Del tamaño de un humano: así era el ‘pingüino monstruo’

Le sacaba una cabeza al actual pingüino emperador, era mejor nadador, pero no podía andar erguido.

 

Durante el Paleoceno, hace entre 66 y 56 millones de años, vivió en la actual Nueva Zelanda la especie Crossvallia waiparensis, un pingüino gigante que alcanzaba 1,60 metros de altura y 80 kilos de peso. Conocido como “pingüino monstruo”, se trata de una de las especies más antiguas de los pingüinos y, hasta ahora, la de mayor tamaño.

Una nueva especie

Waipara Greensand es una pequeña localidad al norte de la región de Canterbury, en Nueva Zelanda. Cerca de esta población se ha encontrado un buen número de restos fósiles de pingüinos arcaicos, lo cual convierte a esta zona en un enclave fundamental para estudiar la evolución de los pingüinos.

En 2019, un grupo de investigadores descubrieron una nueva y sorprendente especie. Crossvallia waiparensis es el nombre científico con el que se han descrito los restos hallados. En concreto, los paleontólogos han podido estudiar algunos de los huesos de las patas de este pingüino extinto. Esos fósiles han permitido recrear cómo sería este animal, sobre todo, qué tamaño tendría.

Nadaba mejor pero no podía caminar

Los resultados de la investigación se publicaron en la revista científica “Alcheringa: An Australasian Journal of Palaeontology”. En el artículo se destacan varias características singulares de esta especie. En primer lugar, destaca su tamaño. Capaz de igualar la altura y peso de una persona, su talla le ha valido a esta ave Spheniscidae para ser conocida como “pingüino monstruo”. Con 1,60 metros de altura y 80 kilos de peso, supera significativamente a la especie de pingüino más grande que existe en nuestros días: el pingüino emperador (Aptenodytes forsteri), que puede medir 1,20 metros y pesar entre 25 y 45 kilos. Además de su tamaño, el estudio de los fósiles determina un aspecto curioso: estos pingüinos serían mejores nadadores que los actuales, sin embargo, es posible que no fueran capaces de caminar erguidos.

El hallazgo de esta nueva especie se corresponde con la existencia de megafauna en Nueva Zelanda hace millones de años. Loros, águilas, murciélagos capaces de excavar y los moas gigantes, aves con aspecto de avestruz representados por las especies Dinornis novaezealandiae y Dinornis robustus, que llegaban a medir 3,7 metros de altura y pesar 230 kilos.

 ¿Por qué crecieron tanto?

La época en la que se enmarca cronológicamente la existencia de este pingüino coincide con el final de los dinosaurios. Junto a ellos, también desaparecieron los grandes reptiles marinos que dominaban los océanos, lo cual pudo permitir a esta especie crecer en tamaño gracias a la falta de depredadores. Así lo ve Paul Scofield, del Museo de Canterbury y uno de los integrantes del equipo encargado de investigar los restos de Crossvallia waiparensis:

"Luego [tras la extinción de los dinosaurios], durante 30 millones de años, fue la era de los pingüinos gigantes".

Hace 60 millones de años, cuando este pingüino gigante recorría las costas neozelandesas, la geografía y el clima de esta región del planeta eran muy distintas a las actuales. Nueva Zelanda estaba unida a Australia, que a su vez pudo estar conectada con la Antártida. En cuanto a la Antártida, lo que hoy vemos como todo un continente congelado, por entonces estaba cubierta de bosques y el clima era más cálido.

"Las temperaturas del agua alrededor de Nueva Zelanda eran ideales en aquel entonces, alrededor de 25 °C, en comparación con los 8 °C que tenemos ahora".

Esta relación se constata también a través de los parientes del propio “pingüino monstruo”. Parece que uno de los más cercanos fue Crossvallia unienwillia, que vivió en la Antártida en la misma época. En el año 2000 se descubrió parte de un esqueleto fosilizado de esta especie.

¿Por qué se extinguió?

El debate científico está totalmente abierto en cuanto a este asunto. Una de las teorías con más apoyo habla de la creciente competencia a la que tuvo que enfrentarse con la llegada de mamíferos marinos millones de años después del final de los grandes reptiles marinos. Según Gerald Mayr, del Museo de Historia Natural Senckenberg, que encabezó el estudio sobre Crossvallia waiparensis:

"En la Antártida y Nueva Zelanda, no hubo grandes competidores marinos hasta la llegada de ballenas dentadas y pinnípedos (focas) muchos millones de años después".

En cualquier caso, cada nueva pieza hallada ayuda a completar el puzle de la evolución y nos permite comprender un poco más el pasado de la vida en nuestro planeta.

Referencias:

Mayr, G. et al. 2020. Leg bones of a new penguin species from the Waipara Greensand add to the diversity of very large-sized Sphenisciformes in the Paleocene of New Zealand. Alcheringa: An Australasian Journal of Palaeontology 44, 1, 194-201. DOI: 10.1080/03115518.2019.1641619.

Teknautas. 2019. El "pingüino monstruo" existió: hallan fósiles de un ejemplar del tamaño de un humano. elconfidencial.com.

 

Fran Navarro

Fran Navarro

Historiador y escritor (esto último solo lo digo yo). El destino me reservaba una carrera de ensueño en el mundo académico, pero yo soy más de divulgar, hacer vídeos y contenidos culturales para que mi madre se entere bien de lo que hablo. De entre las cosas menos importantes de la vida, los libros son lo más importante para mí. Y como no hay nada mejor que conocer bien un asunto para disfrutarlo al máximo, hice el máster de Documentos y Libros, Archivos y Bibliotecas. Para esto y todo lo demás tengo Twitter: @FNavarroBenitez.

Continúa leyendo