Descubiertas rocas verdes en Marte

Marte es conocido como el planeta rojo, por su brillo en el cielo nocturno y por la capa de óxido de hierro que cubre su superficie. Sin embargo, sobre Marte pueden encontrarse también rocas verdes de origen ígneo. Éstas pueden darnos importantes pistas sobre los orígenes de Marte pero también de nuestro propio planeta.

 

Marte es conocido por su tono rojizo, tanto que una forma de referirse a él es llamándolo “planeta rojo”. Esto no es casualidad, por supuesto. Marte brilla con un intenso color rojo en el cielo nocturno y las imágenes de las sondas y rovers que hemos mandado hasta allí nos muestran esa misma estampa: un planeta cubierto al completo por un tinte rojizo o anaranjado. Algunas áreas tienen tal vez un tono tirando a grisáceo o marrón, pero el color dominante es sin duda el rojo óxido. Sin embargo, la superficie marciana tiene más tonalidades que ofrecernos, como se ha descubierto recientemente por fotografías tomadas por el rover Perseverance.

Un paisaje rojo es lo que esperábamos encontrar cuando Perseverance aterrizó en el cráter Jezero allá por febrero de 2021. Este cráter fue elegido como punto de aterrizaje del rover por haber contenido entre sus elevadas paredes un antiguo lago de agua líquida. Sin embargo, este lago habitó Marte cuando el planeta tenía océanos, una atmósfera más gruesa y campo magnético , elementos que desaparecieron hace miles de millones de años. En la actualidad solo quedan los canales que esculpió el agua con su pasar, los deltas que ese agua formó al transportar gran cantidad de sedimentos y las rocas que se formaron cuando éstos se asentaron. Bueno, eso y las rocas verdes que acabamos de descubrir, que aunque se encuentran en este mismo cráter no tienen un origen sedimentario.

Estas rocas son de origen volcánico, concretamente están formadas por granos de olivina, como los que abundan en la geología de Lanzarote. Esta roca, correctamente pulida y preparada, brilla con un intenso color verde, que hizo que se la confundiera muchas veces con la esmeralda en esta isla. Está compuesta por silicatos de magnesio y hierro y se forma tras el enfriamiento rápido de la lava. Sin embargo, las rocas que pueden encontrarse en nuestro planeta tienen un aspecto diferente a las que podemos encontrar en Marte.

La olivina encontrada en Marte es roca que se formó hace unos 4 000 millones de años. En la Tierra existen rocas así de antiguas, pero resulta muy complicado encontrarlas intactas, por un lado porque la tectónica de placas se encarga de renovar la corteza terrestre lenta pero incansablemente y por otro porque las rocas que han sobrevivido cerca de la superficie han sufrido la erosión debida al viento, el agua y, más recientemente geológicamente hablando, de la propia vida. En Marte sin embargo la tectónica de placas se paralizó al inicio de su existencia, pocos cientos de millones de años después de que se formara el sistema solar y la erosión ha resultado mucho más comedida. Esto hace que las rocas marcianas sean mucho más sencillas de analizar y estudiar.

Estudiar estas rocas y entender su evolución a lo largo del tiempo, nos permitirá entender cómo han ido cambiando la geología y la climatología de Marte. Esto nos puede dar información sobre si Marte tuvo en un pasado condiciones óptimas para la vida, e incluso aclarar cómo pudieron ser las condiciones en la Tierra cuando surgió la vida. De hecho, parte de lo que dificulta conocer las condiciones en las que evolucionó la vida en nuestro planeta es precisamente que las rocas que cubrían nuestro planeta en aquella época han desaparecido en su grandísima mayoría. Las rocas marcianas sin embargo se han conservado sin muchos cambios desde que se formaron, por lo que pueden resultar ser un laboratorio perfecto para estudiar los orígenes del sistema solar.

Por otro lado, entender bajo qué condiciones surgió la vida terrestre nos puede facilitar la tarea a la hora de buscar vida extraterrestre en otros planetas o lunas de nuestro sistema solar. La búsqueda de vida marciana presente o, más probablemente, pasada, es uno de los objetivos principales del rover Perseverance.

Las rocas de olivina encontradas por el rover no comparten el tono rojizo del resto de la superficie del planeta por cómo se formaron y por su composición química y estructura cristalina. El rojo de Marte proviene de un proceso que conocemos muy bien en nuestro planeta: es óxido de hierro o, como tal vez te suene más familiar, hierro oxidado. El mismo proceso que estropea nuestras herramientas y materiales de hierro y les da el tono rojizo característico de esta reacción química ha dado al planeta rojo su color. Un trozo de hierro, especialmente tras ser mojado, se oxidará tan solo por estar en contacto con el oxígeno de la atmósfera. Algo similar ha ocurrido en Marte. Ocurrió en el pasado, cuando el planeta contenía agua, y sigue ocurriendo en el presente, en escalas temporales geológicas.

Todos estos descubrimientos, llevados a cabo con el instrumental limitado que puede cargarse sobre un rover del tamaño de un coche pequeño ponen en evidencia la necesidad de enviar astronautas especializados a Marte que sean capaces de llevar a cabo investigaciones más profundas y detalladas de todo lo que vayamos encontrando.

Referencias:

Roger C. Wiens et al, 2022, Compositionally and density stratified igneous terrain in Jezero crater, Mars. Science Advances, DOI: 10.1126/sciadv.abo3399

Y. Liu et al, 2022, An olivine cumulate outcrop on the floor of Jezero crater, Mars. Science, DOI: 10.1126/science.abo2756

K. A. Farley et al, 2022, Aqueously altered igneous rocks sampled on the floor of Jezero crater, Mars. Science, DOI: 10.1126/science.abo2196

José Luis Oltra de perfil

José Luis Oltra (Cuarentaydos)

Soy físico de formación y viajero de vocación. Divulgo ciencia allí donde me lo permiten, aunque principalmente en youtube y tiktok bajo el nombre de Cuarentaydos. Por aquí me verás hablando de la física del universo, desde las galaxias y estrellas más grandes hasta las partículas subatómicas que las componen.

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