¿Cuánto vale un cuerpo humano?

Imaginemos que podemos extraer cada elemento químico que tenemos en el cuerpo. ¿Cuánto nos darían por todos ellos en el mercado? Seguro que la cantidad te va a sorprender.

¿Sabías que el oroque contiene tu cuerpo vale 1 céntimo de euro? No es mucho, aunque tampoco es que tengamos pepitas muy grandes en nuestro organismo: 0,7 miligramos como mucho y no desempeña ningún papel biológico. Todo lo contrario pasa con el raro molibdeno, por el que nos darían 0,0004 euros pero sin el cual no produciríamos ácido úrico, el camino que tiene nuestro organismo para deshacerse del material nitrogenado indeseado. O el también raro vanadio, del que tenemos 0,1 mg, principalmente en los tejidos, y se piensa que desempeña un papel en aquellas las enzimas que regulan el funcionamiento del sodio en nuestro cuerpo. Para ello debemos mantener las necesidades diarias de este elemento: 2 millonésimas de gramo al día, que tomamos de las patatas, lechugas y arroz.

Son muchos los elementos que podemos encontrar en nuestro cuerpo. De algunos solo hallamos trazas ínfimas, prácticamente indetectables, y con nombres tan poco conocidos como disprosio, erbio, gadolinio, holmio, lutecio... que entran en nuestro organismo con el agua y los alimentos. Otros, como el litio, del que tenemos 7 miligramos, lo ingerimos con las plantas, como las solanáceas (la familia a la que pertenecen las patatas) y en mucha menos cantidad con naranjas y lechuga, entre otras. En nosotros no parece desempeñar ningún papel pero sí se ha encontrado que una deficiencia de litio en las cabras hace que pesen menos que aquellas que sí tiene litio en su dieta. Por supuesto en cantidades de unas pocas parte por millón, nada de atiborrarse con un gramo de este elemento tan común en las baterías de nuestros teléfonos móviles. ¿Y qué decir del cobalto, un metal tremendamente importante a nivel comercial -interviene en aleaciones para imanes, cuchillas de afeitar, cerámicas, catalizadores varios de la industria química...-? No podríamos vivir sin él pues se encuentra en el mismo corazón de la vitamina B12 y es ejemplo de uno de los más raros ejemplos de enlace en la naturaleza: el del carbono con un metal.

Por supuesto, y como decía una máquina inteligente en la película Star Trek, somos unidades de carbono: una persona que pese 70 kilos tendrá 16 de este elemento químico. Pero siendo puristas, lo que somos realmente es una unidad de oxígeno: nada menos que 43 kilos del gaseoso elemento, por el cual nos darían tan solo unos 86 euros. Esta cantidad tan elevada se explica por el hecho de que seamos más de un 60% agua y que porque también participa en la los procesos de formación de los huesos. Y esta estructura-soporte que es nuestro esqueleto pesa en promedio unos 9 kilos, lo que explica que el calcio y el fósforo se encuentren altos en la lista de abundancias de elementos químicos del cuerpo humano. Pero si nos fijamos con cuidado, de todos los elementos químicos que podemos encontrar dentro de nuestras células, que son prácticamente todos los elementos que existen en el planeta, solo necesitamos 25 para que nuestro cuerpo funcione correctamente.

Curiosamente, absorbemos mayor cantidad de inútil estroncio (unos 320 miligramos) que de otros elementos que sí son necesarios. Y todo por una simple razón: porque se parece al calcio. No obstante, que no sea útil para el ser humano no implica que no lo sea para otras especies. Algunas criaturas marinas lo usan en sus conchas, y una deficiencia de este elemento en el agua de mar hace que 7 especies de cefalópodos se muevan de forma incontrolada. Es más, babosas marinas como la Aplysia californica son sensibles a variaciones en la concentración de estroncio tan minúsculas como 1 parte por millón. Los corales rocosos también lo usan y por eso hay que añadirlo en los acuarios.

Todo lo contrario sucede con el selenio, que en 1975 se descubrió que formaba parte de la enzima glutatión peroxidasa, que tiene un efecto antioxidante. De otros, como el estaño, aún se debate si desempeñan una labor en el organismo. En el caso mencionado se ha encontrado, por ejemplo, que ratas con una deficiencia en la dieta de este metal les impide crecer de manera normal. Resulta difícil descubrir la influencia de cada elemento químico que tenemos en nuestro cuerpo, si es que la tiene. Queda mucho por investigar sobre el funcionamiento de un cuerpo que, a peso y por sus componentes, no nos darían más de 1.200 euros.

Miguel Ángel Sabadell

Miguel Ángel Sabadell

Me licencié en astrofísica pero ahora me dedico a contar cuentos. Eso sí, he sustituido los dragones y caballeros por microorganismos, estrellas y científicos de bata blanca.

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