¿Cuándo aprendió a navegar el ser humano?

Desde la prehistoria, el ser humano ha llegado a los lugares más recónditos de nuestro planeta, algunos de ellos separados por grandes masas de agua.

 

Desde que Homo sapiens salió de África, no ha parado de expandirse hasta llegar a los lugares más recónditos del planeta. La conexión entre África y Eurasia pudo permitir a nuestros ancestros iniciar la colonización del mundo simplemente andando. Pero los restos humanos hallados en islas y otras zonas alejadas que tienen el agua por obstáculo despiertan dudas interesantes. Más allá de los cambios climáticos que hicieron variar las líneas costeras de los continentes y permitieron pasar andando por zonas que hoy están bajo agua, cabe preguntarse cuándo fue posible que el ser humano se echase a la mar. ¿Desde cuándo somos capaces de construir vehículos que flotaran para navegar hasta nuevos lugares desconocidos por el ser humano?

Un reto atrevido

Hay que decir que el ser humano tardó mucho en atreverse a navegar. Durante millones de años, desde el primer Homo a los neandertales, hemos vivido sin atrevernos a adentrarnos por esas grandes masas de agua que se perdían en el horizonte. Las especies primitivas se acercaron con frecuencia a los beneficiosos márgenes de los ríos, pero los mares y océanos no fueron explorados hasta la aparición de las especies más modernas.

Esto lo sabemos por los restos que dejaron nuestros antepasados. Concretamente por la basura, los desperdicios de la comida. Estudiando la dieta de nuestros ancestros, las evidencias del consumo de animales marinos no se dan con una clara generalización hasta Homo sapiens. Los neandertales tuvieron contactos con esta fauna, como pudimos comprobar por los restos hallados en Gibraltar, donde dieron buena cuenta de moluscos y focas hace unos 40 000 años. Sin embargo, esto pudo deberse simplemente a que tenían acceso a estos recursos desde la costa. Pero, hasta donde sabemos, los neandertales jamás salieron de Eurasia, por lo que no parece que se aventuraran a cruzar el Estrecho de Gibraltar ni ninguna otra masa de agua.

En cambio, hace 50 000 años Homo sapiens llegó a Australia. Eso no solo requiere la capacidad de fabricar una embarcación, sino que era toda una expedición y necesitaba de alimentos para la travesía.

Los primeros navegantes

Apenas tenemos registros arqueológicos de barcos prehistóricos. Serían construidos con madera, un material poco resistente al paso del tiempo, y no hemos tenido la suerte de encontrar ninguno (al menos por ahora) tan antiguo como se piensa que fue el inicio de la navegación. Pero sí tenemos otras evidencias que invitan a pensar que éramos capaces de navegar hace tanto tiempo. En la actual isla de Timor Oriental, a unas 400 millas marinas al norte de Australia, se encontraron restos de peces con 42 000 años de antigüedad y anzuelos con unos 20 000 años. Entre los restos de pescados se encuentran atunes. Esto nos evoca una imagen poco frecuente de nuestros antepasados: marineros y pescadores capaces de llegar tan lejos y practicar la pesca de altura.

La reconstrucción de los inicios de la (pre)historia de la navegación no puede, por tanto, más que asentarse en hipótesis que siguen un orden lógico de los acontecimientos. Es muy probable que debamos imaginar al primer navegante de la historia como simplemente una persona aferrada a un madero flotante. No debió ser difícil comprender que viajar sobre el madero sería más cómodo. Ahí iniciaría el reto continuo por el que la humanidad no ha dejado de intentar mejorar las embarcaciones desde la prehistoria hasta nuestros días y los que están por llegar.

Esta primera toma de contacto entre el ser humano y las opciones de navegación se limitarían a ríos y otras acumulaciones de agua hasta cierto punto finitas y controlables. Lanzarse a mar abierto exigió la construcción de canoas, balsas y otras naves primitivas que se fueron moldeando al compás de las necesidades y problemas que la propia experiencia marinera supondría para nuestros ancestros.

La primera canoa

Hasta la fecha, la canoa de Pesse es el barco más antiguo de la historia. Se trata de una embarcación de madera con 298 centímetros de largo y 44 de ancho. Fue hallada en 1955 durante las obras para construir una autopista holandesa. En un punto cercano al pueblo de Pesse se encontró lo que parecía un tronco, pero acabaron reconociendo la forma de una canoa.

La barca está datada con una cronología del mesolítico, entre los años 8040 y 7410 a. C. Hay quien ha dudado de su condición de embarcación. Hubo quien pudo pensar que se tratara de un pesebre para alimentar animales, pero la datación por carbono hizo imposible esta opción, pues por aquellos años aún no había animales domesticados que alimentar. Además, en 2011 se demostró con una réplica que la canoa de Pesse puede navegar transportando a un navegante.

Referencias:

Bermúdez de Castro, J. M. 2021. Dioses y mendigos. La gran odisea de la evolución humana. Crítica.

Guerrero Ayuso, V. M. 2006. Comer antes que viajar. Pesca y barcas de base monóxila en la prehistoria occidental. Mayurqa 31, 7-56.

Fran Navarro

Fran Navarro

Historiador y escritor (esto último solo lo digo yo). El destino me reservaba una carrera de ensueño en el mundo académico, pero yo soy más de divulgar, hacer vídeos y contenidos culturales para que mi madre se entere bien de lo que hablo. De entre las cosas menos importantes de la vida, los libros son lo más importante para mí. Y como no hay nada mejor que conocer bien un asunto para disfrutarlo al máximo, hice el máster de Documentos y Libros, Archivos y Bibliotecas. Para esto y todo lo demás tengo Twitter: @FNavarroBenitez.

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