Confirman un extraño vínculo genético entre los seres humanos y las anémonas

¿Qué tienen en común las anémonas de mar con nosotros, los seres humanos? Mira lo que han descubierto.

 

Un equipo internacional de investigadores, incluidos varios investigadores en ciencias biológicas de la Universidad de Arkansas (EE. UU.) publican en la revista eLife el descubrimiento de un gen del desarrollo relacionado con el tacto en los tentáculos de las anémonas de mar, así como con la audición en los humanos. Este extraño vínculo genético entre seres humanos y anémonas se llama pou-iv y es importante para el desarrollo de células auditivas en el oído interno humano.

Este gen en concreto puede localizarse en los tentáculos de la anémona de mar estrella (Nematostella vectensis) nativa de la costa este de los Estados Unidos, donde juega un papel crucial en el sentido del tacto del animal.

El filo al que pertenecen las anémonas de mar, las medusas y los corales, Cnidaria, es el pariente más cercano de Bilateria, animales con simetría bilateral como los humanos, divergiendo de su último ancestro común que vivió hace alrededor de 748 a 604 millones de años. De ahí que sea tan útil estudiarlos, por sus características compartidas, probablemente, en nuestro último ancestro común. Es el caso del sistema nervioso, donde tanto los bilaterales como los cnidarios usan conjuntos similares de genes en el desarrollo neuronal.


Los investigadores sugieren que este hallazgo sugiere que estaba presente en su ancestro común y probablemente también jugó un papel clave en el desarrollo sensorial en aquel momento.

Aunque se desconoce si las células ciliadas de los tentáculos puedan escuchar, sí que las usan par sentir los movimientos de sus presas. En los mamíferos, también es necesario este gen para el desarrollo adecuado de las células ciliadas y, de hecho, los ratones que carecen del gen pou-iv son sordos.

Indagando en las células ciliadas mecanosensoriales


¿Qué hace exactamente el gen? Usando métodos de ingeniería genética, esto es, utilizando la herramienta de edición de genes CRISPR-Cas9, los autores del trabajo bloquearon el gen pou-iv en anémonas de mar inyectando un cóctel de proteína Cas9 en huevos de anémonas de mar fertilizados para eliminar este gen y observaron lo que sucedía en los embriones en desarrollo: el 'apagado' de este gen condujo a un desarrollo anormal de las células ciliadas del tentáculo de las anémonas de mar e hizo que los animales fueran incapaces de responder al tacto. Sin pou-iv, las anémonas no podían sentir estímulos mecánicos a través de sus células ciliadas.


"Este estudio es emocionante porque no solo abre un nuevo campo de investigación sobre cómo se desarrolla y funciona la mecanosensación en una anémona de mar... sino que también nos dice que los componentes básicos de nuestro sentido del oído tienen antiguas raíces evolutivas que se remontan a cientos de millones de años atrás en el Precámbrico", dijo Nagayasu Nakanishi, biólogo de la Universidad de Arkansas y coautor del trabajo.

Los hallazgos sugieren que el gen pou-iv desempeñó un papel vital en el desarrollo de células mecanosensoriales en el ancestro común de Cnidaria y Bilateria, según los investigadores. Para rastrear el gen aún más atrás, se necesitarán datos de otros filos con puntos de divergencia anteriores. El puzle aún tiene muchas piezas por resolver.

Referencia: Ethan Ozment et al, Cnidarian hair cell development illuminates an ancient role for the class IV POU transcription factor in defining mechanoreceptor identity, eLife (2021). DOI: 10.7554/eLife.74336

Sarah Romero

Sarah Romero

Fagocito ciencia ficción en todas sus formas. Fan incondicional de Daneel Olivaw y, cuando puedo, terraformo el planeta rojo o cazo cylons. Hasta que viva en Marte puedes localizarme en Twitter: sarahromero_ y en ladymoon@gmail.com

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