Descubren el agujero negro más lejano del universo

El agujero negro mide aproximadamente 800 millones de veces más que nuestro Sol y está situado a cerca de 13.000 millones de años luz de distancia.

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El agujero negro en cuestión, que ha sido bautizado como J1342 + 0928, se encuentra en el centro de un disco súper brillante de gas, en el corazón de una galaxia, formando un objeto conocido como cuásar, una fuente emisora de rayos X, luz visible y otras longitudes de onda y que se encuentra entre los objetos más brillantes del universo.

 

El descubrimiento


El hallazgo se produjo gracias a los datos de tres encuestas de área extensa: los datos de banda Z de la Encuesta Legacy DECam en el Observatorio Interamericano de Cerro Tololo en Chile; y datos infrarrojos del
Wide-field Infrared Survey Explorer de la NASA y del UKIRT Infrared Deep Sky Survey.

 

Ya sabemos que los agujeros negros no emiten luz, pues la luz es causada por el disco de acreción alrededor del agujero negro, donde el polvo y el gas se arremolinan a velocidades tremendas, generando una fricción inmensa al ser arrastrada por la fuerza gravitatoria masiva del agujero negro central. Pero, a pesar de su gran brillo, todos los cuásares encontrados hasta la fecha están tan lejos que no se pueden ver a simple vista, solo se pueden observar con telescopios. Sin embargo, son herramientas realmente valiosas para estudiar el universo primitivo, porque la luz puede analizarse para revelar información sobre el recorrido del hidrógeno en su viaje a la Tierra.

El cuásar Y J1342 + 0928 es tan viejo que puede hablarnos sobre un punto crucial en la historia de nuestro universo: la Época de la Reonización.

Justo después del Big Bang, el universo era una especie de
"sopa primordial" oscura y caliente a escala cósmica, en rápida expansión.

A medida que se expandía, se enfriaba, provocando que protones y neutrones comenzaran a combinarse en átomos de hidrógeno ionizado; y, alrededor de 240,000-300,000 años después del Big Bang, estos átomos de hidrógeno atrajeron electrones, fusionándose en hidrógeno neutro.

En este punto, la luz podría viajar libremente a través del universo, pero no fue hasta que la gravedad comenzó a unir las primeras estrellas y galaxias en este oscuro vacío lleno de hidrógeno que apareció la luz de las estrellas ... y poco después de que esto sucediera, de acuerdo con las teorías actuales, el hidrógeno neutro fue agitado por la luz ultravioleta de estas estrellas recién nacidas, galaxias, cuásares o una combinación de los tres.

 

Los astrónomos calculan que debe de haber entre 20 y 100 cuásares tan brillantes y lejanos como este, de ahí que esta investigación sea tan relevante, pues nos ayudará a explicar qué ocurría en el universo cuando era tan joven y, con un poco de suerte, podremos elaborar un modelo de evolución galáctica que pueda explicar todos estos fenómenos.


"Este es un descubrimiento muy emocionante, encontrado al recorrer la nueva generación de estudios sensibles de área amplia que los astrónomos están llevando a cabo utilizando el explorador de campo infrarrojo Wide-field de la NASA en órbita y telescopios terrestres en Chile y Hawai", comenta Daniel Stern del Jet Propulsion Laboratory de la NASA.

 

Referencia: An 800 million solar mass black hole in a significantly neutral Universe at a redshift of 7.5, Nature (2017). nature.com/articles/doi:10.1038/nature25180

Crédito imagen: Robin Dienel, Carnegie Institution for Science

 

Etiquetas: ciencia

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