxido: agua.


¿Y el agua?


Según los investigadores, las partículas de polvo que se mueven rápidamente y que bombardean la Luna podrían liberar moléculas de agua atrapadas en la capa superficial del satélite, permitiendo que el agua se mezcle con el hierro y obteniendo finalmente el otro componente necesario que nos faltaba.

"Este descubrimiento remodelará nuestro conocimiento sobre las regiones polares de la Luna", dijo Li.

Parece que nuestro planeta ha jugado un papel más que relevante en la evolución de la superficie de nuestro pequeño satélite. Eso sí; serán necesarios más datos para verificar esta hipótesis. Afortunadamente, una de las futuras misiones del programa Artemis de la NASA, que marcará el regreso de la humanidad a la Luna en 2024, recolectará rocas en las regiones polares del satélite para analizarlas en detalle y, con suerte, confirmar estos hallazgos.

 

Referencia: Shuai Li et al. 2020. Widespread hematite at high latitudes of the Moon. Science Advances 6 (36): eaba1940; doi: 10.1126/sciadv.aba1940

Sarah Romero

Sarah Romero

Fagocito ciencia ficción en todas sus formas. Fan incondicional de Daneel Olivaw y, cuando puedo, terraformo el planeta rojo o cazo cylons. Hasta que viva en Marte puedes localizarme por aquí.

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