DANAS. ¿Más intensas ahora que antes? ¿Fruto del calentamiento global?

¿Todas las borrascas son DANAS? ¿Qué las hace únicas? ¿Son más intensas ahora que antes? Esto es lo que dicen los meteorólogos.

Lluvias intensas
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“Una DANA es un acronismo, de depresión aislada en niveles altos, esto es, un sistema de bajas presiones que se forma en niveles altos y se aísla de la circulación general atmosférica. En niveles altos entendemos unos 9 000 metros de altura”, explica Francisco Martín, meteorólogo y coordinador de la RAM (Revista del Aficionado de la Meteorología). “Poco a poco esa baja, sin reflejo, en principio, en superficie va perdiendo altitud y se va reflejando en otros niveles, a 5 000 metros, a 3 000 metros, hasta que incluso llega a reflejarse en superficie”. Las DANAS no producen siempre fenómenos adversos como fuertes lluvias.

Para entender mejor qué es y cómo funciona una DANA, Martín hace un símil con una orquesta de músicos y su director. Si la persona que dirige la orquesta cuenta entre sus filas con músicos brillantes, el concierto que dará será maravilloso. Imaginemos ahora que la DANA es la que dirige la orquesta. Si logra reclutar ingredientes de excelente calidad, como si fueran músicos brillantes, el resultado será “glorioso”. Por el contrario, si los ingredientes de que dispone son de mala calidad, el resultado será también malo, es decir, no producirá fenómenos adversos. “Es un sistema capaz, en algunos momentos, de poner en el mismo lugar y en el mismo instante un conjunto de ingredientes atmosféricos para generar fuertes lluvias. Unas veces lo consigue y otras veces no”, explica el experto. Y recalca que esto también lo puede hacer un frente o una borrasca. “Para producir lluvias intensas, lluvias torrenciales, no hace falta la presencia de una DANA. Puede ser una borrasca, puede ser un frente frío que llegue y actúe como un director de orquesta que une a todos esos ingredientes para dar lluvias intensas”.

¿Cómo se produce una DANA?

Para que se forme una DANA es necesario que se den una serie de factores. En palabras de Martín, tiene que haber ingredientes de primera categoría o lo que es lo mismo “gasolina de primera calidad”. ¿Y qué se considera “gasolina de primera calidad?

Primeramente, se tiene que dar mucha humedad que soporte las lluvias intensas, torrenciales y generalizadas. Además, el aire tiene que generar corrientes ascendentes o descendentes, lo que se conoce en meteorología como inestabilidad. Es clave que exista una “cerilla” que prenda la gasolina, un mecanismo de disparo que puede ser una DANA, un frente, un temporal, una línea de convergencia… u otro fenómeno atmosférico. Por último, si se dan vientos que varían con la altura, conocidos como cizalladura o cortantes del viento, el resultado puede ser apoteósico. Un ejemplo de variación del viento con la altura sería que se dieran vientos de componente de levante en superficie y vientos del suroeste o del oeste en altura. “Cuando este tipo de viento aparece en nuestras latitudes, las tormentas potencialmente dañinas se organizan. Al organizarse son más duraderas, más intensas y más profundas”, explica Francisco Martín.

Las DANAS son más frecuentes a finales de verano y principios de otoño, pero pueden darse en cualquier momento del año, siempre que se den los ingredientes que ya hemos comentado. Se pueden producir en cualquier lugar, aunque es más probable que se den en zonas de levante y zonas montañosas.

DANAS, precipitaciones y calentamiento global

¿Son las DANAS más intensas ahora que antes? Francisco Martín opina que las DANAS no son ahora más intensas que antes, sino que se dan mejores ingredientes, gasolina de mejor calidad, como él prefiere llamarlos para su formación. “Esta gasolina de mejor calidad se debe, en parte, a un mundo que se calienta”.

El experto explica que en la actualidad el aire está reteniendo más humedad, consecuencia del aumento de temperatura que está experimentando. El aumento de humedad genera precipitaciones más intensas, libera calor latente cuando se forman las nubes y las precipitaciones y esto resulta en que las lluvias torrenciales de ahora sean más intensas que las de años pasados.

