¿Cuál es el origen de los misteriosos canales del asteroide Vesta?

Hablamos de uno de los asteroides más famosos del sistema solar, que ha contribuido a la fascinación popular sobre el mundo de la exploración espacial.

Vesta
NASA and JPL

El asteroide Vesta, el segundo más grande de nuestro sistema solar, orbita el Sol entre los planetas de Marte y Júpiter y es uno de los más conocidos. Durante mucho tiempo, los asteroides han jugado un papel importante en la construcción de la fascinación popular por el espacio: la primera historia publicada por Isaac Asimov, de hecho, tenía a Vesta como protagonista. “Cuando pensamos en cinturones de asteroides, quizás nos imaginamos a Han Solo maniobrando el halcón milenario a través de un denso conjunto de rocas grises de forma irregular en el espacio”, reflexiona Christian Klimczak, geólogo de la Universidad de Georgia, Estados Unidos. "Si bien la mayoría de las rocas tienen una forma irregular y son grises, lo cierto es que están muy separadas y la nave espacial Dawn de la NASA no tuvo que maniobrar alrededor de ningún otro asteroide para alcanzar y explorar Vesta". La citada misión Dawn fue una sonda espacial lanzada por la NASA en septiembre de 2007 con la misión de estudiar dos de los tres protoplanetas conocidos del cinturón de asteroides, Vesta y Ceres.

Vesta iba a ser un planeta

Al igual que la Tierra, este asteroide contiene un núcleo de hierro y un manto y corteza compuestos de roca. Debido a esta composición y a su gran tamaño, Vesta es considerada como un planetesimal (bloque de construcción a partir del cual se forman los planetas). La Tierra, de hecho, está formada por la unión de varios planetesimales. “Vesta también iba camino de convertirse en un planeta similar a la Tierra, pero la formación de planeta se detuvo a una edad muy temprana del sistema solar”, explica Klimczak. "Por lo tanto, estudiar a Vesta nos ayuda a comprender los primeros días de nuestro ‘vecindario’ y cómo se formó nuestro propio planeta".

El nuevo trabajo, publicado en la revista Icarus, examina las depresiones y cuencas de impacto a gran escala en Vesta. Se sabe que Vesta fue golpeado por otros dos grandes asteroides que dejaron grandes cráteres de impacto tan grandes que cubren la mayor parte de su hemisferio sur. Algunos de estos impactos expulsarían material rocoso al espacio que ha llegado a la Tierra en forma de meteoritos y nos ha permitido estudiar su geoquímica.

"Las propiedades de las rocas están influenciadas por las condiciones ambientales en las que se formaron, tales como las tensiones circundantes y la presencia de agua", indica Jupiter Cheng, coautor del estudio. “Dado que Vesta es mucho más pequeño que la Tierra, o incluso la Luna, tiene una gravedad más débil y la roca se deformaría de manera diferente cerca de la superficie de lo que vemos en la Tierra”. Una de las grandes preguntas es el origen de los grandes canales que se encuentran en la superficie de Vesta, que son concéntricas alrededor de las dos cuencas de impacto masivo, Rheasilvia y Veneneia, respectivamente, y se considera que fueron formadas simultáneamente por los eventos de impacto, aunque esta  supuesta relación de edad nunca había sido probada.

“Nuestro trabajo utilizó métodos de conteo de cráteres para explorar la edad relativa de las cuencas y depresiones”, explica Cheng. El conteo de cráteres es un método común para estimar la edad de la superficie de un planeta, un método basado en la suposición de que, cuando una parte de la superficie planetaria es nueva no tiene cráteres de impacto; estos se van acumulando posteriormente a una velocidad que se supone conocida.

“En consecuencia, contar el número de cráteres de varios tamaños en un área determinada nos permite determinar durante cuánto tiempo se han acumulado y, en consecuencia, cuánto tiempo hace que se formó la superficie”, dijo. “Nuestro resultado muestra que las depresiones y cuencas tienen un número similar de cráteres de varios tamaños, lo que indica que comparten una edad similar. Sin embargo, las incertidumbres asociadas con el recuento de cráteres dejan abierta también la posibilidad de que las depresiones se hayan formado mucho después de los impactos.

El origen de las depresiones

El origen de las depresiones ha sido durante mucho tiempo un punto de conjetura dentro de la comunidad científica. Klimczak espera que su nueva evidencia geológica pueda promover una teoría más duradera sobre los valles en Vesta y que esperan publicar en un próximo artículo.

“La hipótesis principal sugiere que estas depresiones son valles delimitados por fallas con una escarpa distintiva a cada lado que juntos marcan la caída (deslizamiento) de un bloque de roca. Sin embargo, la roca también puede agrietarse y formar depresiones, un origen que no se había considerado antes”, explica Cheng. “Nuestros cálculos también muestran que la gravedad de Vesta no es suficiente para inducir tensiones circundantes favorables para que el deslizamiento ocurra a poca profundidad, en cambio, la física muestra que las rocas son favorecidas para romperse”, indica. “Por lo tanto, la formación de estas depresiones debe implicar la apertura de grietas, lo cual es inconsistente con la principal hipótesis de la comunidad científica. Tomado en conjunto, el proyecto general proporciona alternativas al origen y la historia geológica de Vesta previamente propuestos, resultados que también son importantes para comprender accidentes geográficos similares en otros cuerpos planetarios pequeños en otras partes del sistema solar".

La nueva teoría se presentó en la Asamblea General de la Unión Europea de Geociencias en 2021.

Texto: Universidad de Georgia

 

 

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