Cuidado con las bacterias de la Estación Espacial Internacional

Aunque las cepas de Enterobacter identificadas en la ISS no han resultado patógenas hasta ahora, la probabilidad de que potencialmente causen enfermedades en los astronautas sería de un 79%, según un estudio.

ISS

La Estación Espacial Internacional (ISS), todo un ejemplo de la cooperación internacional en el ámbito de la investigación espacial –nació fruto de un histórico acuerdo firmado hace veinticinco años por Bill Clinton y Boris Yeltsin–, acaba de cumplir veinte años. Dos décadas de operaciones con muchos éxitos y también, lógicamente, de incidentes inesperados.

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Precisamente la revista científica BMC Microbiology acaba de publicar un estudio llevado a cabo por científicos del Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA (JPL, por sus siglas en inglés) acerca de cinco pequeños inquilinos que se han encontrado en la ISS: son cepas de la bacteria Enterobacter, similares a organismos infecciosos recién descubiertos en determinados entornos hospitalarios, que se aislaron en el inodoro espacial y la plataforma de ejercicios en marzo de 2015, como parte de un esfuerzo más grande para caracterizar las comunidades bacterianas que viven en las superficies dentro de la estación espacial.

Según dicha investigación, estas cepas no han resultado patógenas para los humanos hasta ahora, pero los investigadores sí creen que deberían estudiarse más a fondo por su posible repercusión en futuras misiones.

Con el objetivo de identificar estas especies de Enterobacter y conocer en detalle la composición genética de las cepas individuales, los científicos llevaron a cabo una comparación de los genomas de estas con los disponibles de 1.291 cepas de Enterobacter recolectadas en la Tierra. “Para determinar con detalle qué especies de bacterias estaban presentes en la ISS, usamos varios métodos para caracterizar sus genomas”, explica Kasthuri Venkateswaran, investigador científico del Grupo de Biotecnología y Protección Planetaria del JPL y uno de los autores del estudio.

Genéticamente similares a la ‘Enterobacter bugandensis’

Al final, según explica, llegaron a la conclusión de que los genomas de estas cinco cepas eran genéticamente muy similares a tres recién encontradas en nuestro planeta y que pertenecen a una especie de la bacteria llamada Enterobacter bugandensis que ha enfermado a recién nacidos y a personas con la salud frágil.

Al comparar los genomas de las cinco cepas de la ISS con las tres cepas clínicas de la Tierra, los autores pudieron comprender mejor si las primeras mostraban características de resistencia antimicrobiana, si presentaban perfiles genéticos similares a los encontrados en las bacterias resistentes a múltiples fármacos e identificar genes relacionados con su capacidad de provocar enfermedades (potencial patógeno). Según un análisis informático, aunque estas E. bugandensis no han resultado patógenas para el ser humano, existe un 79% de posibilidades de que potencialmente causen enfermedades. Aunque, para confirmarlo, primero se deberán realizar análisis en organismos vivos.

Asimismo, Venkateswaran explica al respecto que la posibilidad de que "un patógeno oportunista como el E. bugandensis pueda causar o no enfermedad y cuánta amenaza representa depende de una variedad de factores, incluidos los ambientales. Se necesitan más estudios in vivo para discernir el impacto que las condiciones en la ISS, como la microgravedad y otras cuestiones relacionadas con el espacio y las naves espaciales, pueden tener sobre la patogenicidad y la virulencia", concluye el científico.

Imagen: NASA

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