Del lobo al mejor amigo del hombre: así domesticamos a los perros

Los restos de comida de nuestros ancestros pudieron ser la clave.

 

El perro (Canis familiaris) fue la primera especie animal domesticada por los humanos. Supuso un hito extraordinario, pues la domesticación de las especies se inició con la revolución neolítica: los inicios de la agricultura y la ganadería. Sin embargo, los perros ya estaban domesticados cuando nuestros ancestros aún vivían como cazadores y recolectores. Hoy día consideramos al perro el mejor amigo del hombre, pero en origen, humanos y lobos, de los que descienden nuestras mascotas, eran cazadores que actuaban en manada y competían por los mismos recursos. ¿Cómo pasamos de ser enemigos a mejores aliados?

Según un estudio publicado en la revista Scientific Reports, al igual que hoy día muchos perros se siguen comiendo las sobras de sus dueños, el excedente de nuestros ancestros pudo propiciar la domesticación de estos fieles animales.

El primer animal domesticado

Sabemos que el lobo fue el primer animal domesticado por humanos y su evolución ha continuado hasta nuestros actuales perros. Sin embargo, los investigadores debaten acerca de cómo, cuándo y dónde se dio esta domesticación. Diferentes investigaciones aportan nuevos datos y enfoques para ir estrechando el cerco que nos permita concretar respuestas menos difusas.

Se piensa que los lobos pasaron a ser perros en algún lugar de Eurasia hace entre 14 000 y 29 000 años. Coincidió con la última glaciación y el exceso de carne pudo jugar un papel fundamental.

Durante esta edad de hielo, lobos y humanos competían por conseguir los mismos recursos, sobre todo algunas presas como renos y ciervos eran las más codiciadas por ambos grupos. Sin embargo, los humanos veían satisfechas sus necesidades con relativa facilidad. Por entonces, los humanos no estaban adaptados a un consumo excesivo de proteínas. El consumo de carne estaba limitado por la capacidad del hígado para metabolizar estas proteínas. Solo podían tolerar un 20% de calorías que procedían de proteínas de la carne, un porcentaje que podían aumentar hasta el 45% en periodos de tiempo cortos. En cambio, los lobos podían prosperar con carne magra durante meses.

Por tanto, los humanos habrían preferido la carne grasa, menos abundante en la época de frío en la que enmarcamos un proceso que tuvo comienzo hace 40 000 años. Con recursos suficientes, los humanos pudieron optar por dar a los lobos el excedente de carne magra.

De enemigos a aliados

Hace años que los investigadores ya apoyaban la idea de que los perros fueron entrando en contacto con los humanos porque venían a hurgar entre los restos de basura. Este estudio concreta qué resto específico propició la domesticación: la carne magra.

No podemos saber si el excedente se dio como comida a los lobos de manera voluntaria por parte de los humanos de la prehistoria, o si fueron los animales los que se las apañaron para hacerse con estos restos. En palabras de María Lahtinen, del Museo de Historia Natural de Finlandia que encabezó el estudio:

“En nuestra opinión, la primera opción habría conducido más a la domesticación que la alimentación involuntaria. Los cazadores-recolectores tienen mascotas en muchas culturas. Esto no es una sorpresa y es probable que haya ocurrido también durante el período Paleolítico. Es parte del comportamiento humano típico”

En cualquier caso, los beneficios de estar juntos pronto fueron recíprocos entre humanos y lobos, que pasarían a ser perros. Los animales veían una fuente de alimento fiable estar alrededor de aquellos seres que caminaban a dos patas. Los humanos vieron en los perros animales de compañía, útiles para la caza, como animales de carga y, en momentos se supervivencia extrema, fuente de alimento.

El primer entierro de perro realizado por humanos tiene más de 14 000 años de antigüedad. Es obvio que por esas fechas la unión entre personas y cánidos ya era lo suficientemente estrecha como para enterrarlos al modo humano. Un proceso que pudo haber iniciado hace 40 000 años según pruebas genéticas y que ahora cuenta con un elemento destacado: la carne que sobró a los humanos.

Referencias:

Lahtinen, M. et al. 2021. Excess protein enabled dog domestication during severe Ice Age winters. Scientific Reports 11, 7. DOI: 10.1038/s41598-020-78214-4.

 

Fran Navarro

Fran Navarro

Historiador y escritor (esto último solo lo digo yo). El destino me reservaba una carrera de ensueño en el mundo académico, pero yo soy más de divulgar, hacer vídeos y contenidos culturales para que mi madre se entere bien de lo que hablo. De entre las cosas menos importantes de la vida, los libros son lo más importante para mí. Y como no hay nada mejor que conocer bien un asunto para disfrutarlo al máximo, hice el máster de Documentos y Libros, Archivos y Bibliotecas. Para esto y todo lo demás tengo Twitter: @FNavarroBenitez.

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