Descubren el origen de las potentes auroras de Júpiter

Aunque las auroras del gigante gaseoso son mucho más poderosas que las de la Tierra, su proceso de formación no es igual al de las auroras fuertes terrestres.

En la Tierra, las auroras polares (conocidas como boreales en el hemisferio norte y australes en el hemisfero sur) son producidas por el choque entre las partículas eléctricas que proceden del Sol (conocidas como viento solar) y el campo magnético de nuestro planeta. Este fenómeno electromagnético da lugar a tres tipos de auroras: las discretas e intensas, originadas por la aceleración descendente de los electrones a lo largo del campo magnético; las auroras difusas y débiles,  causadas por la dispersión de los electrones en el campo magnético; y por último, las de banda ancha, que tienen una intensidad intermedia, provocadas por una aceleración turbulenta de los electrones.

Los brillos de las auroras de Júpiter son tan intensos que los científicos siempre han considerado que su origen sería el mismo que el de las discretas de la Tierra, la aceleración descendente en línea de los electrones. Y en efecto, se han detectado estos procesos de aceleración pero Juno ha demostrado que no son los causantes de las potentes auroras de Júpiter, según el estudio publicado en la revista Nature. "En la Tierra, estos potenciales eléctricos causan las auroras más intensas pero no son la fuente de la aurora más intensa en Júpiter y es una sorpresa para nosotros", explica Barry Mauk, autor principal del estudio.

El mecanismo de las auroras de intermedias en la Tierra, electrones con aceleración turbulenta, es el que origina las auroras más intensas de Júpiter. Esa aceleración en Júpiter es causada por la inestabilidad del potencial eléctrico de un planeta tan grande, generando la luz característica de la aurora. Estos resultados aportan nuevos conocimientos sobre la interacción electromagnética de los planetas con su entorno pero evidencian la necesidad de continuar con las investigaciones.

 

"A menudo usamos modelos de la atmósfera y el campo magnético terrestres como puntos de partida para describir otros planetas. Pero las observaciones de Juno nos obligan a revisar todos lo que suponíamos, especialmente si tratamos de entender los exoplanetas, muchos de los cuales se parecen más a Júpiter que a la Tierra", concluye Mauk en el estudio.

Referencias:

B. H. Mauk. Discrete and broadband electron acceleration in Jupiter’s powerful aurora. Nature 549, 66–69 (2017). Doi:10.1038/nature23648

Imagen: NASA

 

Etiquetas: JúpiterSistema SolarTierraUniversoaurora borealmagnetismo

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