Pero ¿se puede decir con rotundidad que los eventos atmosféricos intensos se deben al calentamiento global? José Miguel Viñas, meteorólogo de Meteored, hace referencia a lo que ha publicado recientemente el IPCC, es decir, a que los cambios en el clima observados recientemente son generalizados, se dan en todo el mundo, son rápidos, cada vez más intensos y sin precedentes en miles de años. El IPCC deja fuera de cuestión el hecho de que las actividades humanas están provocando este cambio, haciendo que los eventos extremos, como las olas de calor, las lluvias torrenciales y las sequías sean más frecuentes y de mayor intensidad.

“Esta fase cálida actual conlleva evidentemente una serie de cambios en los patrones meteorológicos a gran escala, pero todavía estamos lejos de conocer con gran detalle de qué manera se van manifestando esos cambios”, afirma Viñas.

Lo que sí se sabe, tal y como apunta el experto, es que las células de Hadley se están expandiendo hacia latitudes más altas. Estas células son celdas que se usan en un modelo atmosférico simplificado para poder entender la circulación atmosférica de la Tierra. Este fenómeno se está produciendo principalmente en el hemisferio norte. “Debido a la manera en que se está calentando la Tierra se está produciendo una mayor convección en la zona tropical. Y eso que no es la región del mundo más afectada por la subida de la temperatura. Esto está haciendo que las células de Hadley se estén expandiendo tanto en altura como latitudinalmente hacia las dos zonas del norte y del sur de la Tierra. Esto trastoca todo el engranaje en que está organizada la circulación atmosférica, entre las distintas franjas latitudinales de la Tierra”, cuenta el meteorólogo. Viñas explica que la expansión de las células de Hadley hacia el norte está produciendo cambios en la corriente de chorro, en el chorro subtropical y en el polar. El chorro subtropical está incursionando más hacia el norte y eventos como la borrasca Filomena, inusual y de carácter subtropical, encajan muy bien con esto.

Por otro lado, pero también relacionado con el calentamiento del planeta, se está produciendo una pérdida acelerada del hielo en el Ártico que a su vez debilita el vórtice polar. Según datos del IPCC, desde 1979, el 40 % de la banquisa polar del Ártico se ha fundido. El vórtice polar es la masa de aire frío que se encuentra sobre los casquetes polares. Según Viñas, este debilitamiento también afecta a la corriente de chorro. “Con ese vórtice cada vez más debilitado por la pérdida de hielo es más habitual que el chorro polar muestre grandes ondas, grandes vaguadas y grandes dorsales en nuestro entorno geográfico”.

Por todo lo dicho, que el chorro polar desciende en ocasiones y el subtropical sube, se pueden presentar situaciones en las que ambos se encuentren. Y esto aumenta la probabilidad de que se produzcan ciclones híbridos en nuestras latitudes. Con ciclones híbridos nos referimos a ciclones o borrascas polares que adquieren características subtropicales o al revés. “Estas transiciones siempre se han podido producir, per, por estas configuraciones que se dan ahora en el chorro empiezan a ser más probables que hace unos cuantos años”, dice Viñas.

La conclusión es que cada vez hay una mayor probabilidad de que se produzcan episodios hidrometeorológicos de carácter extremo de alto impacto. Viñas cita la borrasca Gloria de enero de 2020 y la propia Filomena de enero de 2021 como consecuencias claras de los cambios que se están produciendo en la circulación atmosférica fruto del calentamiento. También las DANAS que no se producen en otoño. Sin embargo, hace hincapié en que no se puede establecer una relación causal inmediata entre estos fenómenos atmosféricos y el cambio climático. “Entre otras cosas porque en una gran catástrofe, por ejemplo, una gran inundación, entran en escenas factores que no son atmosféricos como una mala urbanización en zonas inundables, algo que es muy común no solo en nuestro país sino en todo el mundo. El resultado final de un episodio meteorológico o de una DANA muchas veces se ve amplificado por esos factores que no son puramente atmosféricos”, explica el experto. “A pesar de esto, sí que se está detectando un aumento de la intensidad de las precipitaciones”.

Mar Aguilar

Mar Aguilar

Me hubiera gustado ser médica pero le tengo terror a la sangre. Por eso, escribir sobre salud no me parece mal plan. También me interesa la nutrición. Disfruto viendo vídeos de YouTube con guiris preparando comida saludable y me encantan los animales.

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